Central

Asuntos internos: los orígenes del papelón ante Arsenal

El papelón futbolístico de Sarandí se produjo dentro del campo de juego, pero los orígenes de la abrupta caída en el rendimiento de Central no están en la cancha.

Martes 08 de Mayo de 2018

Primero lo primero: el partido con San Pablo. Aunque el foco casi excluyente en la llave con los paulistas por la Copa Sudamericana es parte del problema. La escandalosa derrota de Central frente a Arsenal el sábado es una consecuencia directa de la mala elección de las prioridades. Después de San Pablo, lo urgente cualquiera sea el resultado. ¿Qué es lo urgente? Reencauzar a un equipo que se derrumbó de un momento para el otro y ponerles nombres y apellidos a los problemas y a los objetivos. No es que antes jugaba de maravillas, pero de aquello a esto...

Para la refundación futbolística, que ya fue tratada con amplitud en Ovación desde el mismo momento en que Pedro Argañaraz pitó el final en el Viaducto, los dirigentes no deberían confundir la pelota con la política. Esa parece ser una prioridad y condición no negociable. Porque la debacle del fin de semana no es culpa del pobre Flaco Chamot, ni siquiera de los futbolistas. Es una abrupta caída institucional que incide en lo deportivo y en el humor general. Las declaraciones de Marco Ruben poniendo en duda su continuidad son una prueba de ello.

La elección del nuevo entrenador, coyuntura por la que optó el club tras cesantear a Leo Fernández, debe separarse de las elecciones, sea cuando sea que se programen. Todos los caminos conducen a Bauza, pero del dicho al hecho hay bastante camino por recorrer. Entre otras cosas porque al Patón lo recibirán en Ecuador a mediados de mes con una oferta para dirigir aquella selección.

Sucede que a la gestión Broglia le crecieron los enanos cuando se fue Coudet. No le encontraron la vuelta a la elección del nuevo entrenador. Y a esta altura los enanos siguen creciendo porque en un año político Central se torna inmanejable.

En el inicio de sus tiempos, la actual comisión directiva asumió con un plan claramente definido: sacar a Miguel Angel Russo y contratar al Chacho.

Y les fue de maravillas. El ídolo consiguió lo que buscaba. Su plantel les ofrendó a las tribunas lo que desde allí tanto se reclamaba: un equipo comprometido con el proceso, con una intensidad asfixiante, protagonista en todas las canchas. Sólo le faltó lo que le falta siempre a Central.

La decisión de sacar a Russo y contratar a un entrenador inexperto había sido arriesgada, pero exitosa. La sombra de Miguel ni siquiera amagó con deambular por Arroyito.

Sin embargo, quedó la sensación de que la comisión directiva no creció a la par de esa decisión acertada, no se nutrió de un éxito que quizás sea el mayor logro de su conducción: la contratación de Coudet. Probablemente el problema haya sido que los dirigentes nunca se pusieron del otro lado del escritorio, jamás se separaron de la pelota.

Hubo arrebatos de hinchas en la calle Mitre. No viene al caso puntualizarlos ahora pero terminaron siendo severos errores de gestión. Difícil conducir con la camiseta puesta. Y ese es uno de los desafíos que tiene que afrontar la comisión directiva de Central: sacarse la camiseta. Y el otro tener un plan B. Cuando se fue Coudet quedó claramente expuesto que la dirigencia no tenía una alternativa. Y así eligió: muy mal.

¿Quién sugirió a Montero? Difícil suponer que se les haya ocurrido a los conductores del club. O en todo caso no existía un solo motivo para optar por un entrenador tan inexperto como Coudet pero en las antípodas del Chacho en cuanto a gustos futbolísticos y con cero respaldo popular. Paolo siempre fue un sapo de otro pozo. De principio a fin.

La confirmación de Leo Fernández llegó repleta de prejuicios que al final se hicieron realidad. Optaron por él, pero jamás le ensancharon las espaldas. Se sabía que ante la primera crisis no tendría chances de seguir. Ni siquiera flanqueado por dos históricos del club, uno de ellos campeón, con lo que significa ser campeón en Central. La presencia de Cristian Daniele y Pirulo Rivarola fue insuficiente para que Leo llegara al menos al final del torneo.

Se escribió al principio que el partido con San Pablo es parte del problema. Y es que la obsesión por la Copa Sudamericana dejó a un costado el campeonato local y las consecuencias fueron más piedras en el camino. Ese fue otro arrebato de hincha.

¿Está Central en condiciones de ganar la Sudamericana? Pareciera que no, pero ese no es el problema porque además nadie tiene la bola de cristal como para asegurar semejante cosa. El error grave es desatender el torneo que da de comer todos los días por una competencia que deja secuelas. Es una tentación en la que caen casi todas las dirigencias.

La Sudamericana ya no es lo que era. Por ejemplo: Boca, Colo Colo, Peñarol, Flamengo y hasta Independiente, el campeón, pueden caer a esa competencia la semana próxima si son terceros en sus grupos de Copa Libertadores. Los espejitos de colores son... Espejitos de colores. Poner los pies sobre la tierra es un ejercicio fundamental para no andar levitando.

En cuanto a la búsqueda de un nuevo conductor, los errores parecen repetirse. La opción excluyente es Bauza, como lo era Coudet. ¿Y si el Patón no acepta? ¿Cuál es la segunda opción? Parecería que no hay, pero el sábado la liga mexicana entregó una señal.

La eliminación de Monterrey a manos de Xolos de Tijuana, el equipo que dirigía Coudet y ahora Diego Cocca, puso a su entrenador Antonio Mohamed en la lista de las versiones/rumores. El Turco renunció pero la dirigencia de Rayados no se la aceptó. No obstante, ayer a la tarde volvieron a reunirse y el ex Huracán se fue definitivamentde de Monterrey.

Podría transformarse en una opción, pero la dirigencia debería analizarlo minuciosa y desapasionadamente sin dejarse llevar de las narices por el hincha que llevan adentro. Tampoco por el político que está a escaso tiempo de una compulsa electoral. ¿Están todos de acuerdo, podrán ponerse de acuerdo? ¿Quiénes tomarán las decisiones? ¿Cuántos integrantes tiene la mesa chica? ¿Más que antes, menos que antes, igual que antes? Quizás la cantidad sea la misma pero los nombres no. También podría ser.

En cualquier caso, ¿en qué se parecen los estilos de Bauza y Mohamed? ¿Tiene el club, o sea su dirigencia, definido el formato que prefiere? ¿O lo deja a criterio del entrenador que llegue?

Mohamed, en caso de sumarse a la lista que encabeza el Patón, tendría el visto bueno, la aprobación y hasta la aclamación de Coudet. Chacho lo cree uno de sus mentores. El mismo se define como una mezcla de Mohamed, el Cholo Simeone y el chileno Pellegrini.

Se sabe lo que representa Coudet para esta comisión directiva y sería lógico que lo consulten.

Pero más allá de especulaciones, rumores y versiones, la conducción canalla no tiene margen para volver a equivocarse en la elección del director técnico. ¿Necesitan un DT o un conductor del fútbol en general? ¿Aceptarían lo que le achacaron a Russo para no renovarle el contrato?

A este momento futbolístico extremo Central llegó no sólo por los resultados, sino por los errores cometidos antes de que los resultados marcaran drásticamente la cancha.

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