La principal virtud del incipiente ciclo de Héctor Bidoglio es que supo cortar de cuajo la irregularidad en el rendimiento individual y colectivo de los jugadores leprosos, que en los ciclos anteriores de Juan Manuel Llop y Omar De Felippe hacía estragos. Porque antes a los resultados positivos que se obtenían de local, se le adosaban cataratas de derrotas fuera del Coloso. Y así, el desembarco de Bidoglio a fines del año pasado, primero de manera interina y luego ratificado como DT definitivo, trajo al Parque una de las palabras más valiosas del fútbol "la regularidad", tanto en el juego asociado como en el desempeño individual. Esto no quiere decir que Newell's sea un reloj suizo ni mucho menos. Ya que en varios momentos el arquero Alan Aguerre salva las papas. Pero sí es un hecho que en esta nueva etapa la Lepra tiene una idea clara de juego, va al frente, muerde y asfixia al rival, tiene pinceladas de jerarquía y sobre todo nunca se da por vencido. Por ello acumula un invicto de siete partidos y va por más. Claro que puede perder y el sábado tendrá una parada muy chiva ante el campeón de América, River, en el Monumental. Pero, con aciertos y errores, hoy Newell's es un equipo confiable, que sabe a lo que juega y que hasta ahora logró plantarse de igual a igual a los equipos de mayor poderío y, a la vez, derrotar a los que tienen menos variantes. Por eso se puso de pie.































