Independiente entrenó ayer custodiado por 50 efectivos policiales de infantería de Buenos Aires, luego de la derrota ante Atlético de Rafaela que lo hundió aún más en la tabla del descenso.

Independiente entrenó ayer custodiado por 50 efectivos policiales de infantería de Buenos Aires, luego de la derrota ante Atlético de Rafaela que lo hundió aún más en la tabla del descenso.
El plantel conducido por Miguel Brindisi efectuó un trabajo regenerativo en el estadio Libertadores de América, al que la prensa no pudo acceder.
Ante la siempre latente posibilidad de que la barrra brava "visite" a los jugadores, 50 efectivos de Infantería se apostaron cerca del acceso a los vestuarios, pero todo transcurrió con tranquilidad.
Eso sí, Brindisi trabajó mucho en lo anímico y para motivar al plantel, y tal es así que mantuvo una prolongada charla con el capitán Daniel Montenegro.
El defensor Claudio Morel Rodríguez, quién no actuó ante Atlético de Rafaela por una distensión en el aductor izquierdo, estará en condiciones de reaparecer en el partido del sábado a las 16 de local ante Argentinos Juniors.
También el volante Fabián Vargas estará a disposición de Brindisi, ya recuperado de un esguince en su tobillo de derecho.
El zaguero Cristian Tula, quien el domingo sufrió un golpe en el nervio ciático y fue reemplazado por Leonel Galeano, tampoco tendrá inconvenientes para jugar ante el cuadro de Caruso Lombardi.
Al cabo del entrenamiento, y ante la presencia de muchos medios de prensa, se produjo el desfile de los jugadores con un denominador común: caras largas y de pocos amigos.
Tras la caída en Rafaela, Independiente no podrá perder puntos respecto a Quilmes, su rival directo. Si cosecha de acá al final de torneo 25 puntos y Quilmes 12, forzaría un desempate, y si el Rojo suma, por ejemplo, 13 unidades y los de Omar De Felipe 8, también irían a un desempate.


Por Lucas Ameriso