mas

"La actividad física siempre te devuelve lo que necesitás"

En la Argentina el 65% de las personas son sedentarias. Aun sabiendo que el ejercicio es bueno para la salud física y mental, es difícil encararlo. ¿Cuáles son las trabas que nos impiden disfrutarlo? Consejos para empezar y sostener el movimiento responsable y programado

Domingo 19 de Mayo de 2019

Si querés paz, te da paz. Si buscás distraerte, te lo permite. Si tenés que bajar unos kilos, te lo facilita. Si tu intención es alejarte de los problemas y sentirte un poco mejor, también. “La actividad física, hecha responsablemente, siempre te devuelve lo que necesitás”, afirma Federico Lande, licenciado en psicología, profesor universitario y miembro fundador de la Asociación Santafesina de Terapeutas Cognitivos, quien acaba de publicar Psicología de la actividad física, un libro que propone herramientas para salir del sedentarismo, amigarse con el movimiento y modificar conductas que atentan contra la salud física y psíquica.

¿Sos de los que se anotan en el gimnasio pero a la segunda o tercera vez se aburren y no van más? ¿Te propusiste salir a caminar todos los domingos pero te da fiaca? ¿Aunque sabés que hacer ejercicio te hace bien después ni se te ocurre arrancar? ¿Jurás que no hay nada que te estimule, que te enganche como para empezar a moverte? ¿Hiciste actividad física hace 30 años y te parece que ahora ya es tarde para retomar? Entonces, probablemente, esta nota es para vos.

Enfocado ahora especialmente en la divulgación de los beneficios psicológicos de la actividad física —y como terapeuta que guía a personas o equipos que precisan desarrollar programas de entrenamiento físico que requieran un apoyo desde lo emocional— Lande recuerda que fue durante su trabajo en la Fundación Rosarina de Neurorehabilitación que descubrió que el movimiento podía ser un gran aliado de la salud mental.

“En ese espacio de trabajo, compartiendo horas con traumatólogos, kinesiólogos, médicos, advertí que en las personas con cuadros depresivos la marcha, el andar, también estaba afectado. Empecé a investigar y descubrí que había muchos trabajos serios en el mundo sobre la relación entre depresión y sedentarismo. ¿Podía ser que la actividad física fuese un tratamiento de bajo costo para ellos? Y la respuesta fue sí. En la depresión leve y moderada, indicar movimiento sostenido y planificado da buenos resultados. Lo mismo en quienes están atravesando algún tipo de duelo.

Fue a partir de esa experiencia que Lande se entusiasmó con el tema. Buceó, indagó, profundizó sus conocimientos y sacó conclusiones de las vivencias con sus pacientes, de la observación minuciosa y el intercambio de palabras. Entendió entonces que había un universo para explorar, que había mucho por hacer. Su libro es uno de los frutos de ese intento cotidiano del profesional por hacer comprender a la población general, no sólo a quienes tienen algún diagnostico en particular, que mantenerse activo físicamente es una de las mejores elecciones que se pueden tomar.
"El primer objetivo es sumar movimiento a tu vida, de a poco. Para empezar, sirve un minuto por día"

Quietud y esfuerzo

Se estima que el 60% de la población mundial no realiza actividad física necesaria como para obtener beneficios para la salud. El sedentarismo es el cuarto factor de riesgo de muerte más importante. Al mismo nivel que la diabetes y detrás de la hipertensión arterial y el tabaquismo.

En Argentina las cifras son peores: casi el 65% de los ciudadanos son sedentarios, según la última encuesta de Factores de Riesgo.

“Sin dudas es una epidemia que a su vez dispara una serie de cuadros clínicos, como el famoso síndrome metabólico. La persona que no realiza actividad física está mucho más expuesta a tener diabetes tipo 2, colesterol elevado, problemas cardiovasculares, sobrepeso y obesidad”, comenta.

¿Qué es la actividad física? En ese punto Lande se detiene con interés: “Creo que lo primero es correrla del deporte, del entrenamiento. Actividad física es cualquier movimiento que genera un gasto de energía: mover un brazo, una pierna, agacharse, sin que necesariamente haya una intención. Eso que hacemos incluso sin darnos cuenta”.

“También es lo que llamamos ejercicio físico (pueden usarse como sinónimos), que conlleva una planificación y un fin, por ejemplo: ir al gimnasio tres veces por semana porque quiero bajar de peso; hacer caminatas rápidas día por medio porque me lo indicó el médico por un tema de salud; hacer yoga dos o tres veces a la semana porque necesito estiramiento, fuerza y relajación”.

El deporte, en tanto, es actividad física con un reglamento donde hay ganadores y perdedores.

“A un paciente, el médico no le va a indicar un deporte, lo que le dirá, y por suerte cada vez son más los que lo hacen, es que haga ejercicio o actividad física para mejorar ciertos parámetros de salud o mantenerlos si son los correctos”.

“Ahora ¿por qué el nivel de sedentarios es tan alto si hay cada vez más información, si los profesionales de la salud lo recomiendan, si vemos todo el tiempo en la tele o en las redes a los famosos hablando de lo bueno que es mantenerse en forma a partir del movimiento programado? Bueno, ese es el punto clave. La gente sabe que hace bien, sabe que el ejercicio ayuda a bajar de peso, que es bueno para el corazón, que sirve para distraerse, en definitiva, que es algo favorable para su vida, pero sin embargo no lo hace...”.

Es ahí, señala Lande, donde el trabajo del psicólogo cobra otra relevancia, más allá de todo lo que aportan los profesores de educación física, los entrenadores, los kinesiólogos, los médicos. “Saber que la actividad física hace bien no genera un cambio”, dispara.

“Tal vez para que una persona cambie es necesario darle más información. Esto es algo que sirve, por ejemplo, para dejar de fumar. Sin embargo, llega un momento en el que por más que se sabe se abandona o ni siquiera se empieza”, reflexiona.

¿Por qué no lo hacemos? “El sistema de salud tiene que ver. Esto es innegable. El sedentarismo genera un gasto de salud altísimo. Se cree que 16 pacientes que tienen diabetes tipo 2 (adquirida por malos hábitos de vida) le generan a una obra social un gasto de unos 500 mil pesos al año. ¡Sólo por tener ese diagnóstico! Uno puede pensar: pierde la obra social pero alguien gana. A más personas sedentarias, como dije antes, más cuadros psicopatológicos, mayor consumo de comidas y bebidas, de medicamentos. Todo esto es muy complejo pero no puede dejarse de lado para entender dónde estamos parados, cómo influye el entorno, el ambiente”, dice.

Respecto de la cantidad de información que existe sobre el tema y teniendo en cuenta que la gente sabe los beneficios pero no encara la actividad, ¿qué deberían plantear las campañas? “Sin dudas hay que apuntar a lo cognitivo comportamental, sin desvalorizar otros aportes. Lo que justamente defiendo es lo que se llama razonamiento emocional, que es una variable del plano cognitivo”, responde.

“Las personas creen que para iniciar un cambio se tienen que dar algunas condiciones. Por ejemplo, yo lo veo claro en los que quieren dejar de fumar. Lo patean al lunes siguiente porque el sábado tienen una fiesta. Lo mismo pasa con los que necesitan iniciar un plan alimentario. Esperan algo. ¿Qué esperan? Tener ganas. Es un razonamiento emocional. Pero quienes hacemos actividad física sabemos que las ganas llegan después. Que el arranque siempre cuesta un poco. La diferencia es que el sedentario no hace el esfuerzo si no tiene reforzadores. Rechazan pasar por la experiencia. Y otros, aunque tengan la experiencia, aunque hayan probado que después de hacer actividad física se sienten mucho mejor, en algún momento es como que se olvidan y retroceden dejando de lado el cambio”, analiza Lande.

Por eso, el psicólogo habla de la necesidad de programar ese cambio. “Eso es lo fundamental. Tanto como atender todo lo que está pasando en la vida de esa persona. Tener una mirada integral para saber cuál es su situación y por qué le sucede lo que le sucede”.

¿Y para eso es indispensable la guía de un otro: profesor, entrenador, kinesiólogo, psicólogo, médico? “Quiero ser muy respetuoso de mis colegas que son de la rama de la actividad física, de la salud. La actividad que se vaya a realizar debería estar indicada por un profesor, un cardiólogo, un kinesiólogo. Los terapeutas, en todo caso, hacemos nuestro aporte también porque podemos colaborar desde lo cognitivo conductual a que la gente sedentaria supere el primer obstáculo y luego lo que es lo más complicado: que evite la tentación de abandonar”.

La adherencia terapéutica, así la llamamos, es bastante compleja, pero podemos mencionar seis puntos clave: definir la meta (qué tipo de metas, las técnicas para establecer esas metas, un registro para los pacientes); las preferencias de esa persona en la elección de la actividad física que va a realizar, los contratos conductuales (formalizar algo entre dos o más personas ya que hay evidencia de que si las metas son establecidas en un contrato común son más fáciles de realizar); planificar el día; evaluar los progresos de las intervenciones y autocontrol de la actividad, entendida como que cuanto más “expertos” sean los pacientes mayor será la motivación que tengan para realizar actividad física.

lande2

Paulatino

Lande menciona que no se puede con todo y menos de golpe. Las personas a las que el médico les dio una indicación de actividad física no suelen correr al día siguiente al gimnasio a anotarse y mucho menos logran sostener el programa a lo largo de los meses (el gimnasio o lo que se elija). “Los estudios internacionales sobre el tema indican que el primer gran cambio se puede dar con la caminata. ¿Qué significa esto? Que es bueno ver, analizar las situaciones de tu vida cotidiana en las que podés caminar: subir un piso por el ascensor en lugar de elegir la escalera, bajarte dos cuadras antes del colectivo y caminar hasta tu casa y el trabajo. Si pasás muchas horas sentado en el trabajo en tu casa, levantate, caminá un poco, aunque sean dos minutos. Hacé estiramientos. En definitiva, el primer objetivo es sumar de a poco el movimiento a tu vida”.

Lande comenta que la tecnología con la que convivimos puede hacer su aporte: “Sí, claro, sirven las app, los programas de youtube, todo es bueno en la medida que permita ese estímulo para empezar, de todos modos, insisto: arrancar es difícil, sostener lo es mucho más”

El profesional hace un cuestionamiento al modo en el que en general se indica la actividad física. “Un nutricionista, un cardiólogo, un clínico que hacen la recomendación, que le dicen al paciente: esto es necesario para que estés mejor, suele sugerir los famosos 30 minutos, pero lo cierto es que la gente no hace ni esos 30 minutos. ¿Alguna vez escuchaste a un médico que diga: por qué no empieza con 5 minutos y probamos? No es lo más habitual. Tampoco que interrogue a la persona sobre su situación emocional, cómo está, cómo se siente”, remarca.

Llegar al umbral de los 10 minutos, entendidos como el tiempo que más cuesta alcanzar (luego se hace un poco más fácil) no es cosa simple. Por eso Lande menciona que poco a poco se pueden lograr muy buenos resultados: “He recomendado actividad de un minuto. ¡Y no inventé nada! Los japoneses lo pusieron en práctica. Un minuto hoy antes que nada. Otro minuto mañana y así hasta empezar a sumar. Lo que hay que hacer es bajar el nivel de frustración”, destaca.

“La motivación sirve para iniciarse y focalizarse sirve para mantenerse”, expresa el psicólogo con total claridad.

Y la motivación, por ejemplo, puede tener muchas formas. “Alguien con un cuadro de salud severo que debía iniciar sí o sí ese cambio me dijo que venía a hacer ejercicio porque quería ver crecer a su nieta. Él pensaba, estaba convencido y está muy bien, que la actividad física es un medio para algo más profundo: en definitiva, algo que te hace bien a vos, que es para vos. Hay muchos caminos...”

“En la focalización suele ser muy relevante el acompañamiento, el seguimiento, la planificación —como decía—. No es que una persona por su cuenta no pueda lograrlo, pero en general es mucho más llevadero y se logran mejores resultados cuando el trabajo es guiado por un profesional”, reflexiona Lande.

El terapeuta destaca que “no hay dudas de que todos deberían realizar actividad física. La mayoría puede iniciarla en su casa. Todos deben hacer una consulta médica previa, chequear el estado de su corazón, de su columna, de sus articulaciones. Un examen físico adecuado. Y siempre se puede hacer algo, eso es lo otro que hay que saber. De a poco, gradualmente, hasta que te vayas acostumbrando. El centro, el corazón de mi propuesta, y la de muchos que estamos en esto, es simple: pequeñas cantidades de movimiento es mejor que nada”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});