Flor de caída sufrió Newell’s. Embalado por un comienzo sensacional en la Copa de la Liga, con cuatro triunfos en las primeras cuatro fechas, y dispuesto a prolongar la racha victoriosa, tuvo una derrota contundente. Impensada, ante todo, por lo abultada. Es que la regularidad alcanzada por el conjunto rojinegro que lo llevó a ser uno de los líderes de la zona B se desdibujó por completo, cumpliendo una actuación tan deficiente que Racing lo vapuleó por 4 a 0 en el mismo Coloso. Sí, el mismo equipo que apenas había recibido un gol en el torneo recibió cuatro. Por eso dolió tanto. Y por eso habrá que revisar lo sucedido y repasar lo hecho anteriormente, para que lo del lunes por la noche solo sea un mal recuerdo.
Tan bien venía Newell’s, tan buenos habían sido los resultados, que la expectativa del hincha en el Coloso era grande. La lepra llegaba en alza, con el Colo Ramírez letal frente al arco, Ever Banega desparramando fútbol y un arco de Ramiro Macagno al que apenas le habían hecho un gol.
Varias razones para creer y confiar en obtener de otros tres puntos, lograr así la mayor cantidad de triunfos de la historia del rojinegro en un inicio del torneo y mirar a todos desde arriba en su zona, lo más importante. Pero nada de todo lo bueno que expuso hasta acá asomó contra Racing. Por el contrario, defeccionó en todos los sentidos y fue goleado. El consuelo es que sigue puntero, al menos hasta que juegue Godoy Cruz, el otro líder de la zona. Y en el peor de los casos, si es que el Tomba derrota a Unión este martes, y hasta si Estudiantes supera este mismo día de visitante a San Lorenzo, continuará entre los mejor ubicados. No es poco para un equipo por el que no se sabía hasta hace pocas semanas de qué sería capaz.
La lección que dejó la contundente derrota debe servir de aprendizaje y no pensar que todo es un desastre. Porque los antecedentes muestran todo lo contrario. Principalmente habrá que ser paciente y no creer que todo es un desastre. El hincha fue el que lo entendió perfectamente. Pese a lo duro que resultó digerir los cuatro goles, cuando el partido todavía no había culminado alentó con fuerza desde los cuatro costados y hasta pidió la victoria en el clásico, la próxima presentación que tendrá Newell’s en condición de local, teniendo antes el amistoso con Inter de Miami el jueves 15 de febrero y la visita a Estudiantes el lunes 19 del mismo mes por la Copa de la Liga.
Un aspecto a tener en cuenta mientras se asimila el 4 a 0 adverso es que Newell’s es un conjunto en consolidación, si bien los primeros pasos dados hasta acá fueron alentadores y nadie imaginaba tamaño revés. Claro que este traspié genera dudas. Pero las mismas no deben confundir, sino que hay que trabajar sobre las debilidades y potenciar las virtudes.
La decisión de Larriera de volver a poner los mismos titulares de los últimos cuatro partidos, considerando el funcionamiento que traía el equipo, era entendible. Pero quedó en evidencia que la seguidilla le restó dinámica a los suyos para contrarrestar la velocidad que propuso Racing. El DT había planteado la posibilidad de un recambio luego del triunfo sobre Belgrano. No lo hizo contra Unión y se le ganó por 3 a 1. Repitió contra la Academia de Avellaneda y le fue muy mal.
El planteo de Larriera fue el mismo que le opuso a Unión en Santa Fe tres días atrás. Presionó recién a partir de la mitad de la cancha, también a una línea de cinco. La enorme diferencia es que Racing le propuso un manejo muy superior al del tatengue. Tocó y rotó con precisión y velocidad, ante el desconcierto rojinegro, incapaz de cortar el juego de los dirigidos por Gustavo Costas. Lo sufrió desde el principio y no le encontró la solución. Sin la pelota, perdió las marcas en el medio y atrás. Maravilla Martínez, que la fecha pasada había señalado tres goles, como el Colo Ramírez, fue peligro constante para la defensa rojinegra, especialmente para Ian Glavinovich. Y volvió a tener un gran partido, convirtiendo dos de los goles de Racing.
La exigencia a la que lo expuso Racing llevó a Newell’s a cometer errores, aunque no todos eran forzados. Lo del local fue empuje, ganas e insistencia. Pero poco fútbol, aunque tuvo sus chances. El balance fue negativo. Se perdió el invicto, y por goleada. Pero nada para hacer un drama. Una mala noche la puede tener cualquiera. Lo necesario es aprender la lección.
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