Ya se habló muchísimo del buen torneo que está realizando Central, sobre todo en condición de local, que es donde está echando los verdaderos cimientos de la campaña, y en medio de esa gran producción en el Gigante de Arroyito hay un dato que refuerza el andar canalla: la capacidad de reponerse ante un resultado adverso. Contra Colón fue el cuarto partido, de los 11 que jugó en su cancha, que arrancó perdiendo y que logró el cometido de sumar. No todos terminaron en victoria, pero el hecho de haberse repuesto frente a la adversidad es un dato que seguramente el cuerpo técnico debe tomar como positivo.
El sólo hecho de mantenerse invicto en condición de local después de 11 encuentros habla por sí solo, pero no fueron todas situaciones en las que el equipo ganó “de taquito”, porque hubo unas cuantas veces en las que se vio en la obligación de remar contra la corriente.
Es más, este encuentro ante el sabalero tuvo la particularidad de que la reacción fue prácticamente inmediata, porque el reloj dice que el gol de Alejo Veliz, de penal, fue siete minutos después del tanto de Eric Meza, pero fueron apenas tres minutos los que pasaron del grito sabalero a esa jugada de Damián Martínez que terminó con el pitazo de Nicolás Lamolina marcando el penal (la demora se debió a la protesta de los futbolistas de Colón sin el VAR en funcionamiento).
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Con el grito de Veliz, Central logró llegar al empate en un partido que se le presentó chico.
Virginia Benedetto / La Capital
No hay absolutamente nada que permita obviar la endeblez del juego canalla a lo largo de todo el partido, pero tanto a Russo como a sus jugadores les quedará el consuelo no sólo del punto obtenido, sino de la rápida reacción del equipo, más allá de las dudas que quedaron en la sanción del penal.
Pero no fue la única vez que Central se vio en la obligación de jugar en su cancha con el resultado en contra. Porque hubo otros tres partidos que también debió y supo corregir sobre la marcha.
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Francis Mac Allister lo grita con alma y vida contra Arsenal. Fue el empate transitorio. Después llegaría el tanto de Veliz.
Virginia Benedetto / La Capital
Se recuerda, por ejemplo, aquel golpe tempranero que le pegó Arsenal (3ª fecha) con el gol de Lautaro Guzmán cuando apenas se llevaban jugados tres minutos. Hubo que esperar hasta el minuto 30 del primer tiempo para emparejar el resultado, con el zurdazo goleador de Francis Mac Allister, y hasta los primeros minutos del complemento para el cabezazo letal de Alejo Veliz. En el medio hubo un par de expulsiones para Arsenal que sin dudas le allanaron el camino al canalla, pero se trató de la primera prueba de fuego que le tocó pasar al equipo de Russo en el Gigante.
En otro partido de bajo vuelo futbolístico de parte de Central fue Unión el que logró pegar primero (gol de Mauro Luna Diale, a los 40’ del primer tiempo). Y en esa oportunidad la desazón se vivió casi hasta el final del encuentro, más precisamente hasta el minuto 42 del segundo tiempo, cuando apareció el potente zurdazo de afuera del área de Lautaro Giaccone. Esa vez fue empate.
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Lautaro Giaccone saca el zurdazo goleador frente a Unión y con ese gol el equipo de Russo pudo rescatar un empate.
Virginia Benedetto / La Capital
Sin dudas la remontada que más presente puede estar en la memoria de los hinchas es la que se dio en el partido contra Defensa y Justicia. No sólo porque la cosa terminó con victoria para el canalla, sino por la categoría del rival. Es que el Halcón de Florencio Varela también le pegó rápido: fue a los 10’, por intermedio de Rodrigo Bogarín. Pero allí también la reacción fue rápida, porque apenas tres minutos después Carlos Quintana marcó tras un córner de Ignacio Malcorra, quien luego hizo el gol del triunfo.
Y llegó el encuentro del pasado domingo contra Colón, en el que la cosa no le resultó sencilla a un Central que cuando lo golpearon tuvo la virtud de reponerse de manera inmediata.
En el marco de esta localía fuerte hubo partidos que tuvieron otros condimentos, como por ejemplo lo sucedido en los triunfos ante Argentinos Juniors, Godoy Cruz, Independiente y Platense, cuatro rivales contra los que el canalla logró mantener la valla invicta en el Gigante; y otras ocasiones en las que logró victorias (Gimnasia y Esgrima La Plata e Instituto) o un empate (Boca), pero siempre anotando primero y nunca estando en desventaja.
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Ignacio Malcorra marca el desnivel ante Defensa y Justicia. El Halcón se puso en ventaja y rápidamente lo empató Quintana.
Leonardo Vincenti / La Capital
Una versión de equipo opuesta a la que el canalla muestra como visitante (nunca logró sumar cuando le marcaron primero, ver aparte), pero que sirve para explicar en cierta forma algo de todo lo bueno que viene demostrando en Arroyito.
De visitante le cuesta mucho más
Central también tuvo partidos en los que arrancó perdiendo, pero en condición de visitante, y allí la cosa se le complicó muchísimo más. Porque en los cuatro encuentros en los que le sucedió eso, sólo en uno logró rescatar un empate. Los otros tres fueron derrota. El partido en el que se volvió a Rosario con un punto en el bolsillo fue en el empate 2-2 frente a Atlético Tucumán. Allí no sólo logró empatarlo, sino lo dio vuelta, pero en el final el Decano lo privó del triunfo. Donde el equipo no encontró respuestas fue en los partidos contra Lanús (0-3), Talleres (1-3) y Banfield (0-2). En el de Córdoba sí pudo igualarlo tras estar en desventaja, pero después de eso la derrota fue inevitable.