Lo que se viene en Arroyito es una segunda mitad de año en la que el fútbol, como siempre, monitoreará las pulsaciones, pero en la que también la política jugará su propio partido. Mucho de lo que acontezca esta noche en el Morumbí podría repercutir en el próximo acto eleccionario.
No hay nada que se asemeje a una ciencia exacta. Es decir nada le garantizará al oficialismo ganar las próximas elecciones si hoy el equipo pasa a San Pablo y tampoco a la oposición poner ya un pie adentro del club en caso de que suceda lo contrario. Pero ni el más incrédulo puede obviar que el resultado de esta noche puede mover las piolas para una determinada dirección.
No hay nada que se asemeje a una ciencia exacta. Es decir nada le garantizará al oficialismo ganar las próximas elecciones si hoy el equipo pasa a San Pablo y tampoco a la oposición poner ya un pie adentro del club en caso de que suceda lo contrario. Pero ni el más incrédulo puede obviar que el resultado de esta noche puede mover las piolas para una determinada dirección.
A la hora de meter nuevamente el voto dentro de la urna (una acción que en Arroyito viene dando muestras ejemplares de compromiso) será mucho el análisis que cada socio deberá hacer. Y es lógico que así sea. Pero con o sin desafíos importantes a la vista la lectura tranquilamente podría tener sus vaivenes.
Y los dirigentes saben perfectamente que la suerte que corra el equipo esta noche será un envión importante o, por pequeño que sea, un dolor de cabeza a futuro.






























