Ovación

Emocionante debut del Tata Martino como técnico de Newell's en el Coloso

Sólo hay una manera de explicar la multitud en un amistoso de verano. Sólo una manera de entender esta manifestación de afecto. Gerardo Martino pisó ayer por primera vez el campo de juego del Coloso como entrenador y el Parque le rindió un reconocimiento conmovedor que quedará grabado a fuego en la memoria colectiva del hincha de Newell's. El rojinegro derrotó 2-1 a Belgrano.

Jueves 02 de Febrero de 2012

Sólo hay una manera de explicar la multitud en un amistoso de verano. Sólo una manera de entender esta manifestación de afecto. Gerardo Martino pisó ayer por primera vez el campo de juego del Coloso como entrenador y el Parque le rindió un reconocimiento conmovedor que quedará grabado a fuego en la memoria colectiva del hincha de Newell's.

El triunfo 2 a 1 y la lluvia en el amistoso con Belgrano pasaron a segundo plano. No podía ser de otra manera. La expresión popular copó la escena y relegó al encuentro de preparación casi a una anécdota de pretemporada. El arranque de febrero se vistió de excusa de ocasión para que el corazón rojinegro tribute un agradecimiento impactante, porque uno de los hijos pródigos del club vino a dar una mano en tiempo de adversidades.

A las 20 en punto, el Tata salió a la cancha después de los jugadores. Se persignó como en las viejas épocas y el estadio se puso de pie para aplaudir el anhelado retorno. Esta vez no hubo banderas por pedido policial. Pero sólo ese detalle faltó.

Martino esquivó las estridencias, fiel a su estilo. Siguió con su paso elegante hasta el banco bajo un coro de aplausos, con chomba y vaquero. Primero levantó la mano izquierda y más adelante la derecha. Trató de sobrellevar el impresionante escenario de bienvenida con una sonrisa paternal, pero se notó que estuvo al borde de las lágrimas.

Evidentemente, la historia contemporánea de Newell's levantó títulos honorarios a personajes palpables, de carne y hueso, que transitan su actividad en plenitud. Esa no es una situación común porque ese tipo de gestos suelen tardar más de la cuenta. Entonces, esta postura de oportuna gratitud rojinegra permitió disfrutar de un rito particular, cargado de sentimiento. Incomparable.

Es que la pasión futbolera suele instalarse y elaborar sus prácticas en el marco de pertenencia que otorgan los colores del corazón. Sólo pocas veces el fervor logra atravesar esa frontera y alcanza los nombres propios. Son guiños del destino que elevan de condición a los ídolos y los transforman en verdaderos elegidos. A sabiendas de los riesgos que los resultados deparan.

Pero el Tata está en el podio de los objetos de culto en la fe leprosa. Siempre lo estuvo. Porque en los tiempos de pantalones cortos, con la ocho en la espalda y las vendas por afuera de las medias, siempre embelesó con el halo mágico de sus cambios de frente, y fue el que más veces vistió la camiseta rojinegra.

Y porque ahora, ya con el señorío de los pantalones largos, se animó a resignar sus ambiciones económicas, escuchó el mandato de su linaje leproso y regresó a su terruño para ser parte de una batalla incómoda.

Así, el Tata, el dueño de la visera, le puso primera a un ciclo que enciende la esperanza de un pueblo entero. Sólo por el enorme significado de su figura.

Un mensaje pintado en la remera

Los jugadores de Newell’s ingresaron al campo de juego con una remera blanca con una inscripción: “El más grande del interior”. En un informe que dio a conocer la Fifa, Newell’s fue elegido como uno de los 120 equipos clásicos del mundo, lista que por ahora integran 8 clubes argentinos y la Lepra es el único del interior del país.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS