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Jockey Club y un viaje por Europa que hizo historia

Hace 40 años, Jockey emprendió un periplo por Europa que marcó un antes y un después en el vínculo con el juego. Tras esa gira dio un salto de calidad que se mantiene y lo hace protagonista

Sábado 06 de Abril de 2019

Una decisión puede torcer el rumbo de una historia. Y cuando esa decisión es producto de una suma de voluntades, el envión toma más fuerza. La gira que realizó Jockey Club en los primeros días de 1979, de la que se cumplieron 40 años, marcó un quiebre en su historia. Fue tan larga, como costosa, pero con el gusto único que tienen las cosas cuando se hacen a pulmón. Después pasaron muchas cosas, pero este periplo marcó un antes y un después en la vida del verdiblanco. Ya nada sería igual.

Hasta ese momento Jockey tenía un equipo con condiciones técnicas limitadas, un juego clásico de obtención de pelota y traslado a los backs con pocas variables. Era un abonado al cuarto lugar en la tabla. Entrenaba y jugaba en una cancha que estaba a la entrada del club, ya que las Cuatro Hectáreas todavía no estaba ni en planes. Pero en este contexto, el deseo de querer crecer en lo deportivo sembró una semilla de cambio. La inquietud de hacer un periplo por Europa, destino al que apuntaba la mayoría de las giras de ese momento, nació de los integrantes del plantel superior y fueron ellos los que realizaron el pedido formal a la subcomisión de rugby a fines de 1976. Con la venia de los dirigentes, la gira se concretó en 1979, del 23 de enero al 12 de marzo, con una delegación en la que se conformaron dos equipos, los cuales enfrentaron a distintos rivales en España, Gales, Escocia, Inglaterra, Holanda, Italia y Francia. Fue una gira extensa (imposible de hacer hoy), en la que estaban incluidos muchos países, cada uno de los cuales con culturas y formas de jugar al rugby diferentes.

"El objetivo era hacer una buena gira, pero por sobre todas las cosas armar un equipo que después continuara teniendo un plan, una manera de jugar y que entendiera los valores del rugby. La idea era dejar plantada una semilla para que Jockey tuviera sus planteles competitivos, sobre todo los superiores", reveló José Costante, el entrenador de ese equipo.

Kick off en España

La gira empezó en la península ibérica. Allí, el verdiblanco enfrentó con dos equipos a sus similares del Club Atlético Uros, campeón español. "Entramos a la cancha saltando un alambrado", recordó el capitán Ricardo Paganini al referirse al primer partido del periplo donde se impusieron sin problemas.

Luego el viaje continuó por Gales, un país donde el rugby es religión. En la tierra del Dragón, enfrentó a Caerphilly jugando en una cancha cubierta de nieve, con 2 grados bajo cero, algo que no amilanó a los rosarinos, que dejaron una excelente impresión y fueron premiados con el aplauso de los que asistieron al partido tras el triunfo 17-16. "Esa noche debutó en primera división Gustavo Milano y el manager del equipo local fue George Morgan, quien luego fue presidente de la Welsh Rugby Union", destacó José Costante.

A otro partido trascendente, Jockey lo jugó en Escocia ante Edimburgh Accademical. Pocos días después, haciendo gala de un juego que motivó los halagos por parte de la prensa "por la velocidad en los desplazamientos de la pelota por todos los integrantes del conjunto", Jockey B se impuso a Queen Mary College por un categórico 23-6.

Al día siguiente, el primer equipo cayó 21-6 ante Sussex President's Fifteen, un combinado formado con calificados jugadores de Richmond, Rosslyn Park y Horshan, que hicieron que la diferencia y la potencia física que tenían fuera determinante. "Pese a haber perdido, en ese partido Jockey dio un salto de calidad. Para enfrentarnos, ellos reforzaron su equipo y convocaron, por ejemplo, a Paul Dodge (N. de la R.: fue internacional por Inglaterra de 1978 a 1985) que jugó de centro frente a Ricardo Benedict", contó el coach.

Jockey volvió al triunfo en el siguiente encuentro, ante National Westmister Bank. Se impuso 13-7 en un partido que se jugó en condiciones climáticas muy adversas, sobre una verdadera alfombra de nieve cuyo espesor llegaba a los cinco centímetros. El trabajo de los forwards esa noche fue la clave de la victoria.

Una curiosidad se dio en Amsterdam. Allí el verdiblanco debía jugar con Dutch Rugby Club pero debido al frío (-14º) el partido se canceló. A cambio le ofrecieron jugar en un lugar cerrado un torneo de seven, tipo tocata, ya que no se podía tacklear porque el piso era de madera. Y lo ganaron.

En Francia jugó ante Paris Universitario Club, en París, y con Stade Dijonais, en Dijon, dos partidos que Paganini tildó de "durísimos", ya que ambos practicaban un rugby muy rudo. "Les ganamos bien, pero nos costó", resumió el capitán.

En Italia jugaron con Milan Rugby Club, en Milán; con el seleccionado B de Italia, en Génova, y se despidieron con un partido en Roma. "En general fueron partidos de competencia despareja. Había muy buenos equipos y otros que eran más o menos. Aún así a estos últimos no podíamos castigarlos con puntos porque nosotros también estábamos en formación", reconoció Paganini.

El intenso trabajo diario en esos cuarenta y cinco días y el hecho de mamar permanentemente rugby, le dio sus frutos a la gente del Jockey, algo que siguieron aprovechando durante mucho tiempo después del regreso.

"La gira, además, nos hizo crecer como grupo, desarrollar, disfrutar y mantener la amistad, darnos responsabilidad para con el grupo, virtudes, que después tambien se notó en el vestuario, en la cancha y en la vida del club", contó Jorge Orlandoni, ex capitán y figura clave en la concresión del periplo.

"En cuanto al juego, el viaje nos dio primeramente una óptima condición física. Crecimos mucho en destrezas personales, manejo de pelota y como equipo en personalidad, posicionamiento en la cancha y variantes en el juego cuando era necesario", reveló Orlandoni.

"Fue el despertar de un grupo de gente numeroso, que no solamente estimuló a ese equipo en sí sino que lo hizo a todo el rugby del club. La prueba está en que después de esto, todo mejoró. Nosotros vivimos esa transición de ser un equipo más o menos a ser un club interesante rugbísticamente. Jockey nunca fue un club de rugby, pero a partir de ahí, internamente, le empezaron a dar más importancia a esta disciplina", dijo a su turno Paganini.

"Esta gira cambió la cabeza de todo el rugby del club, hizo un clic y quedó demostrado con todo lo que pasó después", destacó luego Raúl Méndez, manager del equipo, quien luego agregó que "los chicos mamaron lo que era la esencia del rugby en esta gira, conocieron el verdadero espíritu del rugby, que se conoce cuando uno lo juega o lo vive".

"Fue realmente un equipo y eso fue fundamental. Y no un equipo de quince, de cuarenta y cinco. Cada uno cumplió con su parte. No hubo una discusión. Lo que se hacía se hacía con alegría y todos empujaban para adelante", graficó.

En concordancia con Méndez, Orlandoni destacó que "la gira nos enseñó a conocer este maravilloso deporte llamado rugby en toda su dimensión, que es mucho más que el juego propiamente dicho".

Finalmente para Costante, el periplo "le aportó unidad a todo el rugby del Jockey a través de un sistema de juego y de valores que luego supieron transmitir a las generaciones siguientes que hicieron del Jockey el club que hoy es".

Se cumplen 40 años de la gira de Jockey Club por Europa, donde sus integrantes marcaron un hito. Eso no se los puede sacar nadie. Hicieron historia y si bien hubo nombres propios que pesaron más que otros, fue todo el grupo el que lo marcó y eso los hizo diferentes.

Cinco pilares estuvieron al frente de un raíd muy extenso
"Una de las cosas para destacar fue el comportamiento que primó en la delegación en todo momento, considerando que fue producto de un trabajo excelente llevado a cabo por cinco integrantes que asumieron sus compromisos antes de la partida: Alan Benedict, el presidente de la delegación, un hombre de rugby con raíces en las Islas Británicas que nos condujo de la mejor manera; Raúl Méndez, un manager con muchos conocimientos en el recorrido que se adelantó a todas las dificultades que pudieran aparecer; Jorge Trevisán preparando al grupo en lo físico y estando en todos los detalles de imagen y cuidado de los integrantes (sobretodo con los más jóvenes), con el buen trato y la conducta que lo caracterizaba; José Costante, volcando absolutamente todos sus conocimientos y experiencia acumulada en su club (Atlético del Rosario) y Los Pumas al equipo y a cada uno en particular; y Ricardo Paganini, nuestro capitán que nos guió dentro de la cancha de la manera que lo caracteriza, con esa habilidad que le conocemos, estando siempre adelante de todos, conduciendo un equipo de juego vistoso e imponerle a sus forwards mayor fibra y temperamento. Por supuesto que todo eso fue perfectamente recibido, entendido y acatado por todo el grupo, tomando los consejos, conocimientos y experiencia de quienes venían", dijo Jorge Orlandoni, otra de las piezas clave en la gira del año 79.
Una de tantas anécdotas
"El primer partido en Gales, ante Caerphilly, se disputó de noche y hacía un frío tremendo. Al lado mío se ubicó un galés con una vaso de whisky tan grande que me llamó la atención. No habían pasado diez minutos cuando señaló al campo de juego a los que estaban jugando y dijo "ese es el mejor jugador que tienen". Dicho esto, estuvo un rato más, se dio media vuelta y se fue. El apuntado era nada menos que Gustavo Milano, quien por ese entonces con 17 años era el jugador más joven del plantel y debutaba en el primer equipo verdiblanco. Evidentemente en Gales saben mucho de rugby", confesó Raúl Méndez, el manager de la gira. Milano jugó 30 caps con Los Pumas entre 1982 y 1989.

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