Central

Ese gol que le puede hacer falta y hoy Central no tiene

Es factible que el 0-0 le permita clasificar en el Morumbí, pero Central puede necesitar goles frente a San Pablo y para eso debería resolver lo que hoy es uno de sus tantos problemas.

Martes 08 de Mayo de 2018

El gol, el principal componente del fútbol. Una frase, una idea, tan viejas como la humedad. Entre tantos y tan grandes problemas con los que carga Central en estos días, el gol es precisamente uno de sus principales inconvenientes. Mejor dicho la falta de gol, que a esta altura resulta alarmante. Y no es un capricho hablar de esto justo en este instante, porque es el momento el que impone una revisión sobre el tema y unas cuantas cosas a corregir. El canalla va a San Pablo con una misión clara, la de clasificar a la siguiente fase de la Copa Sudamericana. Es probable que pueda lograrlo sin convertir (en ese caso inexorablemente deberá atravesar la etapa de los penales), pero es mucho más factible que necesite algún gol. Y no sólo eso, a cada gol que convierta el equipo de José Antonio Chamot, mayor será el aprieto en el que se verá el conjunto brasileño.


El tema es cómo hace Central para marcar, si en los últimos cinco partidos sólo lo hizo en una ocasión (ante Defensa y Justicia).

Lo que ocurre hoy no es propiedad de Chamot ni muchos menos. Antes, con Leo Fernández pasaba exactamente lo mismo, más allá de que en determinados partidos las grandes fallas estuvieron mucho más cerca de las decisiones que tomaron los futbolistas que de cuestiones colectivas.
Que Central se fue desmembrando futbolísticamente con el correr de los partidos no hay dudas. Y cuando esto ocurre trae aparejado siempre un correlato lógico en las acciones: cuanto menor es la capacidad a la hora de generar juego, menores serán las chances para convertir.

Paradójicamente, Central tuvo más posibilidades de hacerlo en lo que fueron, a priori, los dos peores partidos del semestre, al menos los que tuvieron una acción directa sobre el resultado: la derrota contra Defensa y Justicia, que provocó la salida de Leo Fernández, y la de en cancha del descendido Arsenal, que desembocó en una sensación de vacío absoluto por parte de los hinchas e incluso un pedido de charla de los dirigentes con los jugadores en las entrañas de Arroyo Seco. Es que en esos dos encuentros el canalla dispuso de varias situaciones propicias para convertir. En calidad y cantidad mucho más que partidos anteriores.

Lo más reciente en el tiempo es lo sucedido en Sarandí. Dejando de lado la pésima actuación del equipo es imposible pasar por alto que mientras el partido estaba 0 a 0, Fernando Zampedri corrió más de 30 metros con la pelota al pie, mirando al arquero, y que perdió el mano a mano. No hay chance más clara que esa. Y Central la desperdició. Algunos minutos antes lo había tenido primero Joaquín Pereyra, también frente al uno rival, y después Nicolás Da Campo. Incluso después de las primeras estocadas de Arsenal, el canalla volvió a gozar de un par de situaciones propicias, que indudablemente falló.
No tiene nada que ver en esta historia determinar si esta derrota (ante Arsenal) o las anteriores fueron justas o no, sino poner en evidencia los serios inconvenientes de los jugadores canallas a la hora de marcar. Con Defensa ocurrió algo similar (igual en ese partido Herrera pudo anotar) y algo más atrás en el tiempo se recuerda, por ejemplo, la corrida también mano a mano de Ruben contra Franco Armani, en el Monumental.

Les pasa a los delanteros, también a los volantes. Es más, posiblemente la convicción de ir a buscar al área contraria en cada pelota parada, en lo que fue una marca registrada del equipo en la era Leo Fernández, no sea la misma.

Es muy fácil el razonamiento de que un equipo con capacidad goleadora se meta en semejantes problemas como los que tiene hoy Central. Pero el canalla no sólo se muestra endeble, sino también sumamente inofensivo. Después de Belgrano (Zampedri convirtió el segundo a los 40 del primer tiempo), el equipo jugó cinco partidos (San Pablo, River, Racing, Defensa y Justicia y Arsenal) y marcó un solo gol.

Se insiste, es factible que en el Morumbí le alcance aun sin convertir, pero la sensación más fuerte es que va a tener que lograr lo que hoy tanto le cuesta para volverse con una sonrisa.

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