Selección argentina

Tapia no anda con chiquitas

El presidente de la AFA pidió que la gente apoye a la selección, como si eso resolviera los problemas que genera su gestión

Domingo 23 de Junio de 2019

"No es momento de rivalidades. Todos tenemos que alentar a estos jugadores que visten, defienden y luchan por esta camiseta celeste y blanca. Necesitamos de todos apoyando", dijo hoy el presidente de la AFA, Claudio Tapia, en su primera declaración desde que comenzó la Copa América y que la canalizó por redes sociales. Frase que sintetiza el voluntarismo y la ausencia de un proyecto que la historia del fútbol argentino requiere. Porque más allá de la victoria ante Qatar, hay un ciclo en curso que tiene como directrices a la improvisación y la inexperiencia. Sellos distintivos de la gestión del Chiqui, que no sólo precarizó al equipo que representa al país sino también a todas las competencias que dependen de la entidad que comanda.

Es cierto que la selección debía ganar y lo hizo, así sea ante un adversario árabe de escasos antecedentes y recursos técnicos. Pero esto no es nuevo. Porque el sufrir se hizo compañía desde hace un tiempo. Es que la urgencia y las tensiones conviven atomizando a un seleccionado. El que también debió penar en Ecuador durante la última fecha de eliminatorias sudamericanas para llegar al Mundial de Rusia. Y una vez allí también sufrió horrores para vencer a Nigeria en pos de llegar a octavos de final, en la que fue vapuleada por Francia.

Suponer cuál será el derrotero del seleccionado en suelo brasileño no cambia la ecuación. Un equipo refleja en cancha la política deportiva y un modo de organización. Sí, la que depende de los directivos. Y cómo será de paupérrima esa gestión que hasta despilfarra por ineptitud a algunos jugadores de enormes condiciones, quienes sucumben porque no hay plan ni líderes que los contengan, las que sí tienen en sus respectivos clubes en los que muestran su eficiencia.

Es cierto que el técnico no tiene experiencia y es responsable por aceptar un rol que lo excede. Es verdad que los futbolistas no logran los rendimientos individuales que muestran desde sus equipos. Pero es un reduccionismo perverso considerar que son el problema. En definitiva serán parte pero como consecuencias de los que deciden. Allí donde juega Tapia y sus compañeros, los mismos que hoy piden el apoyo de la gente. Con la habitual cuota de cinismo con la que están destrozando el fútbol argentino.

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