Los goles siempre son bienvenidos y si son de los delanteros, mucho mejor. En el gran triunfo (3-0) de Argentina sobre Chile, por la séptima fecha de las eliminatorias sudamericanas, Lautaro Martínez y Julián Álvarez fueron clave en el primer grito de Alexis Mac Allister, pero el que más los precisaba era la Araña y consiguió sacudir las redes, ¡y cómo! La selección no le exigía absolutamente nada, pero su presente buscaba un desahogo de este tipo. Y qué decir de Paulo Dybala, quien volvió luego de la ausencia en la Copa América y en este reencuentro con la albiceleste fue otro de los que celebró.
Autor de dos goles en la pasada Copa América, en la que el equipo de Lionel Scaloni se consagró campeón, Julián Álvarez comenzó a vivir un momento impropio de su carrera, con la salida del Manchester City y el arribo al Atlético de Madrid del Cholo Simeone, donde lleva unos poquitos partidos, pero sí despertó ya algunas críticas de los colchoneros por no convertir.
El festejo de la conquista en la goleada frente a Chile no evidenció en absoluto esa necesidad de reencontrarse con el grito sagrado. Porque cuando la pelota dio en el travesaño y picó directamente detrás de la línea de sentencia tras su tremendo zurdazo, lo suyo fue apenas apretar los puños, quedarse parado en el lugar y no mucho más.
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Hombre Araña. Julián Álvarez y su festejo característico, que es acompañado por Enzo Fernández.
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El último grito con la camiseta de la selección había sido en la victoria ante Canadá, en semifinales de la Copa, hasta esta noche de alto vuelo futbolístico desde lo colectivo para un triunfo con mucha contundencia. Antes de eso, la salida del City, los Juegos Olímpicos sin goles y la llegada a Madrid.
Y ese golazo que clavó hizo rememorar a esos viejos y muy buenos tiempos con la camiseta de River, cuando le pegara desde donde le pegara, la metía. Esta vez Enzo Fernández robó cerca del área rival, alargó para Gio Celso y el excanalla hizo lo propio para la Araña. Casi sin mirar el arco, zurdazo letal. Travesaño y adentro.
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Paulo Dybala volvió a la selección después de un largo tiempo. Ingresó en el final y se dio el gusto de convertir.
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Julián siempre está ahí, por más que las cosas le estén saliendo o no. No llegaba con la mejor aura desde Madrid, donde volverá renovado por ese golazo que le aportó muchísimo a esta selección, pero sobre todo a él.
Para Dybala, este ante Chile no era un partido más, porque fue el primero después de esa ausencia en esa Copa América a la que Lionel Scaloni decidió excluirlo. En aquel momento fue una de las pocas decisiones sobre la que algunos le cayeron al DT.
Pero la que se inició es otra etapa y en ella lo incluyó. A los 77’ lo mandó a la cancha cuando Mac Allister no pudo seguir y en el final, cuando el reloj ya marcaba 90’, el cordobés hizo que su noche, la del reencuentro con la albiceleste, tuviera el mayor de los sentidos.