Ovación

El Rafa de Atlético Elortondo

Maceratesi habló de su nuevo rol en Atlético Elortondo y de la ardua tarea para recuperar al club económicamente. También opinó sobre el presente futbolístico de Rosario Central

Domingo 19 de Noviembre de 2017

Cuando un jugador de fútbol decide retirarse se le presentan tres caminos: dedicarse a la dirección técnica, aportar desde lo político y dirigencial o bien tomarse un descanso. Rafael Nazareno Maceratesi tomó los tres caminos posibles. Tras un breve paso por el fútbol ecuatoriano en 2008, el Rafa decidió pegarse la vuelta para jugar en Atlético Elortondo, el club de su pueblo natal. El ex Central se dio el gusto de disputar unos 130 partidos, rompió todas las redes regionales convirtiendo más de 80 goles y así se sacó las ganas de representar al club que lo albergó cuando era pibe.

   En la actualidad es el vicepresidente de la institución y está en la dura misión de recuperarlo económicamente ya que una mala administración anterior lo dejó en bancarrota y prácticamente sin actividades. "Hacemos todo a pulmón, organizamos rifas y cenas para recaudar fondos. Necesitamos apoyar a los profes y a los chicos, para que no pierdan la posibilidad de practicar deportes", expresó un sincero Maceratesi.

Fuiste semifinalista de la Copa Libertadores con Central en 2001 y campeón ese mismo año con Racing, ¿por qué decidiste volcarte a lo político/dirigencial?

En realidad yo arranqué en 2010 cuando estaba haciendo el curso de técnico y como en el club no había fútbol decidimos comenzar con esta actividad. Uno trata de devolverle al club donde nació, a los pibes del pueblo, a los que se les busca inculcar la pasión por el fútbol, sabiendo que si practican un deporte pueden estar alejados de otras cosas que pasan en nuestra sociedad. Por eso, hace un año, decidimos formar una comisión directiva en la cual quedé como vicepresidente de la institución.

Atlético Elortondo no es sólo un club de fútbol, sino que también tiene otras disciplinas, ¿cómo es el día a día en el manejo de una institución tan diversa?

Acá el básquet es muy fuerte. Estuvimos cuatro años en el TNA, somos uno de los pioneros en la zona. Uno como dirigente trata de fomentar el deporte y este año se arrancó con fútbol y básquet femenino. Lamentablemente no estamos bien en lo económico porque hubo malos manejos de fondos en la mutual que le hicieron mucho daño al club y por eso estamos intentando recuperarlo.

¿Y cómo se sostiene actualmente la entidad?

La gente colabora mucho, es todo a pulmón. Hay gente que pone plata de su bolsillo, se hacen rifas, cenas y otras actividades. Hace años venimos luchando por la mutual y buscamos la manera para recaudar un poco más. Tenemos que seguir creciendo y generar recursos para poder volcarlos a las actividades deportivas y, principalmente, a la capacidad humana para apoyar a los técnicos y a los profes que están a cargo de los chicos y son tan importantes en su desarrollo.

Cambiando de tema y volviendo a tu etapa como jugador, en el plantel de Central de 2001 tenías varios compañeros que actualmente son técnicos, el caso de Juan Antonio Pizzi, Vitamina Sánchez y Charles Pérez, ¿está dentro de tus planes dirigir algún club?

Te digo la verdad, no me gusta ser entrenador, no lo siento. En su momento, en 2010, salió una oportunidad de trabajar con Pizzi en Tiro Federal, iba a ser el ayudante, pero después esa chance no prosperó. A Juan lo veía con mucha proyección y estaba decidido a acompañarlo. No descarto en un futuro ser técnico, pero por el momento estoy cómodo acá y aunque se reniegue bastante me gusta la función que ocupo.

¿Te gustaría ocupar algún cargo en Central en el futuro?

No lo descarto, quizás el puesto que mejor me quedaría es el de mánager. Pero por ahora estoy muy cómodo y contento con lo que hago en Atlético Elortondo.

¿Sos de seguir a Central? ¿Cómo ves el nivel del equipo?

Sí, obviamente, estamos siempre al tanto de lo que pasa. Este año arrancó con varios altibajos. Creo que al ser un equipo nuevo le cuesta acoplarse y eso hace que todavía no funcione como se espera.

No son muchos los jugadores que se animan a venir a Central por lo que representa la camiseta, tampoco son muchos los que cuando vienen rinden lo esperado. Vos que estuviste en el club, ¿cómo se maneja esa presión del hincha que para algunos puede ser positiva, pero para otros negativa?

A mí me tocó vivir etapas donde la presión de la gente era mucha. Yo fui insultado y al tiempo la gente me empezó a reconocer el esfuerzo. Jugar en Central no es fácil, se juega siempre con 40 mil personas. Lo único que se puede hacer es abstraerse y pensar solamente en lo que pasa dentro de la cancha.

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