"Cocca sigue". La frase partió desde el seno de la comisión directiva ayer por la mañana, en medio de otra tormenta que se desató en el club de Arroyito, pocas horas después del acuerdo al que había llegado la dirigencia canalla con la gente de Olympiacos de Grecia por la transferencia de Maximiliano Lovera. Pero una cosa tenía que ver con la otra. Es que Diego Cocca estaba muy molesto por la salida intempestiva del formoseño. Es cierto que amenazó con renunciar y fue por eso que algunos dirigentes tuvieron que viajar a Arroyo Seco para reunirse con el entrenador. ¿Cocca sabía que Lovera podía ser vendido? Sí. Pero una de las razones, quizá la principal, de su enojo fue que la dirigencia en su momento le prometió que por más venta que se diera, Lovera iba a permanecer en el plantel al menos hasta diciembre. Lo cierto es que las condiciones que puso Olympiacos fue que el juvenil viajara de inmediato y eso fue lo que alteró el ánimo del técnico.

































