Así como la cerveza artesanal tuvo su boom diez años atrás, al gin también le tocó vivir su apogeo un poco después, con decenas de emprendedores que se lanzaron a experimentar con sus propias recetas. Poco a poco, el mercado creció con nuevas etiquetas, vinculadas a la elaboración artesanal y diferenciándose de la oferta clásica donde primaban marcas importadas. Aunque en la actualidad no todas sobrevivieron, hubo dos jóvenes que se conocieron en la facultad y se subieron a la ola de esta bebida en el 2019, surfeando el negocio hasta llegar a vender, en la actualidad, 3.500 botellas mensuales a todo el país.
Se trata de Diodin, una marca fundada por dos amigos y compañeros de facultad, Pedro Apodaca y Federico González, quienes se conocieron cursando Ingeniería Química en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Rosario. Aprovechando los conocimientos que les dio su trayecto por la carrera, se lanzaron a este segmento, pasando de una fabricación casera a montar una destilería en la ciudad de Pergamino, en donde concentran toda la producción de sus dos variedades de gin: London Dry y Contemporáneo.
Además, la receta les valió ser reconocidos a nivel internacional con la medalla de plata en la categoría Mejor London Dry Argentino en la International Wine and Spirits Competition de Londres, durante las ediciones 2023 y 2024. Esta distinción fue la llave que les abrió el camino para comercializar su bebida a gran escala, contando con una red de distribuidores en distintas provincias del país, siendo Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires sus principales mercados. Además, vienen de concretar su primera exportación a Paraguay y planean seguir por otros países de Latinoamérica como Brasil y Chile.
Los inicios del gin Diodin
Federico y Pedro cuentan que arrancaron con el proyecto a modo de prueba, ya que querían hacer un producto relacionado con la carrera que estaban estudiando. En ese momento todavía la cerveza artesanal jugaba fuerte en la nocturnidad, pero ya otras bebidas como el gin o los vermuts comenzaban a ganar terreno. Fue entonces cuando se compraron un alambique pequeño, de 5 litros, para comenzar a testear distintos tipos de destilados, dándolos a probar entre amigos para conocer opiniones y afinar la receta.
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“Empezamos a destilar en Rosario, en el departamento de Pedro. Hasta que surgió la posibilidad de abrir una micro destilería en Pergamino, que es la ciudad donde nací. En el 2021 accedimos a un galpón ubicado en la zona industrial y nos animamos a pensar en fabricar de forma profesional, invirtiendo para comprar equipos y lograr mayor volumen en la producción”, contó Pedro en diálogo con el suplemento Negocios de La Capital.
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El gin Diodin fue premiado en un certamen internacional de Inglaterra, donde ganó amplio reconocimiento.
Foto: gentileza Gin Diodin.
Mientras compraban equipamiento para la fábrica, se dispusieron a tramitar los registros municipales, provinciales y finalmente los nacionales, además de lograr los permisos de Nación para comprar alcohol a granel. En cuanto a los equipos, adquirieron bombas y un chiller, que se usa para enfriar líquidos en procesos industriales. También sumaron tres tanques de acero inoxidables de 1.000 litros que permiten almacenar la bebida, preservando sus propiedades organolépticas, que son aquellas vinculadas al sabor y al olor. Por último, consiguieron un alambique de 50 litros que fue fundamental para ampliar la producción
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Una marca que avanza casilleros
Mientras que en Rosario los emprendedores llevaron adelante el proceso e investigación, al trasladar la fabricación a Pergamino enfrentaron el desafío de replicar el producto que habían conseguido a mayor escala. “Lo bueno es que elaboramos uno todavía mejor. El destilado tuvo un resultado más profesional, y eso se refleja en los premios obtenidos. Para lograrlo, fue fundamental el apoyo y la asesoría de Edward Van Heik, un holandés que tiene un blog donde comparte sus experiencias y conocimientos sobre el mundo del gin”, destacó Federico.
Van Heik utiliza el pseudónimo de Odín en redes, es por eso que los emprendedores argentinos, a modo de homenaje, se inspiraron en él para nombrar a su marca. El holandés, además de conocer sobre recetas y botánicos que pueden fusionarse con el alcohol, tiene una empresa que se encarga del diseño de equipos y los vende en todo el mundo. “En la destilación hay muchos secretos que no se pueden encontrar en libros y al compartir la información con nosotros pudimos ponerla a prueba. Por eso, una parte de lo que hicimos va en honor a esta persona. De hecho, le mandamos unas botellas a Holanda y tuvimos muy buen feedback”, indicó Pedro.
La botella para el consumidor final está a $10 mil, un precio accesible ya que la idea es que el producto tenga alta rotación y se conozca al ser todavía reciente en el mercado. Actualmente hacen el reparto desde Pergamino a través de seis distribuidores que entregan el producto a diferentes vinotecas de Argentina. El plan es agrandar este número para llegar a nuevas regiones y aumentar su presencia en Buenos Aires, una plaza altamente competitiva por la gran cantidad de productores de gin que hay.