Ovación

Bidoglio, la receta para poner de pie a Newell's

El nuevo DT logró armar un equipo lógico, que supo imponerse a los rivales inferiores y no claudicó ante los de mayor poderío. Potenció a las individualidades, respaldó a los juveniles, le dio agresividad al funcionamiento y va por más.

Jueves 28 de Febrero de 2019

La principal virtud del incipiente ciclo de Héctor Bidoglio es que supo cortar de cuajo la irregularidad en el rendimiento individual y colectivo de los jugadores leprosos, que en los ciclos anteriores de Juan Manuel Llop y Omar De Felippe hacía estragos. Porque antes a los resultados positivos que se obtenían de local, se le adosaban cataratas de derrotas fuera del Coloso. Y así, el desembarco de Bidoglio a fines del año pasado, primero de manera interina y luego ratificado como DT definitivo, trajo al Parque una de las palabras más valiosas del fútbol "la regularidad", tanto en el juego asociado como en el desempeño individual. Esto no quiere decir que Newell's sea un reloj suizo ni mucho menos. Ya que en varios momentos el arquero Alan Aguerre salva las papas. Pero sí es un hecho que en esta nueva etapa la Lepra tiene una idea clara de juego, va al frente, muerde y asfixia al rival, tiene pinceladas de jerarquía y sobre todo nunca se da por vencido. Por ello acumula un invicto de siete partidos y va por más. Claro que puede perder y el sábado tendrá una parada muy chiva ante el campeón de América, River, en el Monumental. Pero, con aciertos y errores, hoy Newell's es un equipo confiable, que sabe a lo que juega y que hasta ahora logró plantarse de igual a igual a los equipos de mayor poderío y, a la vez, derrotar a los que tienen menos variantes. Por eso se puso de pie.

   Bidoglio siempre tuvo en claro que Newell's tenía material para salir adelante y fue armando su proyecto de menor a mayor. Tener un conocimiento pleno de los nuevos valores por haber trabajado en la cantera le otorgó un plus notable que rápidamente le entregó dividendos, consolidando a juveniles dentro del once inicial que hoy son intocables. Como Facundo Nadalín, Stéfano Callegari (se repone de una lesión), Braian Rivero y Jerónimo Cacciabué. Más la pibada que asoma con fuerza como Juan Pablo Freytes, Alexis Rodríguez y Aníbal Moreno, entre otros. Todos bajo el paraguas futbolístico protector de Maxi Rodríguez (ahora ausente un par de semanas por una distensión muscular), Mauro Formica y Víctor Figueroa, como bastiones en el juego y soportando el peso de la presión de tener que sumar lo máximo posible para aliviar el promedio.

   Bidoglio fue convirtiendo a Newell's en un equipo lógico. Con imperfecciones evidentes y aún muchos defectos a corregir, pero consolidando un funcionamiento confiable que le sirve para imponerse ante los "adversarios ganables" y ser competitivo frente a los rivales "chivos" (ver infografía). Por ello venció a Patronato en el Coloso, goleó a San Martín de Tucumán en La Ciudadela y despachó a San Martín de San Juan en el Parque. Tres rivales que se están jugando la categoría y Newell's pudo marcar la cancha y sumar de a tres.

   Mientras que frente a adversarios más complejos no claudicó. Igualó en un partido palo y palo ante Boca, le dio pelea a Unión en Santa Fe, empató el clásico con Central en el Parque y rescató un punto en el final en el Nuevo Gasómetro ante el siempre exigente San Lorenzo. Los cuatro empates también sirvieron para sostener el invicto y acrecentar el ánimo.

   Además en cinco de los siete partidos, Newell's mantuvo el arco en cero, en especial por los reflejos de gato de Alan Aguerre, hoy uno de los arqueros de mejor presente en el fútbol argentino.

   Entonces este formato de Newell's competitivo no es poca cosa. Porque supo oxigenar el promedio de la actual temporada y en especial comenzó a recomponerse en la tabla del miedo de la próxima. De yapa, mira con atención la clasificación a la próxima Copa Sudamericana, en la que está a cuatro unidades de Independiente (29 puntos), que por ahora ocupa la última plaza disponible.

   Luego de River, Newell's enfrentará a Talleres (L), Gimnasia (V), Huracán (L) y Banfield (V). Está es la recta final de la Superliga, en la que el foco está en engrosar el promedio y el sueño en tratar de filtrarse a la Sudamericana. Por este rumbo va el presente rojinegro en el corto plazo.

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