Hace cincuenta años el seleccionado de la Unión de Rugby de Rosario pudo concretar un sueño que venía amasando hacía un tiempo: ser campeón argentino. El equipo había dado sobradas muestras de capacidad y entrega y llegó en ese momento a la cita nacional con el antecedente de que varias veces la ilusión había pegado en el palo, como en 1961, 1962 y 1964. Pero en 1965 la cosa fue distinta. Había una historia que torcer y fue en la cuarta final cuando los rosarinos alcanzaron el objetivo. Ahí Rosario pudo capitalizar su gran momento rugbístico y coronarse, logrando algo que al día de hoy ningún otro equipo en nuestra ciudad pudo igualar.
A nivel clubes, Atlético del Rosario y Duendes peleaban arriba en el torneo local (de hecho compartieron el cetro) y le ganaban a cualquiera de los encumbrados equipos de Buenos Aires. Con la base de estos dos equipos se armó un muy buen grupo en el seleccionado, que en realidad ya venía jugando, pero que ese año llegó al punto más alto de maduración.
La obtención del campeonato no fue producto de la casualidad. El plantel trabajó durante cuatro meses y según reza un cuaderno que llevaba Gastón Recagno, uno de los entrenadores del equipo, las asistencias a las prácticas fueron de un 85%. Como dato de color podría decirse que, de todos los jugadores, Jorge Gómez Kenny fue el único que no faltó a los entrenamientos y que las prácticas se realizaron en Provincial, ya que la cancha disponía de una muy buena iluminación.
En la primera fecha del torneo venció a Santa Fe 11-0, luego, en cancha de GER, superó a Córdoba 22-8 y en la final le ganó a Buenos Aires en CASI, la catedral del rugby, por 8-6.
“Rosario logró por primera vez el título Argentino de rugby”, tituló el Diario La Capital el lunes 4 de octubre de 1965 y destacó que fue “el tercer equipo del interior que logra ese cetro, pues anteriormente lo hicieron La Plata y Mar del Plata, éste último en 1961”. El triunfo de la tarde del 3 de octubre era el segundo que lograba Rosario sobre Buenos Aires en el historial. El primero lo había obtenido en esa misma cancha en 1961, cuando superó al quince porteño en las semifinales del certamen. Esta vez lo hizo frente a un equipo que básicamente eran Los Pumas (sin Benzi, España e Imhoff), ya que en su formación incluían a diez de los jugadores que realizaron la gira por Rhodesia y Sudáfrica, periplo en el que el seleccionado nacional fue bautizado con ese nombre.
El primer try de Rosario fue a los 33 del primer tiempo. Cazenave pifió un kick y la pelota fue al touch. Eduardo Quetglas jugó con Robin un line rápido, éste se la devolvió y la jugada terminó en try junto a la bandera.
La segunda conquista llegó en el momento justo. Buenos Aires había empatado el partido pero la réplica de Rosario no se hizo esperar y golpeó al equipo porteño. Benzi puso un kick en diagonal, Morgan, el fullback de Buenos Aires, no llegó a la pelota y vio cómo Eduardo España entraba con decisión para quedarse con ella, apoyar bajo los palos y prácticamente definir el partido. Jorge Seaton convirtió y a partir de ahí Buenos Aires se fue como una tromba pero las ganas de ganar y una defensa ordenada dieron por tierra con todos los intentos. Así llegó el pitazo final del cordobés Manuel Peralta Ramírez, más conocido por su apodo de Numumba, y Rosario se consagró campeón argentino.
Pocos días después de conseguir el cetro, Duendes se quedó con el tradicional seven que organizaba la UAR, venciendo en la final nada menos que a Plaza, confirmando que Rosario era la capital del rugby. Cómo habrá sido de superlativo que hasta los propios porteños decían que los rosarinos habían copado el rugby argentino.






























