Hay miles de frase armadas que en la previa de un clásico afloran casi por decantación y una de ellas es que se trata de un partido aparte, en el que los antecedentes suelen no pesar, más allá de que hubo infinidad de ejemplos que hicieron añicos esa idea madre. Por eso vale también el ejercicio de analizar qué tiene un equipo a favor para dar el batacazo y qué tiene en contra para sufrir un revés. Hay cuestiones futbolísticas y hasta emocionales que permiten aventurar algo de lo que podría llegar a suceder y Central tiene unas cuantas virtudes para fortalecer la ilusión y otros tantos defectos para estar en permanente estado de alerta.
Para Central, Marco Ruben es la mejor carta que tiene a la hora de un clásico.
Héctor Rio / La Capital
Para partidos de semejante talla es ideal contar con futbolistas avezados, con experiencia y, sobre todo, con talento. Marco Ruben y Emiliano Vecchio encajan a la perfección dentro de esos parámetros. Por supuesto, la sola presencia del goleador es un dato esperanzador, por tratarse del futbolista que más gritos tiene en clásicos de todos los que habrá en cancha. A pesar de que lleva apenas dos gritos en el este torneo, viene de convertirse en el goleador histórico del club y, ya lo demostró, en los clásicos se suele mover como pez en el agua. Vecchio tampoco está en su mejor nivel, pero en un momento de inspiración puede cambiar el trámite de un partido. Central lo extraña y él lo sabe.
-Una base que conoce
No parece ser lo mismo saber de qué se trata jugar un clásico que atravesar esa experiencia por primera vez. Del último clásico (1-1 en el Parque) al de hoy, Central repetirá siete jugadores titulares (Martínez, Almada, Blanco, Ojeda, Vecchio; Gamba y Ruben). Esa experiencia suma, al menos, desde lo emocional, en esto de manejar la ansiedad no sólo en la previa, sino en el partido mismo. Es más, de aquel 3-0 en el Gigante a este hay seis reincidentes (los mismos, a excepción de Almada). Si la experiencia suma y cuenta, Central tiene otro motivo de dónde aferrarse.
Vecchio, Ojeda, Ruben, Gamba y Martínez, con la de Central en el último clásico. Broun esta vez se lo pierde.
-El historial que le sonríe
Es imposible soslayar la supremacía que marcó Central en los últimos años sobre Newell’s, especialmente desde la vuelta a primera división. Es que en ese lapso se jugaron 17 clásicos, en los que los canallas ganaron 9, empataron en 7 y Newell’s se quedó sólo con uno (dos de esos enfrentamientos fueron por Copa Santa Fe). Una racha implacable, que pone a Central, amén de las obligaciones lógicas, en un escenario de mucha mayor tranquilidad.
En contra
-El presente futbolístico
El equipo del Kily hoy está fuera de los cuatro clasificados y es todo obra del propio conjunto canalla, que de haber ganado un partido más se encontraría en esa zona de privilegio. Lo del flaco presente lo explica que de los últimos nueve puntos en juego sumó sólo tres y que sus dos últimos partidos en condición de local los perdió, frente a rivales de poca monta, especialmente por el lado de Barracas Central. Este equipo que lucía renovado y con serias chances de dar un salto de calidad, todavía está en deuda y lejos de mostrar un nivel que convenza.
Ante Barracas Central, el canalla mostró su peor cara en el torneo.
Héctor Rio / La Capital
-Un ambiente adverso
Lo sucedido en la derrota ante Barracas caldeó el ambiente de tal forma que desde ese día en Central de lo que más se habla es de que una derrota desembocaría en la salida del Kily como entrenador. Con ese aire nocivo convivió el equipo en la previa, después de un partido que marcó un antes y un después en lo que hace a la tolerancia de los hinchas. Por eso, para que la cosa funcione será fundamental no empezar perdiendo para no exponerse nuevamente a ese contexto de adversidad. Ruben lo dijo durante la semana: “No supimos aguantar la presión”.
Comete muchos errores
Si hay algo que el Kily no logró arreglar desde que es el DT de Central son los errores que el equipo comete, especialmente en defensa, muchos de los cuales son de carácter colectivo. Lo vivió en varios partidos, aunque los más evidentes fueron en los choques ante Godoy Cruz y Barracas Central. Y cuando colectivamente las cosas más o menos le funcionan le aparecieron fallas individuales que terminó pagando caro, como le ocurrió a Komar en el último partido. Si un partido cualquiera amerita concentración, un clásico exige el doble, y Central deberá esforzarse fortalecer uno de sus puntos débiles.