Es lamentable este presente tan pobre para una historia tan rica como la que tiene el fútbol argentino. No hay dudas de que en este momento la selección no tiene cabeza. Y esta afirmación excede la mera eliminación del sábado a manos de Uruguay en la Copa América. La realidad indica que al Checho Batista le quedó enorme el traje de técnico albiceleste. No logró que el equipo incorpore las mínimas pautas de juego colectivo, ni para atacar y mucho menos para defender. Además las palabras táctica y estrategia no figuran en su léxico, o al menos eso reflejaron su dirigidos totalmente a la deriva dentro del campo. Dirigidos que, exceptuando a Messi y algún otro caso puntual como puede haber sido el ingreso tardío de Gago, demostraron otra vez que no tienen la jerarquía necesaria para llevar a la selección a los primeros planos. Es cierto que actuando en sus clubes europeos suelen destacarse y son tildados de estrellas, pero con la camiseta argentina el brillo que tienen es demasiado fugaz.
































