Frente a un triunfo revitalizador y esperanzas renacidas, un cimbronazo interno que hizo ruido y aún retumba. En estos últimos días, Central volvió a hacer gala de la vieja frase que dice: "Cuando no tiene problemas, se los inventa”. Después de la bocanada de oxígeno que encontró en el Monumental frente a River, aparecieron los nubarrones que generó Jaminton Campaz con su decisión de no entrenarse, una forma de presión para ser transferido. En ese contexto, el equipo de Jorge Almirón transitó la previa del partido ante Aldosivi, que vale muchísimo para afirmar la levantada en el torneo Clausura, pero que servirá mucho más para apuntalar el ánimo de cara a lo que se viene de inmediato: la Copa Libertadores.
Nadie en Central lo admitirá, pero en el inconsciente colectivo da vueltas la idea de que lo que ocurra en la tarde-noche de este viernes en el Gigante de Arroyito frente a Aldosivi tendrá implicancia directa en lo emocional, días antes del choque del próximo jueves ante Corinthians.
Lo que Central logró el domingo ante el equipo del Chacho Coudet tuvo un valor inmenso, porque sirvió básicamente para cortar una seguidilla de resultados flacos que se inició en el final del semestre pasado y que se extendió a los primeros encuentros de esta segunda mitad del año. Fue una reacción necesaria y en el momento justo.
Lo necesitaba el Canalla
Todo eso, que sucedió hace apenas días, es algo que necesitaba el equipo, pero sobre todo el técnico Almirón, a quien quizá no le haya modificado demasiado su relación con el hincha, pero sí le sacó un peso importante de encima.
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Jaminton Campaz se plantó porque quiere ser transferido y le metió mucho ruido a la semana canalla.
Virginia Benedetto / La Capital
Hoy el Canalla observa el presente con otros ojos, sabiendo que el lugar en el que está parado es el mismo que el que ostentaba en el Apertura, habiéndose jugado las primeras tres fechas.
Es más, el equipo tiene en este partido contra Aldosivi la chance inmejorable de mejorar lo del primer semestre. Para ello deberá aprovechar la localía frente a este deslucido Tiburón, con el que igualó en Mar del Plata. Es decir, si Central logra sumar nuevamente de a tres superará por dos puntos lo que había hecho en el Apertura.
Mejores números
Son simplemente números, pero que ayudarían a fortalecer la confianza, sobre todo después de ese grito de guerra que pegó en un terreno históricamente hostil como el Monumental.
Ahora, creer que es Aldosivi y sólo eso implicaría una lectura errónea, o cuanto menos incompleta. Todos en Central tienen lo suficientemente claro que lo que se está transitando es la previa del encuentro de ida por los octavos de final de la Copa Libertadores. El de esta tarde-noche es uno de esos partidos en los que el presente se toma de la mano con el futuro. Cabe un pequeño ejercicio de imaginación. ¿El estado de ánimo el próximo jueves sería el mismo con Central ganando o perdiendo contra Aldosivi? En absoluto.
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Por supuesto que aquello que vendrá en breve será una historia totalmente distinta, en la que ese ánimo quedará de lado una vez que la pelota se eche a rodar frente a Corinthians, pero siempre es mejor que las buenas vibras acompañen.
Franco Ibarra, el motor en el mediocampo canalla. Es una pieza clave en el equipo de Almirón.
Virginia Benedetto / La Capital
Algo por demostrar
Y si de buenas vibras se trata, lo que deberá demostrar Central en este partido es que fueron muchos más fuerte aquellas que se acuñaron tras la resonante victoria ante River que las que se generaron un par de días después, cuando Campaz se empecinó en forzar su venta y generó un malestar interno que nadie imaginaba.
Con esas contradicciones transitó Central una semana que pintaba de las más tranquilas de los últimos tiempos y que de golpe y porrazo se empiojó. Y así llega a esta estación llamada Aldosivi.
Lograr otros tres puntos implicará para el Canalla reafirmar la levantada, escalar en la tabla, mejorar la performance del Apertura y, si se quiere, meterle algo más de presión a los equipos que tiene arriba suyo en la pelea en la tabla anual. Son motivos más que suficientes como para meterle la seriedad que amerita. Pero todo lo bueno que pueda atesorar en este partido será un tesoro de un valor inmenso frente a ese primer paso en la llave de octavos de final por la Copa Libertadores. El desafío por excelencia.