Entre muchas ficciones vinculadas a la salud, las enfermedades o la medicina “New Amsterdam” se destaca por su éxito: tiene mucha difusión, muy buena crítica y convoca a un público muy nutrido. Su protagonista es el director médico de un hospital, con gran compromiso con la práctica profesional, un héroe sensible y atento a las necesidades de quienes más lo necesitan, en una sociedad en la que las lógicas mercantiles invaden toda la organización sanitaria. Es un médico atípico, director de un hospital que también es atípico, considerando que se ubica en la meca del capitalismo. El New Amsterdam es algo así como una estructura residual que sobrevive atrapada en un país donde la salud se ha privatizado hace tiempo y por eso en ausencia de un Estado fuerte son las compañías aseguradoras las que gobiernan las decisiones profesionales. Así, tensionando al máximo los límites que devienen de la ausencia de un presupuesto estatal, el New Amsterdam resiste, no quiere resignar esa esencia de lo público, de lo que es de todos.


































