Newell's

Maxi Rodríguez, el ídolo leproso que habla dentro y fuera

Maxi Rodríguez no sólo fue la clave de un triunfo que alivió sino que trazó el mapa de la dura realidad y qué se precisa para afrontar lo que vendrá. El líder vuelve en solitario a marcar el pulso de Newell's.

Domingo 31 de Marzo de 2019

Hace falta bucear apenas un poco en las redes sociales para comprender la idolatría del hincha de Newell's hacia él. No es para menos. Maximiliano Rodríguez está donde debe estar alguien que declama su amor incondicional cuando viene la mala: dando la cara. Adentro de la cancha. Y afuera de ella también. En lo que hizo para que su equipo lograra una trascendental victoria sobre Huracán y en lo que dijo después, siempre dejando las palabras de ocasión, siempre apuntando a una dirección. Porque si algo remarcó claramente la Fiera, minutos después de finalizado el 3-1 del viernes, es la situación en la que está la institución toda. Y que no se resolvió obviamente con los urgentes 3 puntos conseguidos, que será angustiante en tanto y en cuanto no haya unidad, no haya gestión, no haya dirigentes que hablen aunque en ello también haya que hacer un ejercicio de interpretación. Es el referente el que advierte, el único hoy que puede hacerlo. Además de admirarlo, el mundo leproso debe escucharlo.

Maxi Rodríguez no es de los que dicen una cosa y hacen otra. El 13 de julio de 2012, cuando aún le quedaba un año de contrato en el Liverpool que lo mimaba, pegó la vuelta. Hacía 6 meses que estaba Gerardo Martino y fue, después de Lucas Bernardi, el primero en pegar la vuelta cuando el club más lo necesitaba. El colchón de 32 puntos que había hecho el Tata en el primer semestre no le alcanzaría a Newell's para abandonar el último lugar en la tabla de promedios de la temporada siguiente. Y no sólo el equipo se olvidaría rápido de la cuestión, sino que regresaron además Ignacio Scocco y Gabriel Heinze y daría la vuelta olímpica en el segundo torneo corto.

Pero ahora que decidió regresar por última vez, el contexto es mucho peor. Lo sabe la Fiera. Y no sólo porque tiene 7 años más, sino porque excepto el Gato Formica no hay referentes de peso que lo rodeen. No hay un técnico que absorba la presión. No habrá 38 fechas para revertir la historia, sino en principio 23 si es que no hay modificaciones. Y descienden hoy 4 equipos, no 2 como entonces. Como si eso fuera poco, la dirigencia que asumió en 2016 se desgranó, el presidente no tiene voz ni voto (por eso volvió la Fiera también este año) y unos pocos llevan las riendas dentro de un ahogo económico difícil de sobrellevar. Casi sin otros ídolos afuera que puedan regresar.

Por eso habló Maxi y todo Newell's debe escuchar. Primero lo hizo con otra notable producción, más de calidad que de cantidad, que significaron tres puntos de oro para tratar de no empezar último en el promedio la próxima temporada. Después, antes de recibir la última ovación de la noche al caminar hacia el túnel, habló para la TV durante 2 minutos 20 segundos y dejó mensajes del estilo "quién quiera oír que oiga".

Ahí dijo por ejemplo que el triunfo "era muy importante por estas dos últimas fechas y lo que se nos va a venir el torneo que viene". La única verdad es la realidad.

"Tuvimos toda nuestra gente a favor. Se habló mucho durante la semana de que podían pasar muchas cosas y es para destacar lo que hizo el hincha", separando entonces a la mayoría de los pocos violentos que arruinaron el final en Santa Fe. Y trascartón enlazó el tema con el dirigencial: el hincha "se tiene que manifestar como lo hizo, sin incidentes" y "espera que hable el dirigente, que hable el presidente", apuntando así a las responsabilidades del presidente que hoy no ejerce y al futuro. A Bermúdez parecieron estar dirigidas las palabras: "Estamos en una situación complicada". "Hay que hacer autocrítica". "Se hicieron muchas cosas mal". Y a los que quedaron, la advertencia, el "ojo" sobre lo que se precisará sí o sí: "Hay que tener capacidad de gestión para manejar un club como este". "Acá queremos salir todos y si no estamos todos de acuerdo será muy difícil".

Es que Maxi Rodríguez también tiene en claro que "el equipo es el que está". Y que "siempre estuvimos acostumbrados a jugar Copa Libertadores, a pelear campeonatos y hoy la realidad es todo lo contrario". Por eso abrió el paraguas. Por eso llamó a las cosas por su nombre, más allá de la alegría de la victoria de la que acababa de ser factor fundamental. Advierte, hacia adentro y hacia afuera. Prácticamente fue el que bancó a Bidoglio para que siga hasta el final de este semestre, sabiendo que un parche hubiera sido peor. Y no tapa el sol con las manos.

La Fiera regresó para retirarse en Newell's pero siempre supo con qué proceso se encontraría. Y se intuye que habló porque se ve dentro del futuro inmediato. Habló e incitó a que hablen los que conducen, más con hechos que con palabras.

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