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En el clásico primaron la paz y el fútbol

El operativo de seguridad logró su objetivo y pese a la descontrolada previa canalla en el parque Alem, lo demás transcurrió sin problemas.

Domingo 02 de Mayo de 2021

Todos los estamentos de provincia y municipio comprometieron sus esfuerzos para llevar a su mínima expresión los riesgos de un partido clásico que hace años se ha tornado en un dolor de cabeza para los encargados de la seguridad ciudadana y en este caso se potenció con los cuidados y precauciones en medio de la realidad de la pandemia de coronavirus con un incremento acelerado de contagios y la declaración de Rosario en alarma epidemiológica.

El operativo desplegado con 162 efectivos policiales de la UR II en torno al Gigante y en estrecha coordinación con áreas de control municipal y provincial se desarrolló sin mayores percances, salvo la inexplicable reunión sin respetar protocolos en la previa del partido en el parque Alem, que comenzó casi dos horas antes del pitazo inicial y se desbandó tras la llegada de los colectivos que trasladaban a la delegación canalla.

Es lo único objetable de ayer en cuanto al comportamiento de los hinchas y sólo en la semana previa, el jueves, poco antes del encuentro Newell’s-Libertad, gran cantidad de hinchas leprosos burlaron las medidas sanitarias y se dispusieron sin éxito a realizar el acostumbrado banderazo que en tiempos de pandemia es impensable, salvo en su versión virtual. Hubo 99 demorados por la rápida reacción policial.

Asimismo el tradicional clásico barrial en Tiro Suizo que siempre fue visto como un ejemplar rasgo de convivencia, se disputó igual con la cancha rodeada de simpatizantes de ambas banderas y sin el más mínimo recaudo.

Anoche finalmente no hubo que lamentar incidentes y el saldo de la actuación de los efectivos abocados al control de las adyacencias del Gigante y de la seguridad en los puntos neurálgicos de reunión de las parcialidades de ambos equipos fue ampliamente satisfactorio. Obviamente que para ello tuvo gran influencia la responsabilidad absoluta mostrada por la mayoría de los rosarinos y rosarinas que acataron todos los pedidos y recomendaciones de las autoridades y permitieron que el partido más esperado por todos los hinchas de las dos casacas se viviera como una verdadera fiesta, más allá de cualquier resultado.

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