Newell's

Los jugadores deben defender el ciclo de De Felippe

Newell's necesita dar una prueba de vida el sábado ante el Decano por Copa Argentina, para sostener al DT. En la Superliga los rojinegros aún no ganaron y el promedio preocupa.

Jueves 06 de Septiembre de 2018

Omar de Felippe no anduvo con vueltas tras la derrota del pasado lunes ante Atlético Tucumán y se dio "una vida más" al frente del primer equipo leproso. Porque Newell's desde lo futbolístico llegó a una situación límite. Sumó un punto sobre doce en juego en la Superliga y encima el promedio del descenso empieza a ser una sombra cada vez más cercana si el rumbo deportivo no se corrige a tiempo. Por ello, el cotejo del sábado, también ante Atlético Tucumán, por los octavos de final de la Copa Argentina, será a cara o cruz para el ciclo del actual entrenador leproso. De Felippe quiere ver qué actitud y predisposición anímica y futbolística tienen sus jugadores para salvarle el pellejo a su gestión.

Hoy, en la Superliga, los rojinegros están a apenas 8 unidades del último equipo que desciende, que es San Martín de San Juan (y si San Martín de Tucumán le gana el partido pendiente a Independiente los del Parque estarían a siete puntos de Belgrano, que sería el último puesto del descenso). Claro que la situación de Newell's tiene solución porque al torneo le faltan jugarse 21 fechas, lo que equivale a 63 unidades en disputa. Pero si los leprosos no empiezan a sumar puntos de manera sostenida en el corto plazo la pendiente a transitar puede ser demasiado empinada.

En este escenario lo que el DT quiere ver una vez más con sus propios ojos es si los futbolistas lo respaldarán adentro de la cancha en el trascendental cotejo del sábado al mediodía ante el mismo Decano tucumano que lo derrotó el lunes. "Mi termómetro son los jugadores", señaló el conductor luego del duro traspié en el Coloso. Y De Felippe es una persona de fútbol, que nadie tiene que explicarle si un plantel entrega respuestas positivas en una situación límite o es necesario dar un paso al costado para descomprimir el escenario.

Ocurre que el cotejo del sábado será a cara o cruz. Porque hay mucho más que tres puntos en juego. Hay una clasificación automática a los cuartos de final de la Copa Argentina, un certamen siempre esquivo para los leprosos desde que se reactivó. Por ello también será una prueba a cara a cruz para determinar si los jugadores bancan al DT donde deben hacerlo: dentro del campo de juego y con la pelota en los pies.

En el alocado mundo futbolístico el hilo siempre se corta por lo más delgado cuando los resultados vienen de nalgas. Y a decir verdad el ciclo de Omar De Felippe en Newell's hasta ahora casi siempre fue irregular, entre los rendimientos aceptables de local y los traspiés automáticos que se encadenaron de visitante. La salvedad es que los últimos refuerzos llegaron a último momento y un equipo no se ensambla de un día para el otro. Pero los plazos no siempre van de la mano con la lógica y tras los tres meses de receso la versión leprosa en cuanto al juego es flojísima.

De Felippe necesita una foto más. Quiere verificar si sus muchachos sacan a relucir la rebeldía en un partido decisivo. Porque el sábado ante el Decano será una final para Newell's y para los jugadores, pero más precisamente para el ciclo de De Felippe. Claro que ganar no resolverá todos los problemas, ni perder será el fin del mundo. Pero lo real es que se trata de un cotejo que marcará, tanto por el resultado como por las formas, un antes y un después en el presente futbolístico leproso.

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