Por el gol de Maxi Rodríguez sobre el final, por la sucesión de partidos que se arrastraban sin vencer a Central y porque no volvió a hacerlo, el clásico de 2016 que Newell’s ganó por 1 a 0 en el Gigante tiene una enorme relevancia para el club del Parque. Diego Osella, entrenador de aquel conjunto, aseguró que hubiese preferido que en este momento fuese otro el entrevistado, porque eso hubiera significado que se dieron luego otros triunfos. Hincha de la lepra, manifestó que “Newell’s llega bien” y confía en que “es una linda oportunidad de cortar la racha” sin triunfos frente a Central. La charla con el DT se dividió entre el recuerdo de aquel día imborrable y el choque de esta tarde en el Gigante.
Si bien se habla de que el clásico es un partido aparte, ¿te parece importante que el equipo llegue medianamente armado?
Siempre es mejor llegar con una idea asentada, con una idea clara, con los resultados a favor. Después del arranque del torneo, Newell’s se empezó a acomodar y seguramente se parece mucho más a lo que el entrenador pretende. Después son partidos en los que uno se imagina el desarrollo, pero recién cuando se empieza a jugar ves realmente para lo que estás. Me imagino a Central buscando el partido, por la localía y la necesidad que tiene, y a Newell’s consciente de eso tratando de aprovecharlo.
¿Se mete más de lo que se juega?
Ultimamente se ha visto más eso. Nadie regala nada, se hace trabado. No fue así a lo largo de la historia. Hubo grandes partidos en los clásicos. Pero en la actualidad va más por el lado de la fricción, de cerrar los espacios. No creo que los equipos vayan a salir de eso, más allá de que estoy seguro que los entrenadores van a hacer un planteo para ganarlo. Veo a Newell’s en una versión distinta, más firme. Tanto con Talleres, en Córdoba, y con Sarmiento, en Junín, el equipo se plantó y lo jugó de la manera que hay que hacerlo de visitante. Y eso es un buen indicio para todos nosotros.
¿Cómo vivió el plantel y el cuerpo técnico aquel clásico de 2016?
Estábamos con un estado de ánimo alto. Habíamos arrancado bien el torneo. El equipo se estaba acomodando a lo que pretendíamos y lo venía sosteniendo con resultados. El buen inicio en el torneo hizo que el jugador entre a jugar con la confianza plena. Si había un momento para jugar el clásico era justamente ese. En el primer tiempo no la pasamos bien y tengo bien en claro lo que fue la charla del entretiempo. Ya habíamos pasado lo peor y necesitábamos que toda esa ansiedad de la gente que estaba en la cancha empiece a jugar a favor nuestro. Llevamos el partido al terreno que queríamos nosotros. Ese era un equipo que, de visitante, tenía paciencia y trabajaba los partidos, aparte de jugarlos. Y así fue que sobre el final el equipo se llevó el clásico, con un jugador (por Maxi Rodríguez) que necesitaba un gol de esas características. Fue un premio al esfuerzo, sacrificio y planificación.
Ese equipo tenía grandes referentes. Pensando en este partido, ¿cuál es la importancia de los jugadores de experiencia para absorber todo lo que rodea al clásico, desde la presión hasta la exigencia?
Son fundamentales para la estructura, para el armado de ese partido. Newell’s ya empezó a jugar el clásico con la decisión de que no juegue Pablo Pérez (contra Sarmiento). Son jugadores importantísimos porque les sacan la presión a los más jóvenes, y hoy Newell’s tiene muchos. Son los que toman la responsabilidad y se ponen al hombro ese partido. Se necesita esa clase de futbolistas para tamaño enfrentamiento. Este es de los clásicos más duros del fútbol argentino. Y de los que menos se juegan. Otros se realizan en torneos de verano, en amistosos. Por eso cuando se enfrentan Newell’s y Central es a todo o nada y termina siendo uno de los clásicos más picantes.
¿El juvenil formado en el club siente una mayor obligación de ganar que el futbolista que es de otro lado?
Los juveniles de ambos clubes ya lo vienen jugando de inferiores y saben lo que significa, no importa si es en AFA o en Rosarina. Cuando están enfrente quieren ganarlo. Después, claro, en primera cambia el marco, las presiones. Pero el jugador sabe lo que está en juego, que es un partido a todo o nada, por lo que significa para una ciudad hiperfutbolera. Y esa misma ciudad, a todos los entrenadores y futbolistas por igual, les hacen saber que es lo más importante para una institución. Pienso que va a ser un lindo clásico. No le va a faltar los condimentos para que sea un partido de alta intensidad y Newell’s llega bien.
¿Cuánto influye tener el público en contra?
En cualquiera de las dos canchas donde te toque jugar el público te hace sentir que sos visitante. En nuestro caso fue un gran trabajo de todo el grupo para enfocarnos en lo que podía suceder en el campo de juego y que lo externo nos afecte lo menos posible.
El partido de 2016 se recuerda con el paso de los años porque fue el último que ganó Newell’s y porque Maxi hizo el gol sobre el final, ¿hubieses preferido que el equipo ganara más veces y no se los recuerde tanto a ustedes?
Claro que hubiese preferido que hoy estén llamando a otro para entrevistarlo y no a mí. Lo digo como hincha de Newell’s. Pero como lo hicimos nosotros se va a volver a hacer. Esta es una muy linda oportunidad de cortar con esa racha.
Te tocó dirigir cuando Newell’s venía de cuatro derrotas seguidas en el clásico. ¿tuviste que hacerte cargo de eso?, ¿los actuales jugadores y el cuerpo técnico deben hacerse responsables de que no se le puede ganar a Central?
En mi caso, centro todas mis energías en las cosas que puedo resolver. De lo que pasó, más allá de que te lo remarcan, uno poco puede hacer. Hay que gastar todas las energías en la preparación del partido, no solo en la táctica y en la estrategia, sino en conocer al rival y en analizar sus virtudes y defectos, en trabajar mucho la cabeza del futbolista, Lo que pasó es parte del folclore, de la historia de los clubes, pero no me paro a mirar eso.
¿Cuál es el principal recuerdo de aquel día?
La alegría del final en el Gigante, de los jugadores, del grupo, de la institución. La alegría fue emocionante. Son cosas que me quedaron grabadas. Querés detener el tiempo en ese momento porque es la felicidad plena de lo que uno busca, sabiendo que resolvimos un partido que tuvo sus dificultades, por momentos siendo superado. Resolver eso y darle esa alegría a los chicos y fundamentalmente a toda la gente, que esperaba algo así, es la foto que me quedó para siempre.