El único triunfo que logró Central en el Apertura fue ante Racing, en el Cilindro de Avellaneda.
Central comenzó a desandar el primer semestre del año, que será duro por cierto, aunque por el momento sólo se ve en la obligación de prestarle atención a lo que es el torneo Apertura. Transcurridas las tres primeras fechas logró una cosecha de cuatro unidades, algo que, en la previa, puede evidenciar cierto grado de endeblez, pero todo depende del cristal con que se lo mire. En números, este inicio de torneo se apenas inferior al del pasado Clausura (allí obtuvo cinco unidades), pero de la misma forma emergen sensaciones que llevan a pensar en positivo.
La diferencia hay que buscarla en la categoría de los rivales que les tocó afrontar, que difieren claramente a lo que fueron las tres primeras fechas del torneo anterior.
En el momento en que se conoció el fixture se pensó en un inicio de competencia con un alto grado de dificultad, frente a equipos frente a los cuales debía tener un cuidado extremo.
Está claro que cada partido y, también, cada torneo es un mundo aparte, pero no parece desatinado entrar en el terreno de la comparación.
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Central lo tenía ganado contra Belgrano, pero se le escapó en los últimos minutos.
Marcelo Bustamante / La Capital
Lo que hoy duele en Central
Por supuesto lo que más duele en Central en estas primeras fechas son esos tres puntos que se escurrieron como agua entre los dedos por ese final de partido increíble que le tocó vivir frente a Belgrano, en el que terminó perdiendo habiendo llegado a los 40 minutos del segundo tiempo arriba en el marcador.
Pero frente a esa desazón que se vivió en Arroyito llegó el momento de recomponerse anímica y futbolísticamente contra dos pesos pesados como lo eran Racing y River. La victoria en el Cilindro de Avellaneda y el empate en el Gigante de Arroyito contra el equipo del Muñeco Gallardo acomodaron bastante la estantería.
Y la ecuación es sencilla de analizar. Es que desde hace tiempo tanto Racing como River son dos de los equipos más poderosos del fútbol argentino y ya habérselos sacado de encima de arranque no es poco.
Claro, en lo que vendrá Central deberá encauzar definitivamente su fútbol para lograr que las expectativas de la previa comiencen a tomar fuerza, pero sí es un hecho que dos de los rivales más complejos ya son parte del pasado.
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Central ya se sacó de encima un peso pesado como River. Fue un empate sin goles en Arroyito.
Virginia Benedetto / La Capital
Lo dicho, la diferencia es apenas de un punto, pero lo que pesa es ese contexto, que puede o no ser un indicativo, está a la vista de todos.
Cuando el equipo que por ese entonces era dirigido por Ariel Holan, en el torneo Clausura pasado, fueron cinco los puntos obtenidos, pero frente a rivales claramente de otra jerarquía.
De aquellos tres, dos perdieron la categoría
De hecho, dos de esos tres equipos terminaron perdiendo la categoría, tales los casos de Godoy Cruz y San Martín de San Juan. A ninguno de ellos el Canalla les pudo ganar pese a que ambos fueron en el Gigante de Arroyito. El sabor a poco que quedó tras el 1-1 contra el Tomba y ni hablar del empate sin goles contra el santo sanjuanino fue remendado por la victoria en La Fortaleza, frente a Lanús.
Aquella vez incluso logró mantenerse invicto en esas primeras tres fechas, cosa que en esta ocasión no sucedió, pero la diferencia, se insiste, es mínima. Le quedan partidos chivos, como por ejemplo el clásico, pero ya no se cruzará con ninguno de los equipos denominados grandes. Los dos que tenía en agenda (Racing y River) ya los dejó atrás.
Lo del nivel futbolístico pasa por otro carril y no es menos importante, pero formará parte de ese crecimiento sostenido con el que está obligado a amigarse en medio de un nuevo ciclo, caracterizado por el cambio de cuerpo técnico.
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En la primera fecha del Clausura, Central no pudo ganarle a Godoy Cruz, que después descendió.
Celina Mutti Lovera / La Capital
Sumar ahora todo lo que se pueda
Para Central es fundamental sumar la mayor cantidad de puntos posibles antes de que comience el ajetreo que le implicará la Copa Libertadores de América y por eso la necesidad de hacer pesar su jerarquía frente a los rivales que le toque. Marcará también un indicio importante la suerte que corra en el partido por Copa Argentina frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, aunque eso sea ajeno al andar en el torneo Apertura.
Pero la historia es hoy un Apertura en el que sumó lo que pudo, que no abundante, pero tampoco una miseria. Eso sí, está un escalón por debajo de lo que fue el semestre pasado, pero en esta ocasión habiendo sorteado ya dos rivales de fuste.
Un arranque más chico en números, mejor en sensaciones.
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