El equipo del Patón Bauza puede ser austero. También poco seductor. Pero es ganador. Y eso es lo que cuenta en un deporte que se rige por las reglas de los triunfos. Sin embargo, este modelo canalla tiene patentado que será la principal piedra en el camino para más de uno, más allá de que aún no se midió con un peso pesado de verdad. El domingo tendrá una linda medida cuando visite a Racing.
Central ganó por mantener el orden y ser letal cuando pudo. No le hizo falta subirse a la kermés de una comparsa para que lo aplaudan a rabiar. Hace todo simple. Pero acopia puntos de lo lindo. Le muestra el camino al resto de los competidores y le escapa a la tabla del descenso. Qué más puede pedirle el hincha a esta formación si de sumar se trata.
Ayer tuvo altibajos. Como también por momentos flaqueó ante San Martín. El canalla salió como adormecido, pese a una acción aislada en la que Ruben se la sacó del buche a Caruzzo a la salida de un tiro libre de Gil. Cómo habrá salido el equipo que Bauza se quedó siempre como granadero siguiendo el desafío sin inmutarse. Era como que estaba en una obra de teatro. Seguía todo con suma atención.
Cuando el volante santo Altuna dejó al descubierto lo flojo que es Ledesma saliendo y metió un cabezazo que pegó en el horizontal, ahí es como que el equipo entendió que así no podía seguir. Es que Gil y Ortigoza iban por un carril y Carrizo y Camacho por otro. Había que recalcular.
Cuando el volante santo Altuna dejó al descubierto lo flojo que es Ledesma saliendo y metió un cabezazo que pegó en el horizontal, ahí es como que el equipo entendió que así no podía seguir. Es que Gil y Ortigoza iban por un carril y Carrizo y Camacho por otro. Había que recalcular.
El canalla parecía estar desintegrado. Era algo tan extraño como real. Incluso en ciertos pasajes los cirujas le mostraron la pelotita como si fuera una práctica informal. Sin embargo, a los 31' llegó lo inesperado. Camacho capitalizó un zurdazo bárbaro ante la sorpresa de propios y extraños. Quizá en el peor momento auriazul llegó ese bálsamo de tranquilidad y euforia popular por el triunfo parcial en un Gigante que festejó lo justo y necesario, porque parecía ser consciente de lo que estaba viendo en cancha.
Un ratito después Zampedri hizo estremecer el palo izquierdo de Arce con un cabezazo. Y antes de ir al descanso, Ledesma se reivindicó y evitó el empate de Espíndola. Claro que hubo un plus. Camacho dejó de estar en modo off y se activó. Metió otro sablazo desde afuera del área que hizo lucir al arquero tucumano, quien después le tapó un remate a Parot.
El complemento mostró a un dueño de casa más ensamblado, pese a que este equipo ya avisó que no regalará ningún chiche. Pero tiene temple de acero para esperar y especular. Y así llegó al segundo gol, a los 34', tras una gran combinación colectiva que tuvo a Zampedri como goleador en una noche en la que la abundancia no fue el idioma canalla pero si la sencillez y la eficacia.
































