Rosario está complicada con la pandemia. La ciudad registra un pico de casos y por eso la única manera de mermar la incidencia de la enfermedad es cuidarse. Muchas veces la sociedad subestima el poder destructivo y traicionero del virus. Fabián Basualdo (56 años), campeón con Newell’s, River y la selección argentina, sabe bien de qué se trata lidiar con el coronavirus en primera persona. El exlateral derecho la pasó muy mal, pero nunca bajó la guardia y hoy está recuperado. “El virus no hace diferencia de ningún tipo, esto le puede tocar a cualquiera y punto”, arrancó el diálogo con Ovación. Incluso llegó a estar internado, con asistencia de oxígeno y bajó varios kilos de peso. “Con la información que me dieron los médicos cuando me recuperé podría decir que por el cuadro que padecí jugué una final contra el Covid”, confió Basualdo, ya en su domicilio y poniendo el foco en tomar conciencia y respetar todos los protocolos sanitarios para evitar atravesar momentos complicados.
¿Cómo te diste cuenta de que podías tener Covid y cómo sobrellevaste la enfermedad?
Nosotros los martes y viernes cuando se podía hacíamos un tenis-fútbol en un lugar que alquilábamos, una canchita de un amigo. Y fue un viernes de hace varias semanas cuando arrancó el malestar. Soy muy competitivo cuando juego y siempre quiero ganar, pero ese día estaba muy caído, como entregado. En un momento hice un movimiento y sentí un pinchazo en el recto de la pierna derecha. Comenté que parecía que me había tirado el músculo. Y en otro movimiento sentí más fuerte la molestia y pensé que podía ser un desgarro. Me cambié porque no nos podíamos bañar y antes de irme un amigo me preguntó si me pasaba algo. Y le dije que me sentía débil. Me manifestó que se me notaba en la cara. Y ya el domingo cuando me levanté sentí que a la noche había transpirado. Justo ese domingo nos había invitado mi viejo a comer y tenía en la cabeza que no tenía que ir. Pero como mi vieja si no voy por ahí se pone mal, fuimos igual con mi esposa y por intuición siempre me mantuve lejos y con el barbijo puesto. Después, cuando comenzó la semana empecé a levantar temperatura. Cada cinco horas llegaba a 39,5 grados de fiebre. Y antes había comenzado con dolor en la boca del estómago y diarrea. Hasta que llamé al médico que me revisó y me dijo que había que controlarme por el Covid porque tenía temperatura. Me hicieron el hisopado en casa y me dijeron que era positivo. Me aclararon que mi familia se aísle conmigo. Al día siguiente me sentía muy mal y me costaba respirar. Volví a llamar al médico, me conoció, hablamos un rato de fútbol y le dije que lo había llamado para que me interne. Y vino la ambulancia y me llevaron al sanatorio Parque. Empecé con una serie de estudios y me colocaron oxígeno por la nariz.
¿Te costaba mucho respirar?
Sí y me sucedía a la noche. También me colocaron suero. Me hicieron placas y tomografías. Por suerte desde que entré en el sanatorio estuve siempre en ascenso, al menos es lo que yo sentía. Me dieron antibióticos y corticoides. Después de un día y medio me sacaron el oxígeno. Estaba en una habitación solo y no me afectó, a pesar de que en algún momento tenía ganas de hablar con alguien. Por suerte no estuve en terapia intensiva. Con la medicación todo mejoró. Me atendieron de primera en el sanatorio Parque, tanto los médicos como los enfermeros, son unos cracks. A mi señora le pasaban el parte todos los días. Yo empecé a sentirme mejor y me quería ir a mi casa, pero tenía muy tomados los pulmones y estaba realmente complicado. El médico le dijo a mi esposa que tenía que estar agradecida de que yo era una persona deportista, que me cuidaba, por qué sino no sabía qué hubiera pasado. Cuando mi esposa me contó eso, dije no hay problema, quedo internado unos días más. En total estuve una semana en el sanatorio.
¿Cómo te sentiste cuando te dijeron que tenías Covid, te asustaste, te dio miedo en los momentos que te faltaba el aire?
Nunca tuve miedo ni angustia. Soy un tipo que siempre pensé en positivo toda la vida. Nunca se me cruzó por la cabeza cuando estuve internado que algo malo podía pasar, a pesar de haber escuchado relatos de fallecimientos, nunca tuve miedo. La verdad es que siempre fui mejorando. Lo que sí me ponía mal era tener fiebre tan alta permanente en mi casa y me costaba bajarla. Esto cuando me internaron se solucionó.
"Después al estar internado con la medicación pude mejorar"
¿Cómo estás ahora?
Bajé seis o siete kilos. Y cuando llegué a casa pensé que podía hacer vida normal. Y quise subir la escalera y a mitad de camino me tuve que parar. Tuve una merma física, me sentía agotado y mi hijo en un momento le dijo a mi señora que yo había avejentado diez años. Eso fue en los primeros días, tras el alta. Ahora de a poco me fui normalizando, aunque todavía no hice actividad física. La idea es empezar a caminar y trotar de a poco.
¿Qué mensaje tenés para la gente que todavía no tomó conciencia de que es una enfermedad complicada?
La experiencia mía es que la pasé muy mal. Igual nunca se me cruzó por la cabeza nada negativo. Siempre tuve cuidado y respeté a este virus que está dando vueltas y nos está complicando la vida. No le tengo miedo, pero sí mucho respeto. Si tengo que dar un mensaje debo decir que gran parte de la sociedad no toma conciencia y no se cuida. Porque no llevan a cabo los protocolos. En los parques están todos juntos. En algunos bares todos estaban encimados. Ahora volvimos para atrás. Pero la gente no toma conciencia. Es un tema para tener mucho cuidado.
Un equipo memorable de Newell’s. Fabián Basualdo, de pie a la izquierda, integró el equipazo del Piojo Yudica que ganó el campeonato 1987-88.
Contaste que, por ejemplo, ibas a jugar al tenis-fútbol con todos los recaudos, los protocolos y era una actividad habilitada. ¿Sabés cómo te pudiste contagiar, en qué lugar?
Estaba habilitado el tenis-fútbol. Ibamos con barbijo. Dos jugadores por equipo. Tomamos todas las precauciones que había dictado el gobierno. A mí me preguntan si pude rastrear dónde me contagié y la verdad que no sé. La realidad es que en el tenis-fútbol no se contagió nadie y en mi familia tampoco nadie tuvo síntomas ni contrajo la enfermedad. Gracias a Dios me lo agarré yo solo. Cada vez que salía de mi casa nunca me saqué el barbijo.
Mañana es el Día de la Primavera, ¿qué les podés decir a los jóvenes en referencia a las medidas de prevención para evitar desbordes de personas en reuniones y que no se registren muchos contagios?
Yo diría que no es ni el primero ni el último Día de la Primavera, que por encima de todo está la salud y que los jóvenes tendrán tiempo de festejar en otro momento. Les diría que se queden en sus casas, que es un virus complicado, que en mi caso no le tengo miedo, pero sí respeto, igual que cuando jugás una final contra un rival poderoso. Por encima de todo está la salud. Ya habrá tiempo de festejar el Día de la Primavera.
¿Comparándolo con el fútbol, te tocó jugar un “partido” muy chivo contra el Covid?
A ver. Como me sentí diría que jugué cuartos de final. Con la información que me dieron los médicos después del cuadro que padecí, sí jugué una final.
Volvió el fútbol de algunos equipos argentinos esta semana, ¿pensás que el jugador puede sentir miedo de contagiarse en algún partido o entrenamiento?
Yo hablo por mí. En determinados momentos tendría pensamientos para cuidarme y siempre está el temor al contagio, como cualquier persona. Estamos todos en la misma bolsa. Imagino que una vez que jugás el partido no estás pendiente del contagio, pero en la previa y en el pospartido se te debe cruzar por la cabeza si no hubo algún contagiado enfrente.