Ovación

Voto de confianza

Rosario se prepara para recibir a Cuyo en la cuarta fecha del Argentino. El triunfo en Tucumán fue una bocanada de aire fresco.

Martes 17 de Noviembre de 2015

La victoria que consiguió Rosario ante Tucumán en la tercera fecha del Campeonato Argentino fue una inyección anímica importante en un momento complicado del equipo. El panorama no era para nada alentador, había perdido la confianza en sus fuerzas pero el Ñandú siempre es así: puede aparecer en cualquier momento. Y apareció en el Jardín de la República. Román Miralles, el capitán del equipo, y Mateo Escalante, el apertura que en la caldera del parque Nueve de Julio dio una clase de conducción y fue el autor del penal de la victoria, dieron su visión de cómo está el equipo y por qué esta así en una charla distendida pero profunda.
  —Resurgieron justo en Tucumán, en el lugar más difícil.
  —Nos pasaron muchas cosas, tuvimos bajas por lesiones, por tarjetas y hasta por desinterés por el seleccionado, pero una vez en el ómnibus, con el equipo armado a último momento, no podíamos hacer nada más que poner la cabeza como la pusimos siempre. Por suerte, esta vez nos pudimos traer un resultado que es muy valioso para nosotros. (Miralles)
  —¿Qué pasó con Rosario en las dos primeras fechas? Pierde con Salta un partido prácticamente ganado y con Córdoba le hizo partido pero se quedó sin nafta a veinte del final.
  —El partido a ganar era el de Salta: por ser el primero, por ser local, para arrancar bien. Creo que en el juego por momentos fuimos superiores, pero cometimos demasiados errores en toma de decisiones, conducción y también tuvimos errores de manejo, que nos llevaron a perderlo. Córdoba en Córdoba sabemos lo que significa. Aún así el equipo hizo un partido tremendo pero no le dio para aguantar los ochenta minutos ante un buen equipo cordobés. (Escalante)
  —¿Están sintiendo el trajín de un año muy largo?
  —Sí, se siente. En los partidos podés notar que las intensidades no son las mismas de otros años. Pero en la situación en la que estábamos no ameritaba descansar ni tampoco estar tranquilos. Estábamos tan apretados que todo eso quedó de lado. (Escalante)
  —¿Por qué creen que Rosario sufre la desidia de muchos jugadores que no quieren integrar su seleccionado?
  —Es difícil explicarlo. Personalmente, cada vez que me llamaron siempre estuve al pie del cañón, como muchos otros chicos. Pero este año sorprendió bastante la cantidad de bajas y lo que nos costó armar un equipo como para jugar el Argentino. Eso antes no pasaba, era un orgullo jugar en el seleccionado, ahora parece que no. (Miralles)
  —El partido ante Cuyo asoma como decisivo. Los mendocinos están necesitados y Rosario todavía no salió de la zona de peligro.
  —Creo que el partido ante Tucumán nos vino muy bien para ganar en confianza, algo que nos faltaba. Los dos estamos necesitados pero nosotros tuvimos ese golpe anímico que hay que aprovechar. (Miralles)
  —¿Cómo hay que jugarle a Cuyo?
  —A nosotros nos dio mucho resultado desestructurarnos y jugar mucho. Jugar penales rápidos, no patear a los palos y buscar el line. Tratamos de buscar la pelota, porque hay una realidad: Rosario con pelota es un equipo y sin ella, otro distinto. Sufrimos mucho. La idea es atarcarlos, tener la iniciativa, el control de la pelota y cuando haya que manejar los tiempos del partido lo hagamos nosotros y no ellos. (Escalante)
  —Hacía muchos años que Rosario no estaba tan al filo del descenso.
  —2007 ó 2008 creo y por eso no quiero nunca más estar en esa situación. Creo que Rosario no se lo merece. Este torneo dura cinco fechas y si te dormís, palo y a la bolsa. Por eso nuestro objetivo hoy es ganarle a Cuyo para así ya quedarnos tranquilos e ir a jugarle un buen partido a Buenos Aires para cerrar el año de la mejor manera posible. Si no les ganamos a los mendocinos, todo lo que hicimos ante Tucumán no habrá servido de nada, no nos va a servir ni siquiera de consuelo como un buen recuerdo. (Miralles)

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