Por supuesto, Rosario no se ha quedado atrás y también salió a competir. En 2025, Fantasio lanzó la línea Don Fantasio, buscando pelear también en el segmento premium. Por su parte, la empresa local Arbanit lanzó recientemente su alfajor con masa de cucurucho crocante, con rellenos de maní, dulce de leche, avellanas o pistacho. Mientras tanto, surgen propuestas artesanales, como la de Fábrica de Alfajores, que busca captar al turismo y a los consumidores más exigentes con recetas más complejas e ingredientes de alta calidad.
¿Cómo empezó el furor?
José María Álvarez abrió en Rosario el negocio Boutique de Alfajores, en Juan Manuel de Rosas 1186. En sus orígenes, se convirtió en distribuidor de los famosos alfajores Capitán del Espacio, un producto de culto fabricado en una planta de la localidad de Quilmes, que solo se puede obtener en algunos kioscos seleccionados. Una vez que ganó experiencia y una base de clientes sólida, comenzó a incorporar nuevas marcas y terminó abriendo su propia boca de venta especializada en alfajores.
El famoso alfajor Capitán del Espacio se volvió un referente entre los fans de esta golosina.
Según Álvarez, la pandemia puede mencionarse como un primer punto de quiebre: “En 2020, hubo muchos pasteleros y profesionales gastronómicos que se pusieron a producir alfajores y a desarrollar sus productos”, afirma. Según Magalí Rascovan, creadora de Alfajorería Rosario junto a su novio Matías Carubia, “en ese momento mucha gente se vio impulsada a emprender desde lo artesanal, y luego ese fenómeno llegó a las grandes marcas”.
Poco a poco, el mundo de los nuevos alfajores se fue volcando a las redes sociales. En 2022, la marca Rasta hizo su gran lanzamiento bajo la consigna “abrir en caso de bajón” y con un envoltorio negro lleno de referencias a la cultura rastafari. Inicialmente se componía de dos galletitas con sabor intenso a chocolate, doble cobertura y consistencia crocante, con abundante dulce de leche. A diferencia de la mayoría de los simples del mercado argentino, este pesa 70 gramos, casi el doble.
Desde su planta productiva de Luján, Rasta tuvo un crecimiento exponencial. Para 2023 ya estaba entre los diez más vendidos del país y en 2025 se quedó con el primer puesto. Este éxito está fuertemente ligado a TikTok y al trabajo con influencers que comenzaron a probar el producto y a crear una tendencia en redes sociales.
“El surgimiento de las marcas también incentivó que empezaran a aparecer algunos fans del alfajor o coleccionistas”, añade Álvarez. En Boutique de Alfajores no solo venden las golosinas, sino que muchos clientes llegan para proveerse de folios o carpetas especiales para ir guardando los envoltorios de los productos que van probando. “Muchos los pegan en sus cuadernos y escriben reseñas o asignan puntajes”, comenta.
La industria tradicional tomó nota enseguida de lo que estaba ocurriendo y así llegamos a los más de 30 lanzamientos para la primera mitad de 2026.
De lo tradicional a las nuevas tendencias
Hablar de alfajores en Rosario implica hablar de una marca originada hace más de 70 años en esta ciudad: Fantasio. Su fundación data de 1952 y su primer titular fue Don Félix Gómez, un panadero confitero que comenzó con la elaboración de bombones de todo tipo. Hoy en día, es administrada por sus nietos Sebastián y Germán Cabos. Los alfajores se incorporaron hace aproximadamente 32 años como una línea accesoria a la otra marca de la empresa, los bocaditos y conitos Dama de dulce de leche.
En la actualidad, la línea de producción de Fantasio alcanza unas 7.000 unidades por hora, lo que da un total de entre 80.000 y 90.000 unidades por día trabajando a doble turno. La planta cuenta con unos 20 operarios y el proceso incorpora un alto grado de automatización. Una particularidad es que se autoabastece tanto de galletitas para las tapas como de su propio chocolate para hacer las coberturas.
La empresa comercializa principalmente a las cadenas locales de supermercados y posee distribución en las provincias del Litoral: Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, parte de Formosa y Chaco. También llega a Santiago del Estero, Salta, Tucumán y Córdoba. En los últimos diez años ha desarrollado además canales de exportación hacia Paraguay y Chile.
Ante la llegada del boom alfajorero, Fantasio debió hacer una adaptación. Sebastián Cabos la relata así: “Hace un año sacamos al mercado el producto Don Fantasio. Es un alfajor simple pero que tiene un chocolate de mayor calidad, más dulce de leche y un proceso de preparación diferente. Lo llamamos así para honrar a nuestro abuelo y a nuestro padre, a quienes empezaron a llamar Don con el paso de los años”.
Sebastián y Germán Cabos mantienen la tradición de su abuelo en el mundo de los alfajores, dirigiendo la fábrica Fantasio.
También han logrado incorporar tecnología de doble dosificación de rellenos. De este modo, están lanzando al mercado una línea de alfajores premium bajo el sello Dama, combinando dulce de leche con otras cremas como maní, pistacho y avellana.
Sin embargo, en su rol de industriales, también lograron capitalizar sus instalaciones. “Además de hacer nuestros propios productos, producimos para otras marcas. Trabajamos con otros desarrolladores de golosinas y alimentos. Tenemos productos veganos y dietéticos, incluso trabajamos con rellenos diferentes al dulce de leche o con tapas de diferente composición”, explica.
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El mercado artesanal
En Alfajorería Rosario, el enfoque es muy diferente a la masividad de la industria. La elaboración es íntegramente artesanal y se organiza en un ciclo que va de semana a semana. Rascovan y Carubia hacen casi todas las tareas, con apenas uno o dos colaboradores: preparación y horneado de masas, rellenado, baño, terminaciones y preparación de pedidos. Actualmente trabajan a un ritmo de entre 2.000 y 3.000 alfajores mensuales, con variaciones según la época del año y un pico en invierno.
“Creemos que nuestro diferencial está en los ingredientes y en la no utilización de ningún tipo de conservantes. Intentamos utilizar manteca como única materia grasa para nuestras masas y nos enfocamos en tener un producto de alta calidad, más que uno de alta rotación”, explica Rascovan.
En el caso de Alfajorería Rosario, la intervención de máquinas se redujo al mínimo; la gran mayoría de los procesos se realizan a mano, respetando también los tiempos de reposo que requieren las masas y rellenos para alcanzar las consistencias deseadas.
Magalí Rascován y Matías Carubia son pareja y están al frente de su emprendimiento artesanal, Alfajorería Rosario.
Claro que la diferencia está en el modelo comercial. La producción artesanal no está enfocada en góndolas o distribuidores, sino que se orienta fundamentalmente a la venta en el local propio. En general, se vende el total de la producción, con un bajo nivel de desperdicio.
El producto tiene unas 30 variantes y se presenta por unidad o en cajas surtidas de hasta 12 unidades, para que se puedan probar diferentes alternativas. Trabajar a baja escala también les permite innovar permanentemente en los sabores. Incluso, han incorporado opciones saladas como rellenos de queso azul y nueces, jamón y queso o finas hierbas.
Propuestas como la de Alfajorería Rosario están dirigidas a un público que demanda opciones premium o al turismo. Según Rascovan, “un alfajor de 120 gramos elaborado artesanalmente puede venderse por unos 6.500 pesos, mientras que en un kiosco pueden conseguirse opciones industriales por unos 3.500”.
En el último tiempo, lanzaron a la venta el “alfajor rosarino”, que cuenta con la particularidad de llevar pochoclos crocantes en su cobertura. “Desde el lugar más humilde en el que lo pueda decir, me encantaría que sea aprobado por la gente y que algo elaborado por nosotros empiece a representar a la ciudad. Lo hicimos con la intención de que lleve el espíritu de Rosario”, dice la emprendedora.
Éxitos virales, rellenos polémicos y el famoso Pescado Raúl
Una gran parte del auge de los alfajores pasa por las tendencias en redes sociales. Uno de los casos más exitosos del último tiempo ha sido el de Giga. La marca fue creada por la colaboración de Iván “Spreen” Buhajeruk, uno de los streamers argentinos más importantes, y el empresario Nicolás Esmede, fundador de la productora 1.8 y descendiente de una familia ligada a las golosinas y a la distribución de productos.
El lanzamiento oficial fue el pasado 13 de mayo, cuando se agotaron las primeras 300.000 unidades en apenas 48 horas. Este evento inicial tuvo lugar exclusivamente en CABA y Gran Buenos Aires, en los kioscos de la cadena Kioscos 365. Según explicó la dupla en una entrevista reciente, esperan alcanzar una producción de 1 millón de unidades y una facturación de U$S 2,5 millones en su primer año de ejercicio.
Otro caso es el de la marca Maixanas, un fabricante emplazado en Morón que apostó por una estrategia de impacto marketinero. En lugar de limitarse a una etiqueta única, la empresa lanzó múltiples líneas con envoltorios llamativos y referencias a la cultura popular. Uno de los productos más celebrados fue el Alfajor Matilda, inspirado en la famosa escena de la torta de chocolate. También son los autores del Alfajor Blue Label (referencia a la famosa frase del ex entrenador de la Selección Argentina, Alfio Basile) y el Alfachurro (una versión del clásico pero con sabor a churro relleno).
Los artistas no quieren quedarse afuera del fenómeno y también han lanzado sus productos. Los hermanos Weinbaum, creadores del mítico programa de televisión argentino MDQ Para Todo El Mundo, colocaron en los kioscos un alfajor que lleva el mismo nombre que su exitoso ciclo televisivo. Su planta de producción está en Mar del Plata y la receta busca recuperar el ADN local. Con una primera tanda agotada en minutos, ya figuran entre las listas de distribución para kioscos y almacenes con sus variantes de simples bañados en chocolate negro o blanco.
En este rubro aparece, finalmente, Joaquín Levinton, cantante de Turf. Bajo el nombre “Pescado Raúl”, el artista lanzó una golosina que rememora aquella broma que realizó durante su paso por el reality de cocina MasterChef. Más allá del chiste, el producto de Levinton va en serio. Para su fabricación se asoció con un gigante de la industria: Fantoche, ubicado en Villa Lugano. La fábrica procesa diariamente unos 1,5 millones de alfajores. Este poder de elaboración se combina con la influencia del propio rockero, quien se encargó de promocionarlo. Actualmente, el alfajor es uno de los más virales del mercado y la demanda supera las 70.000 cajas mensuales. Para tomar dimensión del éxito, Fantoche comercializa alrededor de un millón de cajas de sus clásicos triples por mes.