Ovación

A Central le tiraron el freno de mano

Tras el envión que traía, se quedó con las ganas de extender el buen momento. La muestra de carácter que debía dar ante Boca no fue tal y dejó pasar una gran chance para consolidarse

Domingo 05 de Septiembre de 2021

Para un Central que pretendía algo más que un poco más de aire, la derrota fue un freno importante, pero más que freno un golpe, y no sólo a esa escalada que no pudo continuar, sino a las formas en la que no pudo sobrellevar una situación que se le presentó favorable. Porque de eso se trata también la sabiduría, el crecimiento y la consolidación de un equipo, en saber aprovechar los momentos buenos que le cruzan por las narices. Pero esta vez hubo una correcta interpretación de sólo una parte del libreto y ante equipos como Boca (uno de los Boca más terrenales de los últimos años) se puede pagar caro, como sucedió. La derrota por 2-1 puso al canalla frente la angustia de saber que tenía con qué fortalecer la levantada, pero que esa parte del contenido que no manejó fue la que le impidió crecer en la tabla y achicar un poco más la distancia con los puestos de clasificación a Copa Sudamericana.

Difícilmente se podía asegurar que había un Central arrollador, que se comía los chicos crudos, que era capaz de faltarle el respeto a cualquiera y que podía ganar con absoluta tranquilidad, y ahora hay otro, que patinó en la primera cáscara de banana que le tiraron en el camino. Es incontrastable la verdad de que a los rivales a los que les había ganado no tenían el peso de este Boca, pero la lectura no debiera ser tan lineal. Porque de hecho a este nuevo Boca se plantó, le hizo fuerza y de a ratos los zamarreó. Claro, ante la mínima duda frente a este tipo de equipos los costos son mayores y fue lo que sucedió.

Para el momento que atravesaba Central en estas últimas semanas de algarabía, triunfos y muchos goles, lo de anoche contra Boca olía más a una prueba de carácter que cualquier otra cosa. ¿El resultado lo pone en una situación de desconfianza? Pareciera que no. Pero sí ante un escenario en el que claramente era otra cosa lo que se buscaba.

Aquel mal arranque del canalla en el torneo fue lo que hizo que el equipo entrara en una zona y un momento en los que los tiempos para las relajaciones no existían. Y contra eso hay una sola cosa sobre la cual accionar: sumar.

Ni el Kily del otro lado de la línea lograba entender lo que su equipo no podía hacer, que era ni más ni menos que exponer una imagen similar a la de la primera etapa. Por eso las gesticulaciones, los enojos con cada uno de sus dirigidos que en alguna jugada puntual, por más insignificante que pareciera, no actuaba en consonancia con lo que el partido ameritaba.

Central venía con la ilusión allá arriba, con el sostén de un par de victorias resonantes (más por la forma de las mismas que por el peso de los rivales en cuestión) y eso fue en gran parte la causal de la angustia con la que los pocos allegados se fueron del Gigante, que reconocieron el esfuerzo, pero que de la misma forma entendieron que era “el” momento para pegar un puñetazo sobre la mesa.

Puede quedar el aliciente de que el desnivel de Boca llegó en el final y que fue producto de un gol en contra, pero la sensación dominante fue que Central esta vez careció de la inteligencia que en sus últimos partidos había podido levantar como bandera.

La prueba de carácter era ni más ni menos por la camiseta que tenía enfrente y eso en sí mismo ya era un desafío supremo. Pero a ese carácter le faltó algo. No tanto fútbol, sino más bien capacidad para saber administrar el juego. Es cierto, no siempre se puede echar mano a la eficacia de los últimos partidos, pero nadie le quitará de la cabeza al Kily, a sus jugadores y a los hinchas de que en un determinado momento tuvo la mesa servida.

El envión que había adquirido le sirvió de poco, apenas para marcarle la cancha a Boca en el arranque, pero no para extender ese comportamiento hasta el final. Y con eso llegó la mano en el pecho que le puso Boca, para impedirle que siga ganando terreno y para hacerlo recalcular.

Se cansó porque Boca lo hizo cansar

Después de Bragantino, el de anoche fue el partido en el que Central peor pareció pasarla desde lo físico. Pero parece haber una explicación clara: el equipo en el complemento se vio superado futbolísticamente, por lo cual siempre corrió detrás de la pelota y no con ella en los pies. Eso hizo que el canalla luciera más cansado que otras veces. Con Newell’s. Arsenal y Central Córdoba lo manejó mejor porque llevó las riendas, pero esta vez las perdió y corrió de más y mal porque fue dominado.

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