Ovación

Una coreografía de señas para hacerse entender

Cada vez que hay que solicitar algo en un restaurante, pedir ayuda por una dirección o solicitar alguna cosa, el ritual se convierte en un martirio.

Domingo 10 de Junio de 2018

Desde el momento en que se acercaba el inicio del Mundial, quienes tenían pensado viajar a la tierra de la revolución bolchevique empezaron a averiguar para tomar cursos acelerados de ruso. No es una mala idea aprender una lengua nueva y sobre todo si en los planes está permanecer varias semanas en un país en el que casi no se habla inglés. Sólo era cuestión de decidirse, perderle el miedo y arrancar a memorizar el alfabeto cirílico. Aquellos que no hicieron el intento y llegaron sin saber una palabra del idioma, hoy sufren las consecuencias. Es que cada vez que hay que solicitar algo en un restaurante, pedir ayuda por una dirección o solicitar alguna cosa, el ritual se convierte en un martirio. Una barrera que sólo se puede sortear con una coreografía de señas o recurriendo al cada vez más indispensable traductor de Google. Lo que pasa es que apelar a la tecnología también tiene sus costos. Más que nada por el tiempo que se pierde en localidades que parecen descolgadas del mapa como Bronnitsy, la casa de la selección argentina, o Belozersky, donde se encuentra alojada la mayoría de los periodistas argentinos y también el enviado de Ovación. Porque en Moscú, una megalópolis de más de 12 millones de habitantes, es muy factible encontrar a alguien que maneje el inglés. Pero en estos pueblos del interior inhóspitos y rurales sólo se habla en ruso. Por eso la salvación es utilizar bien la técnica de combinar gestos y hacerse entender de alguna manera. Al final de cuentas, si de algo sabe el ser humano es de supervivencia.

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