Está claro que a Tiro Federal le cuesta adaptarse a este torneo. La escasa cosecha de puntos,
sumado a la inestabilidad colectiva que viene arrastrando, lo certifican. Por más que anoche el que
pisó el Fortín fue el único puntero del campeonato, la realidad es que el tigre sigue preso de sus
limitaciones. Por eso la nueva derrota. Esta vez a manos de San Martín por 2 a 0 . Y, si no vence
esos temores que atentan contra su futuro, es factible que termine arrodillado contra el muro de
los lamentos.
Ni el incentivo de tener una nueva cara al frente del grupo técnico pudo
recompensar a los once tirolenses, quienes amagaron de entrada con hacer saltar la banca ante San
Martín. El local se mostró más ambicioso. Pero quemar tanta energía en la nada repercutió
favorablemente para el puntero, que se encontró pasado el primer cuarto de hora con el gol.
Cárdenas saltó liviano ante la arremetida de Penco, quien captó un
centro de Toranzo a la salida de un córner, que en realidad debía haber sido saque lateral, y
facturó. Por más que las protestas florecieron de manera espontánea, hay que mencionar que el
arquero aportó su cuota de inseguridad y posibilitó al sanjuanino ponerse en ventaja.
Tiro parecía un buen parteneire. Corría y presionaba. Maccarone y
Menicocci hacían el trabajo sucio en la zona central. Pero arriba no gravitaba, pese a los
movimientos desesperados de los tres puntas. Tan pobre era lo que generaba en ofensiva el local,
que sólo pudo rematar dos veces en el primer tiempo. Uno de Castillón y otro de Armani.
La noche era oscura en Ludueña. Al equipo de Dabrowski le salía todo
torcido. Sus dirigidos no hicieron tiempo en descifrar sus escritos para exponer la obra a la hora
de salir a escena. Y una muestra fue el descalabro táctico que presentó el DT. Tiro careció de un
esquema definido pese al innovador 3-4-3 que paró.
En el complemento Tiro también empezó bien, pero se desvaneció. No por
los embates de San Martín, sino por sus impericias. Rossi tiró a las nubes y ratificó la anemia que
padecía el Tigre, que sufrió el segundo tanto cuando iban 15 minutos. Centro al área, el fondo
local dio ventajas y Sánchez metió el cabezazo, Cárdenas volvió a fallar y habilitó el festejo
ajeno.
En el cierre se lo comieron Armani y Rossi. Estaba todo sentenciado de
antemano. Tiro se dedicó a malgastar las energías. Dabrowski plantó un sistema perverso, que
posibilitó a San Martín ser más caudillo que nunca de este campeonato. Y la derrota se tornó
inevitable. Es que Tiro sigue patinando seguido. l
































