No son pocos los compañeros que tuvo que sostienen que fue uno de los jugadores con grandes condiciones que no logró demostrar y explotar sus cualidades. Siempre se destacó en los entrenamientos, pero a la hora de los partidos oficiales Damián Steinert casi nunca pudo exhibir toda su jerarquía futbolística innata. Mucho tuvo que ver la cuestión mental y un miedo escénico que le impidió pegar el gran salto en el fútbol. Hoy vive alejado de la pelota, trabaja en su Paraná natal, no reniega de no haber podido triunfar como deseaba ya que no se le dio "por lo mental y no pudo ser".
El Torpedo o Cachafaz, como se lo conoce, regresó a Paraná tras su retiro del fútbol hace un par de años. La redonda quedó de lado y trabaja "en una librería y una ferretería" en su nueva etapa de la vida, con apenas 38 años y tras pasar por Racing, Bursaspor (Turquía), 3 de Febrero (Paraguay), Unión de Crespo y Atlético Paraná, entre otros.
Steinert, que debutó con 18 años en 2004, jugo en el equipo del Tolo Américo Gallego y se consagró campeón en ese mismo año. Uno de sus compañeros, Luciano Vella, destacó en una charla con este medio que el delantero fue uno de los mejores futbolistas que vio y con el que jugó. Lo mismo hizo Rolando Schiavi en su momento, pero toda la calidad que tenía quedaba en una demostración exquisita en las prácticas. "No pudo ser prácticamente porque Schiavi y Vella me lesionaron en los entrenamientos, ja. Fuera del chiste, la verdad que no sé qué pasó. Era muy rápido, pero no pude demostrar lo que sabía", relató aquel delantero veloz y encarador en diálogo con Ovación al que lo psicológico le jugó en contra.
La explicación que encuentra el exdelantero a no haber podido trascender es "por lo mental". De hecho, durante su etapa en Newell's trabajó y buscó una solución en profesionales con el fin de solucionar el miedo escénico que lo aturdía. "No se pudo", se sinceró el futbolista que como consecuencia de esa situación se lesionaba seguido y le aparecían desgarros, distenciones, fatigas musculares, entre otras.
A Racing de Caruso Lombardi
Tras partir del Parque en 2009 llegó a Racing de la mano de Caruso Lombardi con el fin de romper esa barrera que lo retenía como jugador profesional, pero "siempre estuvo el mismo tema. Era el balero". Eso hizo que sólo jugara un puñado de partidos y partiera en busca de otro destino, en este caso en Turquía. "Una experiencia muy fea", resumió su paso por Bursaspor, donde jugó apenas cinco encuentros.
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¿Dinero? "Poco y nada", sostuvo el Torpedo y esto tiene que ver con que en los principales clubes por los que pasó no pudo mostrar su fútbol como para tener una importante transferencia y, a la vez, elevado contrato.
Dentro de sus deudas dentro del fútbol le quedó haber gritado "un gol en un clásico con Central", además de perder la batalla mental que le impidió ser el jugador que muchos presagiaban por sus condiciones.
En la actualidad Steinert dijo que el fútbol quedó de lado "y no hago nada, ni jugar de manera amateur". La etapa de correr detrás de una pelota quedó en la historia y hoy vive el día a día. En Paraná, donde empezó un sueño de ser jugador profesional que se hizo en realidad, pero no con el final feliz que esperaba.
NOB vs ARG. - Gol Damian Steinert.mp4