En la segunda fecha (el 23) venció por 2-1 a Atlanta, en la Bombonera. En este juego se puso en ventaja a los 43’ con una palomita de Eduardo Solari tras una pelota chanfleada de González, estiró las cifras a los 58’ con gol de Aimar de cabeza tras centro de Aricó, y aguantó tras el descuento de Gómez Voglino a los 68’ de penal.
De la mano de Griguol
Medio título en el bolsillo. Mejor: 3/4 de consagración. No se le podía escapar al trabajador y organizado equipo de Carlos Timoteo Griguol.
Y justo en la cancha de River podía llegar el segundo título para Central. Aquel 29 de diciembre del 73 los hinchas auriazules coparon la bandeja alta de la popular que da a la avenida Figueroa Alcorta. Sobre la hora de juego se sumaron los hinchas que habían jugado un preliminar en el mismo campo de juego (arrancó a las 19.15, finalizó 3-3 y ganó San Lorenzo por penales). Sí, no es broma. De no creer. Jugaron un rato antes y celebraron 90 minutos después.
Los protagonistas de la final fueron: Carlos Ángel Biasutto; José Jorge González, Aurelio José Pascuttini, Daniel Pedro Killer y Juan Antonio Ramón Burgos; Carlos Daniel Aimar, Eduardo Miguel Solari y Aldo Pedro Poy; Ramón César Bóveda, Roberto Raúl Cecilio Cabral y Luis Alberto Giribet. Luego entró Mario Estanislao Killer y entre los suplentes quedaron el arquero Carlos Alberto Munutti, Miguel Ángel Cornero, Carlos Alberto Colman y Roberto Hugo Carril. Además, habían viajado en la delegación Rubén Norberto Rodríguez y Oscar Alfredo Rubiola. También formaron parte de aquel equipo campeón Daniel Vicente Aricó (estaba lesionado), el arquero Miguel Ángel Laino (fue muchas veces suplente pero nunca jugó) y Roberto Cerminatto (un mediocampista que asomaba desde la reserva).
El inicio
El torneo Nacional se había iniciado el 5 de octubre con un contundente 4-0 auriazul sobre los cordobeses de Belgrano, jugado en barrio Lisandro de la Torre, como todavía se le decía al Arroyito de hoy y ayer. Empezaba derecho Central, aunque con un zurdazo mágico, olímpico, de Aricó desde el banderín del córner a los 10'. A los 34' y de penal aumentó Aricó. "En el segundo tiempo, y con intensa lluvia el campo de juego se convirtió en un lodazal, con sectores que eran prácticamente una laguna, en el que igual se movió mejor el dueño de casa y amplió la diferencia con goles de Rodríguez (62’) y Eduardo Solari (88’)", se escribió en La Capital.
A los auriazules no les salieron tan bien las cosas en la primera salida de la ciudad, pero no estuvo mal el 1 a 1 en Tucumán, porque Atlético se puso en ventaja apenas empezado (3’) y porque gracias a un segundo gol olímpico consecutivo de Aricó (32’, otra vez desde la derecha) le permitió traerse un punto.
Lo hizo valer en la 3ª jornada porque derrotó en su casa 1-0 a Desamparados de San Juan, con gol de Rodríguez a los 55’, que conectó de cabeza un centro de Solari.
"Central se cruzó al Chaco, con alta temperatura y en suelo muy poceado, intercambiando goles en un minuto: a los 23’ Poy (tocando apenas con el pie izquierdo un pase de Bóveda) y a los 24’ igualó Palavecino (cabeceó corto tras burlar el offside tirado por la defensa auriazul). A los 66’ apareció Aricó para marcar el 2-1 del triunfo, otra vez con un córner desde la derecha", contó este diario.
En la jornada siguiente los auriazules golearon 4-1 a Independiente Rivadavia de Mendoza. Tres goles en el primer tiempo y a reservar energías manejando el trámite como sabía hacerlo el equipo de Griguol. A los 12’ Aimar (aprovechó un borbollón en el área tras un tiro libre de Aricó) y 18’ Cabral (definió una jugada armada por Bóveda y Solari) sacaron la importante ventaja que aumentó a los 40’ Solari (en veloz entrada conectó un tiro libre de Aricó). Recién a los 71’ descontó Méndez y a los 82’ cerró el resultado Pascuttini.
Los primeros rayos de sol se veían en el horizonte auriazul (más allá de que la realidad mostraba un día con bastante lluvia y viento) cuando se trajo un 3-1 de la visita a Kimberley, en Mar del Plata. Los gritos de Giribet a los 9’ (derechazo tras combinar con Poy) y 16’ (conectó de zurda un centro de Bóveda) se prolongaron con el de Cabral antes de cerrar la etapa (43’, conectó de cabeza un tiro libre). La diferencia amplia no hizo que temiera pese al descuento de Lofredo (56’), y la expulsión del arquero Biasutto por puñetazo a Miori, quien fue raudamente a buscar la pelota al fondo del arco. El arquero se perdería el clásico. Salió Giribet y al arco entró Munutti, quien respondió con dos grandes atajadas que daban tranquilidad.
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El clásico
En la 7ª fecha, miércoles 31 de octubre a las 21.30. La venta de entradas generales a 15 pesos, plateas altas 60 y bajas a 40 (con acceso al estadio incluido) y palcos a 300 pesos (la recaudación fue de 425.73 pesos, aunque algunos presagiaban 550.000, pero la nueva platea de espaldas al hipódromo solo estaban ocupadas en un 30%). Sin embargo, fue declarada cancha neutral (en la planilla de AFA figuró Central como local) y no tuvieron valor los abonos a plateas de los socios rojinegros. Plateas norte para Central y las del sur para Newell’s. La municipalidad habilitaría el estadio para 30.000 localidades.
El reparto de puntos con un 1 a 1 dejó tranquilos a todos. Claro, más a Central, que seguía invicto.
Los once canallas: Munutti; González, Pascuttini, D. Killer y Burgos; Aimar, Solari y Poy; Bóveda, Cabral y Aricó.
El árbitro Luis Pestarino.
"El que estuvo más cerca de ganarlo fue Newell’s, que atacó con ahínco y marcó bien, mientras que Central ratificó la solidez de su defensa. Y eso que arrancó arriba el auriazul con gol de Cabral a los 14’ (dominó la pelota con el pecho un preciso pase de Poy y remató de emboquillada sobre el uruguayo Carrasco) y lo empató el rojinegro por intermedio de Cerqueiro a los 25’ (con un shot por elevación)", se escribió en La Capital.
Tras el gran partido de la ciudad, los auriazules recibieron a Boca y festejaron. Central gritó primero y lo hizo tres veces en la primera e intensa media hora de juego en la que se definió el partido. Bóveda a los 2’ (de cabeza ingresando por el centro del área) y 10’ (derechazo a media altura tras una corrida en diagonal y dejar en el suelo a Pernía y al arquero Sánchez) sacó la importante diferencia. El dueño de casa supo aguantar ante el descuento de Ferrero con un penal a los 16’ (tras infracción del uruguayo González) y volvió a estirar la ventaja con el gol de Aricó a los 29’ (con derechazo bajo y violento desde 25 metros tras pase de Aimar), su quinto y último grito en el torneo. Tras ello el xeneize Curioni vio la roja por golpear a Biasutto.
Aparecieron dudas, pero clasificó
Central repartió malas y buenas en las jornadas siguientes, lo que hacía dudar de su potencial para pelear los primeros lugares de su zona para clasificar a la ronda final.
Es que perdió el invicto en Jujuy ante Gimnasia, para quien jugó el ex auriazul Massei, cuando el aullido de Carlos Rearte a los 42’ lo aturdió tanto que no pudo revertir las cosas en el segundo tiempo.
Sin embargo, jugar en su cancha le daba al equipo conducido por Griguol una tranquilidad tan grande que no importaba el rival que llegara, en este caso Independiente, al que derrotó 2 a 1. Y eso que empezó perdiendo cuando un raro gol en contra de Pascuttini a los 5’ (quiso rechazar un centro de Galván) complicaba las cosas. Pero alcanzó con que apareciera Poy para cambiar la historia. Con el empate a los 39’ (de cabeza) y el tanto de la victoria al amanecer del segundo tiempo, cuando a los 47’ otra vez de cabeza al conectar un tiro libre ejecutado por González.
Sin embargo, las dudas reaparecieron al jugar de visitante y no poder romper el cero en la cancha de Ferro, que jugaba igual el Nacional pese a haber descendido, lo mismo que le pasó a Central en 1984. Y encima le expulsaron a Daniel Killer a los 80’ por golpearse con Saccardi en un córner.
Igual, a los auriazules les alcanzó con ganar en su cancha. Fue así como se clasificaron para las finales al vencer 1-0 a Huracán (51’ gol de cabeza de un ex del globito, Cabral), perder por la mínima diferencia contra Atlanta (se sabía que era un rival muy difícil, con Gómez Voglino como goleador del torneo y estrella del equipo). Y fue el 9 bohemio el que marcó la diferencia en el resultado con su tanto a los 4’, con un sorpresivo tiro libre desde 25 metros, que pasó increíblemente entre las piernas de un agazapado Biasutto. A los 78’ fueron expulsados Carril y Aldo Rodríguez). Y con ganarle 3-2 a Gimnasia: la ventaja inicial la marcó Eduardo Solari a los 7’ tras recibir de Burgos y con un potente remate de sobrepique y a media altura vencer la estirada del Loco Gatti, igualó Bulla de penal, Aimar (61’ al conectar un remate de Cabral devuelto por un poste) y Bóveda (66’) sacaron la diferencia necesaria para que no molestara tanto el 3-2 logrado por Durso a los 70’.
En la última fecha le alcanzó con sumar un puntito con el marcador en blanco como visitante de Argentinos Juniors. La igualdad en La Paternal llevó tranquilidad para que el equipo auriazul avanzara como el segundo de la zona B por diferencia de goles (+14 contra + 25 de Atlanta), en 90' de sufrimiento porque dependía de otro resultado: que no ganara Huracán, el campeón del Metropolitano. Y sucedió porque igualó 2-2 con Independiente.
Entonces sí, se venía el cuadrangular final. La expectativa era mucha. La ilusión total. Recordando al título del 71, olvidando la final del 70 ante Boca, apostando a un equipo bien armado y con algunos futbolistas que se consagrarían bicampeones: con el uruguayo González y el Coco Pascuttini en la defensa; con Aimar en el mediocampo, Bóveda haciendo surcos por el carril derecho y de la mano de Aldo Pedro Poy, el 10 auriazul del campeón de 1973.