La mirada se estaciona en enero de 2003. Pretemporada en las sierras de Tandil. La situación de Central también daba cosa. Miguel Angel Russo se había hecho cargo del equipo moribundo que había dejado César Menotti. La tabla de los promedios también era una tortura como ahora. A Hernán Castellano, Mariano Messera y Emiliano Papa el círculo de coincidencias les cierra como si hubieran detenido el paso de los cinco años en el tiempo. Es que los tres son los únicos sobrevivientes de aquel plantel que hoy tropiezan con la misma piedra.
Tomaron la convocatoria que les hizo Ovación para rememorar ese momento puntual como un talismán de la suerte. No quieren ni pensar en aquella vigilia angustiante. Igual cuentan que fueron muchas noches de insomnio. De no poder conciliar el sueño con sólo pensar que Central podía descender. Las zancadillas del destino los puso nuevamente ante la misma impiadosa realidad. Aunque esta vez la enfrentan con la complicidad de la experiencia vivida. Se nota que conocen el paño como nadie. El trío unido por el jardín de los recuerdos.
“Este grupo es parecido a aquel que dirigía Russo. Para pelear el descenso es importante que todos sean conscientes de que hay que jugarse la vida. En aquel grupo había jugadores de la talla de Gustavo Barros Schelotto, Carbonari, Vitamina Sánchez, el Negro Quinteros y dos pibes que andaban muy bien como el Chelito Delgado y Figueroa. Había con qué enfrentar la situación. Logramos salvarnos porque arrancamos muy bien el campeonato. Muchas veces se dice que el equipo recién se afloja con el correr de las fechas. Pero acá no hay margen para que te pase eso porque una mala campaña significa el descenso”, radiografió Messera.
“Hay que estar preparado. Tenés que saber convivir todos los días con la calculadora, mirar a tus rivales directos. Por eso aquel equipo de Russo se salvó y jugó un gran torneo. Tenía todo. Siempre estuvo convencido de que podía hacer un gran campeonato. Nos salvamos casi sin darnos cuenta. Ahora no podemos perder de vista que nuestros verdaderos rivales son Newell's, Colón, los jujeños, Racing, Olimpo y San Martín de San Juan. Hay que salir campeón de ese campeonato aparte”, señaló Papa
“¿Te acordás Emi lo que hacíamos cuando terminaba cada partido del Clausura 2003?”, interrumpió Messera. “Cómo no me voy a acordar”, contestó Papita con la rapidez de sus trepadas.
“Ese equipo no dejaba nada librado al azar. Mirábamos todo. Nos salvamos en las últimas fechas contra Banfield porque los rivales también ganaban. Lo primero que hacíamos cuando terminaba el partido era preguntar cómo habían salido los rivales y ver actualizada la tabla de los promedios”, confesó sobre lo que era un secreto entonces.
“Estoy convencido de que nos salvamos”, pronosticó Castellano. “Aquel equipo de Russo se formó para zafar en el 2003. Miguel siempre tuvo en claro eso. Me sacó del equipo y puso a Julio Gaona. Fue una decisión acertada porque yo en ese momento jugaba muy nervioso y perjudicaba al equipo que tenía grandes jugadores como Carbonari, el Cata, el Mellizo, Vitamina, Messera, Delgado y Figueroa. Ese plantel siempre supo lo que quería. Y al grupo actual le veo esa pasta. Peor que el año pasado no vamos a jugar. Se vienen 19 guerras y la primera es ante Boca”, expresó.
“Todo jugador pone en riesgo su prestigio cuando juega por el descenso. Vos creés que para al Kily, que jugó diez años en Europa, no le duele ver así a Central. Yo también estuve en el exterior y sé lo que significa ponerse esta camiseta. Conocí todo en Central. Peleé el descenso y después jugué copas internaciones. Central necesita jugadores que sufran como el hincha. Confío a muerte en este plantel. A Central lo salvamos entre todos”, disparó Messera como mensaje final.






























