Aderbal Pericles Farías Filho, Zinho para los amigos. El último brasileño que vistió la camiseta de Central. Jugó poco pero en Arroyito se lo recuerda muy bien. En cualquier charla entre hinchas canallas rememorando viejas épocas, siempre va a surgir su nombre.
Integró en 1996/97 el sensacional equipo de don Angel Tulio Zof que venía de consagrarse en la Copa Conmebol la temporada anterior. Apenas fueron 14 partidos en el club pero dejaron huella. Le anotó un golazo en un 5-0 a Racing en el Gigante, en un encuentro en el que Don Angel alistó (a los hinchas canallas se les piantará un lagrimón) a: Buljubasich; Chávez, Carbonari, Kesman y Jara; Coudet, Daniele, Palma y Zinho; Cardetti y Da Silva.
Aquel 22 de febrero de 1997, torneo Clausura, minuto 70, pared entre el Chacho y Facciuto, este último encuentra a Zinho entrando sólo en el área grande, el brasileño engancha y desparrama a Nacho González y anota de derecha el 3 a 0 parcial. Don Angel levanta los brazos, Zinho baila samba y la gente al canto de “olé, olé, olé, olé, Zinho, Zinho...”
Un falso rumor decía que Central no lo quiso contratar a él sino a otro Zinho: Crizam César de Oliveira Filho. Este venía de consagrarse campeón mundial con Brasil en Estados Unidos 1994. “Fue una falacia periodística, la dirigencia de verdad me quiso contratar a mí”, le contestó el carioca a Ovación, después de un arduo trabajo para ubicarlo. Actualmente coordina proyectos deportivos en su tierra natal, pero no le quita el ojo a Central. “Sigo todos los partidos”, tira a la pasada, y avisa que este “será un gran año”. Encontramos a Zinho, 27 años después.
Fuiste el último brasileño en jugar en la primera de Central y por eso se te recuerda mucho, a pesar de que hayas jugado pocos partidos. ¿Qué significó el club para vos?
Mi paso por Rosario Central en el 96/97 fue magnífico, tengo muchos recuerdos. Lamentablemente, el precio que fijaron para mi compra era altísimo para los valores de aquella época y el club no lo pudo pagar. Digo lamentablemente porque mi deseo era permanecer en Central.
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Zinho y Saldaña, en un clásico entre Central y Newell's.
En ese momento corrió el rumor de que el club en realidad quería contratar a Crizam César de Oliveira Filho (también conocido como Zinho), que venía de ser campeón del mundo con Brasil en 1994, y te terminó contratando a vos porque te llamabas igual. ¿Cómo fue en realidad?
Mi llegada fue algo problemática. Hubo falacias por parte de los periodistas de la época sobre la cuestión de cuál era el verdadero Zinho que querían contratar. Sin embargo, la dirigencia sabía quién era yo realmente. Es sabido que las noticias de este estilo venden mucho (se ríe). La verdad me causa gracia. Otro error es sobre la cantidad de goles que marqué en Central, basta con revisar bien todos los archivos, fueron más de lo que se dice (hizo dos, en el 3-1 a Platense en la fecha 19ª del Apertura 96 y a Racing, en el 5-0 en el inicio del Clausura 97).
Uno de los goles que marcaste fue uno muy lindo contra Racing en Arroyito, que levantó el aplauso de los hinchas y hasta corearon tu nombre. ¿Qué te genera este tipo de recuerdos tan gratos?
Los hinchas de Central son especiales. Me demostraban todo el tiempo su cariño, querían que me quedara, a tal punto que me tuve que ir casi a las escondidas para que no se enteraran. Fue un paso corto pero maravilloso.
Fuiste dirigido por don Angel Tulio Zof, el técnico más querido y ganador de la historia de Central. ¿Cómo lo recordás?
Don Angel, junto con Bauza, fueron increíbles para mí. Mientras viva, tendré eterna gratitud por estos dos hombres brillantes. Son una parte grande de la historia que construí en el fútbol.
¿Qué estás haciendo? ¿Seguís ligado al fútbol?
Ya no soy jugador (se ríe). Ahora me encuentro dedicado a la conducción deportiva. Estoy trabajando aquí en Brasil, coordinando proyectos deportivos a través del gobierno federal. Y soy analista del mercado deportivo y de rendimiento en Saferj (sindicato de futbolistas del estado de Río de Janeiro).
Central recientemente se coronó campeón del fútbol argentino. ¿Sos de seguir su campaña?
Siempre sigo los partidos y estoy muy contento por lo que lograron. Central es un grande y merece estar entre los más grandes. El equipo de nuestra época también era brillante. Este va a ser un gran año para Central, que los hinchas sueñen porque sé que va a ser así. Hay que disfrutarlo. Y más si vuelve Angel Di María, eso me alegra mucho y le deseo toda la suerte. Ojalá lleve a Central a lo más alto del fútbol de América.
Autor de la nota: Leandro Garbossa
Símbolos de otra época
Es verano del 97. Tiempos aún del 1 a 1 que empezaba a resquebrajarse, a dejar expuesta la miseria a la que conducía, tanto o más dramática que la hiperinflación que la precedió. El foco de la política ya estaba en la lujosa Pinamar, la sede de la farandulización del poder, y mucho más cuando el 25 de enero se conoció la terrible noticia del asesinato de José Luis Cabezas, el fotógrafo de la revista Noticias que “osó” retratar el rostro hasta ahí oculto de Alfredo Yabrán. Es en ese contexto, en aquellos tiempos en que La Capital aún era un diario tamaño sábana y no estaba el suplemento Ovación, en que Newell’s y Central coincidieron en sus pretemporadas en Necochea, para jugar un cuadrangular y hasta un clásico. También donde coincidieron Zinho y Ricardo Rocha, los brasileños canalla y leproso.
Tiempos violentos en lo político. Pero también tiempos en que el fútbol podía convivir mejor. Podían estar alojados Central y Newell’s a metros de distancia. Podían coincidir jugadores rivales e irse a tomar un café a un bar de la costa, como pasó aquella vez.
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Podía hacerse una nota como esa, donde periodista y fotógrafo pasaron a buscar a los jugadores por los hoteles, con permiso de los técnicos (Angel Zof y Mario Zanabria), y llevarlos a una sesión de fotos al puerto de Quequén sin mayor problema, a días del clásico. Podía darse una charla amena, en tiempos sin celulares, internet y mucho menos redes sociales que azuzaran la inmediatez, y que irían llevando a los clubes, de esta ciudad y de todas partes del mundo, a guardar más a sus jugadores, a exponerlos menos. Y de paso, a ir recortando los espacios de información a la prensa no oficial, ya no solo para producciones como aquellas hoy imposibles de imaginar, sino hasta para observar algún que otro entrenamiento.
En aquel viaje breve en auto, Zinho y Rocha (que habían jugado juntos en Vasco da Gama) se interesaron por sobre todas las cosas por el crimen de Cabezas, hablaron de todo y se dieron la mano. Algo común en esos tiempos, que hoy sería una rareza, en estos tiempos de la hipercomunicación que cada vez aisla más a los individuos. Símbolos de una época que ya no existe.
Autor de la nota: Gustavo Conti