Un nuevo punto de partida, y van... Hace años que en Central cada inicio de ciclo despierta expectativas y este no será la excepción, porque tiene un par de objetivos claros, que caminarán de la mano, por eso el final del camino podrá encontrar a este equipo de Miguel Angel Russo con algo en los bolsillos o en situación de default. Los 14 partidos que tiene por delante en esta Copa de la Liga le servirán para ir por algo más de protagonismo que el mostró en el último torneo y, en paralelo, para sellar el pasaporte a una copa internacional. Logrando el primer objetivo, el segundo llegará por decantación, y viceversa. Lo cierto es que en la tarde de hoy pondrá primera frente a Atlético Tucumán con el desafío inmediato de no olvidarse de todo lo bueno que hizo como local en la Liga Profesional.
El contexto no parece el ideal, al menos el que muchos imaginaron después de aquel tremendo golpazo que se dio frente a Chaco For Ever, con eliminación mediante de la Copa Argentina. Porque no fue sólo el mazazo, sino también la pérdida de Alejo Veliz, su máxima figura, quien por ahora tiene reemplazo con lo que ya había en el club y no por la llegada de un refuerzo. Desde ese punto de vista, Central iniciará esta Copa de la Liga con menos potencial que con el que terminó el primer semestre.
Y será trabajo de Russo redireccionar futbolísticamente a un equipo que tiene la virtud de haber mantenido la base, pero que todavía no logró dar ese salto cualitativo, al menos en los papeles, en lo que hace a nombres propios. Allí también el canalla tendrá una historia por escribir.
No en vano se hace referencia a que a Central el protagonismo en la Copa de la Liga le permitirá soñar con la clasificación a una copa internacional (o al revés). Es que por cómo está planteada la situación se trata de una cuestión matemática. Una producción con un piso del 50 por ciento inexorablemente pondrá al equipo de Russo en un escenario de buenas expectativas.
Central2SSM.jpg
Si bien pasó mucho tiempo, Central debe reponerse del golpazo que se pegó ante Chaco For Ever, por Copa Argentina.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Central tiene una diferencia respecto a muchos equipos que pelearán por ingresar a una copa internacional y es que lo hecho en la primera mitad del año le permitió sacarle, aunque mínima, una ventaja a unos cuantos. Esto eso, los que terminaron por debajo de la línea de clasificación estarán obligados a sacar más puntos (como mínimo la diferencia con la que terminaron la primera mitad del año) que el canalla.
Por eso, ese piso de efectividad del 50 por ciento de eficacia será fundamental. Es que fue eso lo que le permitió a Central estar siempre enredado en el tercio superior de la tabla. Y teniendo en cuenta el antecedente de la última edición de la Copa de la Liga, la de 2022, con 21 puntos (el 50 por ciento) estaría con grandes chances de meterse entre los cuatro primeros.
>>Leer más: Expectativa por quién tomará la posta de Veliz
De ahí para arriba, todo lo que venga será un gran abono, que le permitirá soñar con la clasificación a cuartos de final y, porqué no, ir por la pelea del título. Si repite lo del primer semestre sin dudas quedará entre los cuatro mejores de su zona.
Pero en el fútbol suele ocurrir que 2 más 2 nunca es 4 y en Central conocen al dedillo de este tipo de situaciones, en las que cuando la cosa pinta tranquila las probabilidades de tormentas siempre están. La mirada retrospectiva hacia ese 2 de agosto pasado, en el Mario Alberto Kempes, es un ejemplo más que claro.
La partida de un solo jugador titular es lo que encarna todo lo bueno y también todo lo malo. Porque hay una mitad del vaso lleno que da cuenta de que el equipo es el mismo (con la baja momentánea de Damián Martínez y de más largo plazo como la de Francis Mac Allister) y que no debiera cambiar demasiadas cosas para seguir dándole vida a una idea futbolística que surfeó bastante bien en medio del oleaje. Pero hay una mitad del vaso vacía que habla sobre la ausencia de su goleador, a quien nadie de afuera vino a intentar reemplazar y que abre la enorme apuesta de suplir esos goles con lo que ya había en el plantel.
Hay un medio vaso lleno y otro medio vacío también en la fortaleza de local y la debilidad de visitante y si Central pretende asumir protagonismo no le quedará otra que apuntalar lo del Gigante y meter un volantazo cada vez que salga de viaje.
Están todavía la presencia de Broun, la solidez de Mallo y Quintana, Coyote con sus asistencias, la entrega de Ortiz, la potencia de Giaccone, el talento de Malcorra y el atrevimiento de Campaz, lo que no es poco. Se le sumó el aporte de Lovera y algo más también. Con todo eso Central irá en busca de un segundo semestre también bueno, que le permita un piso de puntos que le abra la mayor cantidad de puertas posibles. La de estar entre los cuatro primeros, la de pelear por el título y la que le permita el año próximo volver a cruzar las fronteras.