Opinión

Una gran oportunidad para Perotti

La incorporación de Sukerman en Gobierno le permitirá a la gestión del rafaelino ir en busca de políticas de consenso y darle peso a Rosario. Alianza con Agustín Rossi

Viernes 15 de Enero de 2021

La designación de Roberto Sukerman al frente del Ministerio de Gobierno puede significar para Omar Perotti varias cosas. Desde el vamos, todas positivas porque el Ejecutivo venía funcionando sin esa cartera desde hace casi dos meses. Sukerman es rosarino, y al gabinete le faltaban indicios territoriales de que la ciudad es lo más importante para el gobernador. En Rosario, están pasando cosas.

Pero hay otro posible impacto en la designación de Sukerman: a la Casa Gris le falta diálogo efectivo, políticas de consenso con la oposición. No se entiende cómo pretende el gobernador que pasen los proyectos de ley sin guiños, acuerdos y alguna que otra caricia a la oposición, cuando el Frente de Todos apenas tiene siete de 50 diputados propios. Pese a eso, ha sido una constante de su ministro de Seguridad, Marcelo Sain, y del propio Perotti el castigo verbal a propios y extraños. ¿Cambiará esa táctica con Sukerman?

Sukerman es un hombre que reúne características consensuales y ocupará un cargo visible, con potencialidad a futuro. Perdió las elecciones a intendente de Rosario por apenas siete mil votos y querrá, seguramente, volver al redil electoral. Para eso necesita de una gestión gestión sin fisuras. También los nuevos ministros deberían convertirse en voceros de su gobierno, algo que brilla por su ausencia. Por eso, el gobernador deberá definir qué quiere de su política de comunicación. La presencia del ex candidato a intendente aparece luego de una larguísima reunión entre Perotti y Agustín Rossi (líder del espacio en que milita el futuro titular de Trabajo). Quiere el rafaelino a todo el peronismo adentro.

Las vocería ya no existe ni en el ámbito en que fue creado: Estados Unidos. Y acá duró poco el intento con Leo Ricciardino. Lo que debe cambiar es el sentido de la comunicación política. Que siempre tiene que ver también con la cercanía. Un periodista no es una persona que, necesariamente, quiere el fracaso de los oficialismos, es alguien que necesita información.

La presencia de Corach ya existe de hecho en el gabinete, suplantando a Felipe Michlig. Corach, a diferencia de Sukerman es un gran desconocido para los santafesinos, pero tiene buenas miradas del resto de la clase política. No son pocas las tareas que les espera. En algún momento, este diario adelantó que Perotti no pretendía buscar afuera de la estructura de poder a los designados. Y así fue. Sukerman, Corach, y Juan Pussineri ya militan en la grilla de personal político.

Como se preveía, Perotti mantiene en el cargo a Sain, a cargo del Ministerio con más problemas y, habitualmente el dueño de la agenda de la Gobernación. Sain hasta aquí no fue solo ministro de Seguridad. También parecía ministro de Gobierno, y de todo, y hasta haciendo una usucapión de otros cargos más importantes, mientras las cifras de la inseguridad trepan como escalera al cielo (Led Zeppelin dixit).

Perotti podría utilizar este movimiento como un intento de relanzamiento de la gestión. Mal no le vendría. Pero sólo Perotti sabe esas cosas, y no las comparte con nadie.

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