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Tríptico de la Infancia, donde sentir y pensar son una sola cosa

Más de 417 mil chicas, chicos y adultos pasaron en lo que va del año por la Granja de la Infancia, la Isla de los Inventos y el Jardín de los Niños. Espacios públicos que diferencian a Rosario como ciudad.

Domingo 25 de Noviembre de 2018

"No es difícil", dicen Facundo y Nehemías volviendo la mirada a quien pregunta y sin quitar sus manos de la masa de pan. Y más que un comentario sus gestos son una clara invitación —sin límites de edad— a no quedar afuera de esa experiencia. Los nenes están con un grupo del Jardín de Infantes Nº 232 en el espacio "Amasar" de la Granja de la Infancia. Rodean una gran mesa de madera y siguen atentos los pasos para preparar y hornear el pan que después van a compartir. La escena es mínima, simple pero encierra la profundidad del hacer, pensar y concretar una idea colectiva. Es la misma que se repite, a través de distintas iniciativas, en todos los espacios del Tríptico de la Infancia: la Granja, la Isla de los Inventos y el Jardín de los niños. Y que en conjunto conforman un proyecto político y pedagógico que diferencia a Rosario como ciudad.

Afuera de esa sala otro grupo de escolares corre por el predio detrás un par de gallinas, otro se acerca dónde crecen árboles frutales. "¡Una tortuga marina!", exclama una nena asomada a una pequeña laguna que simula el hábitat ribereño. La voz oportuna de una maestra le avisa que esta tortuga es de nuestro Paraná.

La variedad de verdes, de animales y el espacio que se presenta "seguro, cuidado y organizado desde lo educativo" es lo que valora la directora del Jardín Nº 253 Río Marrón de Granadero Baigorria, Gabriela Raballi. No es la primera vez que acompaña a las salas del nivel inicial en este recorrido. Aprecia que en la Granja se logra "el contacto con la naturaleza y el poder acercarse a los animales con absoluto respeto". Mientras esa charla transcurre, un primer grado corre por la loma que lo lleva a la "Casita del árbol". Nenas y nenes (también maestras) suben, bajan, vuelven a correr dibujando un interminable camino de ida y vuelta.

Además de jardines de infantes y primeros ciclos de la primaria, a la Granja —Avenida Perón al 8.000— la visitan estudiantes de formación docente. En esa diversidad de destinatarios —lo mismo pasa en todo el Tríptico— es común encontrarse con madres y padres que se enganchan con los juegos y actividades aún más que sus propias hijas e hijos. Una participación directa que confirma la intención con que se difunde oficialmente el Tríptico de la Infancia: "Entre chicos y grandes".

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En todos los casos el llamado es a protagonizar una experiencia de aprendizaje lúdico: la Granja de la Infancia se propone como el lugar del "cuerpo en juego entre cultura y naturaleza"; el Jardín de los Niños, en el Parque Independencia, como "la máquina de imaginar" en alusión al espacio pensado "como homenaje a la imaginación y a la creación"; y la Isla de los Inventos, en Corrientes y el río, como un "viaje pedagógico" que transita por la vieja estación de trenes. Un territorio donde se cruzan las ciencias, las artes y la tecnología.

Los tres espacios que dependen de Cultura y Educación municipal, funcionan también como lugares de encuentros, de formación y eventos especiales para toda la ciudadanía. En lo que va de 2018 y hasta octubre pasado visitaron el Tríptico 417 mil personas, entre público general y grupos principalmente de escolares. Y de ese número, 42 mil llegaron de escuelas de todo el país.

"Un paseo para todas las edades con juegos que desafían los sentidos"

Un sello de la ciudad

Guillermo Ríos es pedagogo y secretario de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Desde esa doble perspectiva destaca el origen del Tríptico de la Infancia ligado a la pregunta sobre "cómo entender a la ciudad como un territorio de aprendizajes". A ese interrogante lo acompaña "la necesidad de construir nuevos dispositivos que interpelen los modos tradicionales de intervenir los espacios y atiendan a otras formas de narrar", apunta, y agrega que aquí es fundamental el cruce de lenguajes, de miradas y la acción a desplegar.

Así la idea que sustenta el Tríptico de la Infancia discute los modelos diseñados en el "se mira y no se toca". Modelos pensados para contemplar y sobre los que se constituyeron durante largo tiempo museos, centros culturales, bibliotecas y hasta la escuela pública. Ríos trae a la charla una frase de Dolores Dabat contenida en el libro Historia de Rosario, de Juan Alvarez, donde la educadora y directiva de la Escuela Normal 2 (durante la década de 1920), al recibir la dirección felicita por ese "palacio maravilloso pero de flojos cimientos". "Una educadora de avanzada —dice el secretario— que advertía sobre ese edificio moderno, montado especialmente en la contemplación y que transformaba a los otros en sujetos que contemplan".

"Nosotros tratamos de sacudir esa idea de contemplación y poner el eje en el sujeto, en la interacción, en poder atravesar la especialidad y dejar que nos transforme. El eje está puesto en el hacer bien concreto: meter mano en la materialidad", detalla.

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No sólo la historia de trabajo de Dolores Dabat —quien daba prioridad al sentido estético de la enseñanza— aparece entre quienes inspiraron el diseño de la Granja, la Isla y el Jardín. "Muchas experiencias pedagógicas de la ciudad aportaron al Tríptico de la Infancia, como las de Juana Elena Blanco y la de las Hermanas Olga y Leticia Cossettini, que ponen el eje en la relación entre el adentro y el afuera", señala Ríos como referencias exploradas en el movimiento de Escuela Activa y que sirvieron para construir un relato propio.

El Tríptico de la Infancia suma 15 años de trayectoria. Sin embargo el proceso hasta llegar a constituirlo tiene más de dos décadas. La primera experiencia fue con Ojos de Niños, le siguieron muestras y eventos como Berni para Niños, la creación de los Consejos de Niños, la institución del Día del Juego y la Convivencia, entre otras iniciativas. Y donde mucho tuvo que ver la pedagogía del italiano Francesco Tonucci que promueve la participación de chicas y chicos en el gobierno de la ciudad.

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"No hay una escisión posible entre lo político y lo pedagógico. Siempre hay una decisión política de abrir las puertas a otros actores, que hicieron posible también este diálogo entre la política y la poética", destaca Guillermo Ríos para recordar la intervención inicial y clave de María de los Angeles "Chiqui" González (actual ministra de Innovación y Cultura de la provincia) en este proyecto de ciudad como espacio de aprendizaje. También la convocatoria a otros actores decisivos como el artista plástico Dante Taparelli.

Y como en todo proyecto educativo, la intención del Tríptico de la Infancia es que nadie quede afuera. "Hay algo fundamental que lo distingue y tiene que ver con esta idea de interacción que dice Chiqui: entre. Ese «entre» es algo que cuesta trabajar porque la mirada está puesta en el adulto o en el niño o la niña, pero no en esa interacción. Las cosas no son totalmente «para». Nosotros nos corremos de esa idea para trabajar y construir con el otro. Y esta es una idea muy fuerte en el aprendizaje", explica Ríos.

"El Jardín de los Niños está proyectado como un parque homenaje a la imaginación y a la creación"

Darle pelea al mercado

El secretario municipal cuenta que se acercan desde muchas otras ciudades para mirar cómo funciona el Tríptico y tratar de replicarlo. Algo que considera inviable por la variable política que lo define, que se proyecta en una idea de infancias, de aprendizaje y de derechos. "Hay una decisión política en decir tengo cuatro galpones y ahí hago centros culturales y no un Puerto Madero", pone como ejemplo Ríos en referencia al sector de la costa donde se despliegan espacios culturales municipales, incluida la Isla de los Inventos, y que tiene un gran valor en el mercado inmobiliario.

El Tríptico de la Infancia, menciona, tiene su poética propia, apoyada en una lectura posible del mundo: "La mirada poética tiene que ver con la posibilidad de tramitar, de metaforizar, de nombrar las cosas de otro modo. Y es urgente, es necesario, es como que vamos a contrapelo de aquello que está ocurriendo".

¿Se puede pensar al Tríptico como una "marca" de Rosario? "Sí, este es un gobierno —responde Ríos— que trabaja en sintonía con la comunicación de aquello que ha producido en la propia identidad, en quienes vienen a la Isla de los Inventos, a la Granja o al Jardín. Tener una Secretaría de Turismo implica la promoción de la ciudad, la cultura como un espacio muy fuerte. Yo creo que es una marca de la ciudad".

La idea que persigue esta "marca" no corre tras el mercado, más bien va en busca de un aprendizaje colectivo "en torno al hacer, a poner el cuerpo en juego, en torno a no escindir cabeza de corazón". El modelo pedagógico en el que funciona tiene el acento en el aprender haciendo, en la construcción del conocimiento, en esa interacción donde sentir y pensar son una sola cosa.

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La Máquina de Imaginar

El Jardín de los Niños está en el Parque Independencia. El teléfono es 4802421. Está abierto los viernes, sábados, domingos y feriados, de 13 a 18.

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Entre cultura y naturaleza

Además de los espacios verdes, La Granja de la Infancia cuenta con el "Edificio de la Granja", un lugar completamente renovado (se reinauguró en septiembre pasado) que suma una galería y cuatro salas, organizadas a partir de cuatro verbos: amasar, tejer, moldear y explorar. Los espacios sorprenden en sí mismos, por el diseño y la invitación a "pensar con las manos". Hay propuestas para amasar pan, tejer con mimbres, hilos y telas, moldear en barro vasijas y cacharros y explorar en un herbario. La Granja de la Infancia está ubicada en Avenida Presidente Perón 8000, teléfono 4807848. Está abierta de martes a viernes de 9 a 17. Y sábados, domingos y feriados de 10 a 18.

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Visitas para el público y grupos de escolares
El Tríptico de la Infancia cuenta con visitas para todo público y para grupos de escuelas o de cualquier tipo de institución, y hay que sacar turno previamente. En lo que va de 2018 (y hasta octubre pasado) visitaron el Tríptico 417 mil personas, entre público general y grupos principalmente de escolares, tanto de Rosario como de otras localidades. Poco más de 28 mil personas más que en 2017. El momento del año que suma más asistentes es durante las vacaciones de invierno, donde se desarrollan espectáculos con artistas locales e invitados de otros puntos del país.
Desde la Secretaría de Cultura y Educación municipal, señalan que el Tríptico se ha instalado en los viajes educativos de todos los pueblos y ciudades de Santa Fe, Córdoba y la provincia de Buenos Aires, entre otras. Además, de los contingentes de todo el país con alumnas y alumnos de 4 grado que llegan a Rosario para realizar la promesa a la bandera. Destacan también que "ningún grupo o visitante particular deja de ingresar a estos espacios públicos si no puede abonar el costo de la entrada que es de 30 pesos y los menores de 4 años entran siempre gratis, los espectáculos y programaciones especiales no tienen ningún costo ni entrada extra".
Para los recorridos semanales para grupos, hay que solicitar turnos de lunes a viernes de 9 a 15. Más información en www.rosario.gob.ar/tríptico ó al correo: triptico@rosario.gob.ar
También en Facebook: TripticodelaInfancia

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