Opinión

¿Santa Fe debe suspender las Paso?

Así como se hacen filas con distanciamiento para ingresar a un comercio o un club, se puede hacer para emitir el voto.

Miércoles 27 de Enero de 2021

El presidente Alberto Fernández envió al Congreso Nacional para ser tratado en sesiones extraordinarias un tema denominado “Emergencia sanitaria y calendario electoral”, lo que habilita la posibilidad de tratar la suspensión de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso). Santa Fe, además de elegir legisladores nacionales, debe renovar cargos municipales y la totalidad de la comisiones comunales, por lo que si optase por la suspensión deberá reformar la ley provincial de Paso vigente.

¿Es necesario y conveniente que Santa Fe suspenda las Paso, dadas las particularidades que tiene su legislación? Me concentraré en discutir las más importantes razones que propician dicha suspensión:

1) El principal argumento para suspender las Paso es la pandemia. Salvo que ocurra una catástrofe sanitaria en los próximos meses, no habría razones para suspenderlas. Parece lo contrario: la llegada de las vacunas avizoran un panorama más alentador. La evidencia indica que las elecciones se pueden realizar aún con pandemia, como ocurrió en muchas partes del mundo y la región (Bolivia). En EEUU, millones de personas votaron de manera presencial.

Es posible votar con cuidados y protocolos, como lo propone la Cámara Nacional Electoral. Así como se hacen filas con distanciamiento para ingresar a un comercio o a un club, se pueden hacer para emitir el voto. Se pueden organizar cronogramas con diferenciación de horarios según grupos etarios. Además Santa Fe tienen el sistema de votación más apropiado para preservar la salud de los electores y autoridades comiciales: la boleta única de papel. Al ser entregada a cada ciudadano por el presidente de mesa evita toda manipulación previa al comicio. Se puede prever que al momento de elegir la opción en la boleta o al firmar el padrón se utilicen lapiceras descartables y las cabinas de votación puedan ser colocadas con la suficiente distancia e incluso en espacios abiertos.

2) Se sostiene que las Paso son innecesarias porque no son utilizadas por los frentes y partidos. Este no ha sido el caso de Santa Fe. dond ehubo una real competencia en la nominación de las candidaturas, especialmente para los cargos que van a disputarse este año. Tomemos un ejemplo: Rosario, candidaturas a concejal en las Paso: años 2015, 40 listas; 2017, 43 listas; 2019, 36 listas. Y así podríamos apuntar datos para cargos ejecutivos, legislativos y comunales. Las Paso en Santa Fe pueden pecar por “exceso” pero no por falta de competencia o desuso.

3) La legislación de Santa Fe atenúa dos “obligaciones” que suelen ser críticas a las Paso: la obligación del voto ciudadano y la de los partidos cuando no tienen competencia interna. Según el artículo 16 de la ley 12367 (Paso), están eximidos de la obligación de votar todos los ciudadanos que lo comuniquen (sin invocar razón alguna) desde la convocatoria de la elección y hasta 48 horas antes del comicio. Y por el artículo 2 de la misma ley y exclusivamente para cargos municipales y comunales (que son los que se disputan este año) no se realizará la elección cuando se verifique que en una localidad todos los partidos y alianzas hayan presentado una sola lista. Muchos ciudadanos podrán por tanto decidir no votar y muchos partidos y frentes podrán acordar, si lo desean, candidaturas comunes y evitar la elección.

4) Otro argumento es el “gasto”: la democracia electoral siempre tiene costos financieros y vale la pena afrontarlos para garantizar los derechos políticos de los ciudadanos. Para “ajustar” la política no empezaría por la supresión de elecciones: si se quisieran ahorrar recursos y garantizar la salud y el impacto ambiental, otra vez, debería empezarse por implementar la boleta única de papel a nivel nacional como en Santa Fe porque además de “ahorrar” significativamente y cuidar la salud de los argentinos en un contexto de pandemia, hace más equitativa y transparente la votación y evita el “negocio” de muchos aventureros de la política que más que partidos parece que organizan “micro emprendimientos personales”.

5) Más allá de las supresión o no de las Paso, si la provincia decide realizar elecciones simultáneas con la Nación se debe ratificar, como lo hizo el gobierno del Frente Progresista en 2013 y 2017, la utilización de la boleta única de papel para la elección de cargos locales y realizar los convenios correspondientes con la Cámara Nacional Electoral.

Santa Fe, en base a su poder autonómico consagrado por la Constitución Nacional y en defensa de su sistema de votación, debe asegurar, si se deciden elecciones simultáneas, que el pueblo vote en un mismo acto con dos sistemas diferentes: las boletas partidarias a nivel nacional y la boleta única de papel a nivel de cargos locales como se viene haciendo con todo éxito.

Así garantizamos el federalismo electoral y cuidamos el voto de los santafesinos con la boleta única. Cuidar el voto es cuidar la democracia.

No suprimir la democracia

La evidencia demuestra que en Santa Fe las Paso han sido utilizadas, han contribuido a proponer una oferta electoral más ordenada, depurada y comprensible para el elector, han ayudado a construir frentes electorales competitivos y resolver democráticamente las diferencias intrapartidarias. Un sistema superador, siempre perfectible, que reemplazó a la nociva “ley de lemas”.

Hay una realidad: se podrán suspender las Paso pero seguramente no se suprimirán las elecciones internas partidarias para dirimir candidaturas. Salvo un “milagro” que haga que de pronto todas las líneas internas de partidos y frentes electorales se pongan de acuerdo amigablemente y cedan generosamente sus lugares, las elecciones internas en su gran mayoría, se realizarán y el problema derivado de la pandemia seguirá presente -tal vez agravado- y con menos control sanitario.

La “competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos” y la “representación de las minorías” son derechos constitucionalmente reconocidos. Eliminar las elecciones internas abiertas o cerradas para elegir candidatos, aún por excepción, es suprimir la democracia partidaria. Evitemos que la democracia y los partidos también sean víctimas de la pandemia.

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