Le metió un dedo en la parte trasera del short y el efecto de esa provocadora agresión disparó en el mundo futbolero más ecos que una piña. Mezcla de violencia y pudor: la picardía del defensor chileno Gonzalo Jara con el delantero uruguayo Edison Cavani durante el partido del miércoles, en que Chile le ganó 1 a 0 a Uruguay, fue casi más comentada que el encuentro mismo (a excepción de la prensa local, que puso el eje en el triunfo local). El accionar de Jara no fue visto por el árbitro brasileño Sandro Ricci, que sin embargo sí vio a Cavani tirarle una cachetada cortita al jugador de la roja. Cavani fue expulsado (tras una segunda amarilla) a los 63 minutos del partido y se fue a las duchas insultando al juez, duramente criticado por el mal arbitraje.
Ahora la comisión disciplinaria de la Conmebol evalúa sancionar a Jara (en caso de que haya denuncias oficiales para instruir sumario) y más: medios brasileños confirmaban ayer que el árbitro habría sido suspendido de la Copa América por “por mal arbitraje y los incidentes durante el encuentro de los cuartos de final entre Chile y Uruguay”.
Varios jugadores y técnicos repudiaron la infracción de Jara. Una acción que no es nueva en el jugador ni en otros tantos futbolistas, propensos a dirigir sus manos al short del adversario al momento de agredir dentro de la cancha.
“Hay que medir todo con la misma lupa”, dijo Cavani en referencia a la sanción que recibió. Y reiteró así expresiones del entrenador celeste, Oscar Tabárez, quien dijo que el árbitro “no midió con la misma vara” a chilenos y uruguayos.





























