Opinión

El periodismo deportivo está de duelo

Ernesto Rodríguez, que trabajó en La Nación, ESPN y Olé, falleció esta madrugada de un ACV.

Viernes 13 de Septiembre de 2019

"Ernesto Rodríguez creó el Grupo de Prensa". Esta frase abrió un wasap colectivo el 14 de julio de este año. Desde ese día, un centenar de periodistas que trabajamos en deportes quedamos conectados entre sí, con Ernesto y su trabajo especializado en deportes olímpicos que lo ocupó en La Nación, ESPN y Olé y que hoy volcaba por Twitter y en su página: EPHECTO SPORT.

Hoy, desde la madrugada, por ese mismo wasap nos enterábamos con desesperación que el colega de Buenos Aires, docente, pareja de Agustina y padre de dos hijos, no le contestaba el celular a su mujer que lo había ido a buscar a uno de sus trabajos donde daba clases. Más tarde nos anoticiábamos que había fallecido de un ACV.

No lo conocí personalmente a Ernesto, si bien hablábamos seguido por trabajo y a cualquier hora: sí, él y su múltiple labor profesional, que le posibilitaban vivir con lo justo, no sabían de noches ni de días. Lo entrevisté por su rigurosa investigación y denuncias contra los desmanejos del gobierno nacional en los Juegos Olímpicos de la Juventud en octubre del año pasado. La entrevista quedó plasmada en la nota que se publicó en Ovación el sábado 20 de octubre de 2018 bajo el título: "El lado oscuro de los Juegos Olímpicos de la Juventud".

>> Leer más: El lado oscuro de los Juegos Olímpicos de la Juventud

En el wasap colectivo y durante toda la jornada, en distintos medios del país, se leyeron mensajes conmovedores y anécdotas sobre Ernesto (que se le plantó a Floyd Mayweather en Las Vegas, que escuchaba música fuerte en las redacciones, que llegaba en bicicleta, que era un padre alegre y amoroso).

El tenía mucha ilusión por el viaje que tenía por delante: lo habían invitado a exponer sus investigaciones en Play the Game, una conferencia que comenzará dentro de un mes en Colorado Springs, con eminencias de todo el deporte del mundo.

Pero su vida de apenas cuarentitantos años se truncó, porque como dijo una colega con dolor al evocar a Ernesto, "la precarización mata". Por eso, el periodismo deportivo, sus trabajadores monotributistas y desocupados, estamos de duelo.

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