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Dante Rossi se inició en Newell's y ahora brilla en San Marino

"Fue un honor defender los colores de la patria de mi bisabuelo", dijo el defensor, quien también participó en ligas regionales

Martes 15 de Septiembre de 2020

Ni el paso de los días pudo borrarle la alegría. Dante Rossi cumplió “el sueño de mi vida”. El zaguero central debutó y fue figura en la selección de San Marino por la doble fecha de la Liga de la Naciones, que se disputó entre el pasado sábado 5 y martes 8. “Fue algo maravilloso. Lo que me pasó es algo inexplicable. Representé al país donde nació mi bisabuelo. Sigo feliz”, expresó con la voz entrecortada el pergaminense en el amanecer del diálogo con Ovación. “Más allá de los elogios, trataré de defender cada vez que pueda estos colores con mucho respeto, orgullo y responsabilidad”, confió el jugador de 33 años y que hace apenas 10 meses llegó al pequeño país de los Apeninos para jugar en Pennarossa, equipo de la primera división local.

   La foja de servicio profesional marca que Dante Rossi es oriundo de Guerrico. Que llegó de pibe a las inferiores de Newell’s, donde fue compañero de Mauro Formica, entre otros. Luego pasó a la Academia Griffa y desde ahí se erigió en un referente de ligas del interior santafesino.

   El defensor militó en la Liga Casildense con Atlético Pujato, mientras que en 2019 vistió los colores de Centenario de San José de la Esquina (Interprovincial). El 16 de diciembre pasado llegó junto a su esposa, la rosarina Jaquelina, al país que presume de ser la república más antigua del mundo, fundada en el 301, y cuyos orígenes de la actual Constitución datan del 1600.

   “Me salió la ciudadanía tras cambiar una ley y pude hacerla por llevar el apellido de mi madre. Estoy muy contento por este presente. Porque uno de los objetivos que me puse cuando llegué fue jugar en la selección. Gracias a Dios al mes de haber debutado en el torneo de acá me citaron”, afirma el defensor, quien recordó que “Griffa me encontró el puesto, ya que antes era delantero”.

   La charla luego gira en torno al particular sábado 5 pasado. “Ese día no lo olvidaré jamás. Debuté en la selección ante Gibraltar. Fue una experiencia hermosa. Lo disfruté en la previa, durante y después del partido, pese a que me quedó el sabor amargo por haber perdido 1 a 0. Pero desde lo personal es algo que me grabó a fuego porque defendí por primera vez los colores de la madre patria de mi bisabuelo”, indicó.

"Debuté en la selección ante Gibraltar. Fue una experiencia hermosa" (Dante Rossi)

   Y agregó: “Luego jugamos el martes 8 contra Liechtenstein. No nos fue bien desde el resultado, pero el equipo evolucionó y mostró potencial. Ya no nos hacen tantos goles como antes ni nos patean como mínimo 20 veces. Eso varió. Hay un cambio y se notó”, dijo Rossi.

   Esos dos encuentros no pasaron desapercibidos para los medios. El grueso de la prensa calificó al zaguero central como la figura nacional. “Bueno, sé que me fue bien pero prefería ganar a los elogios personales. Sé que en la previa me evaluaban más que a otros, pero es normal porque no soy nativo. Gracias a Dios luego demostré que siento orgullo por esta camiseta y así lo entendieron los demás”, enfatizó.

   La Serenísima República de San Marino ya forma parte de la vida eterna de Rossi. “Ni hablar que todavía sigo feliz. Me siento un privilegiado por haber jugado la Liga de las Naciones con mi selección. Soy uno más de acá”, relata desde la región que tiene apenas 60 kilómetros cuadrados de geografía.

   “Llegar a este nivel no es fácil después de tantas cosas que me pasaron y de haber jugado casi siempre en las ligas del interior santafesino. Valoro todo más porque se me dio esta chance a los 33 años. Cómo no voy a disfrutar”, apuntó con marcada enjundia. En un instante de la charla, Dante entra sorpresivamente en modo silencio. Luego se lo escucha tomar una buena bocanada de aire. Y suelta con humildad desde lo más profundo de su ser: “Se me vinieron muchas imágenes a la cabeza cuando salí a la cancha. Una de las más fuertes fue la de mi abuelita cuando me llevaba a entrenar de chico en mi pueblo, Guerrico. Ni hablar la de mi madre, como también la de mi señora, que siempre está. A eso le sumo la de mis tíos. La de toda mi familia en realidad”, expresa para volver a quedar mudo un instante.

   "Me considero un afortunado porque siempre viví del fútbol. No soy ni seré millonario, pero sí un agradecido a la vida porque solo me dedico a hacer lo que amo, que es jugar a la pelota”, desprende con sinceridad. “Creo que si uno busca recompensa, la encuentra. Hay que buscarla y no claudicar jamás en el intento. Sé muy bien que llegué tarde a este lugar. Debería haber venido a los 20 años. Pero las cosas se dieron así y por algo también sucedió. No reniego, al contrario. Disfruto este presente porque la luché bien de abajo y hoy defiendo a la nación que vio nacer a mi bisabuelo. Y eso para mí tiene un sentido de pertenencia invaluable”, dijo.

   Luego afirmó: “No me quedo con esto. Seguiré aprendiendo y superándome. Y defenderé cada vez que pueda estos colores con todo mi amor”, cerró este argentino que dejó el segundo año de arquitectura por la pelota y ahora le aporta brillo a San Marino.

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