Santa Fe. — El incendio de ocho vehículos durante el último mes, hechos
todos ocurridos en la misma zona, alarmó a esta ciudad. El Roma es un populoso barrio ubicado al
oeste de avenida Freyre y compuesto por vecinos de clase media. Convertida en único tema de
conversación y en motivo de alarma en el barrio, la novedad adquirió todos los condimentos con que
la circulación de boca en boca resignifica datos, sobre todo cuando se refieren a hechos sobre los
que se carece de certezas.
El último ataque incendiario ocurrió en la madrugada de ayer y activó la alarma
de las autoridades ante el creciente pánico de la población, que creyó estar ante un ataque de
pandillas o tribus urbanas e incluso frente a acciones mafiosas.
En rigor, aunque ayer la policía buscó serenar los ánimos y dio por esclarecido
el caso al detener a seis personas, tampoco descartó ninguna de las hipótesis.
Allanamientos.El juez Rubén Saurín firmó órdenes de allanamiento y personal de
la seccional 4ª, junto a la Agrupación Cuerpos y Unidades Especiales de la Unidad Regional I
rastrilló barrio Roma y en pasaje Magallanes al 4000, con datos recogidos por inteligencia
policial, se detuvo a dos mayores de 29 y 18 años y a otros menores de 15 y 14 años, sospechados de
ser autores directos de los atentados incendiarios al hallarse en la casa bombas molotov que, en
vez de botellas de vidrio, estaban armadas con bolsas de nailon llenas de combustible y mecha de
estopa.
Según lo revelado por la policía a LaCapital, en otro allanamiento se detuvo a
dos personas más. Una es un menor de 17 años evadido del pabellón juvenil de la cárcel de Las
Flores y un mayor, de 35, sobre el que pesan tres pedidos de captura por robo calificado.
No descartan hipótesis.Aunque "hasta que no se concluya la investigación no se
descarta ninguna hipótesis", el titular de URI, Rodolfo Campagnolli, especuló con que "las
detenciones esclarecerían los hechos. No sabemos nada de móviles. Algunos tienen antecedentes por
drogas y habrá que ver si actuaron bajo sus efectos, si fue por diversión o si hay voluntad de
amedrentamiento a los perjudicados".
Todo empezó el 1º de agosto, cuando un Renault Break ardió en la esquina de
Primera Junta y bulevar Zavalla. En la noche siguiente, otros dos autos aparecieron en llamas: un
Ford Falcon y un Peugeot 504. Los ataques cesaron tan misteriosamente como se iniciaron. Todo
pareció quedar ahí, aunque los damnificados hicieran las denuncias correspondientes. Pero la serie
se reanudó el sábado 30. Otro Peugeot 504 esa noche, y un Renault 12 el domingo 31, ardieron.
Para entonces, la inquietud ganó a los vecinos. Todos los hechos mostraban un
mismo accionar, con el agravante de que nunca hubo testigos directos que pudieran dar pistas sobre
los autores. El miércoles 3 de septiembre, un Renault Fuego fue destruido por las llamas. El jueves
4 le ocurrió lo mismo a la cabina de un camión VW9-150 y, en la madrugada de ayer, a un camión
Dodge 400.
Al cierre de esta edición, Campagnolli dijo a este diario que "consideraba
esclarecidos" los hechos, dado que "tres de los detenidos confesaron ser autores de los ataques",
aunque respecto a los móviles afirmó no tener aún datos concretos: "No sabemos qué pasa por la
cabeza de las gente. Confiamos en que nos digan por qué lo hicieron o que surja de la
investigación".