Retratar las cosas que fueron y ya no están, pero que dejaron una marca indeleble y reaparecen como fantasmas. Ese fue el desafío que enfrentó el cineasta Juan Benitez Alassia en su película "El cine ha muerto", que por estos días se proyecta en el espacio Incaa Gaumont, de Buenos Aires, con posibilidades de llegar a Rosario a través del cine Arteón. El escenario: el cine Monumental, de Díaz, ya desaparecido. El personaje por excelencia: el padre cinéfilo del realizador, fallecido en 2017.
Juan Benitez Alassia tiene 32 años y es de Díaz, también conocida como Estación Díaz, localidad del departamento San Jerónimo de 2.200 habitantes ubicada a 74 kilómetros de Rosario. Estudió comunicación social en Santa Fe y realizó una maestría en documetal en la Fundación Unversidad del Cine (FUC). En el marco de esos estudios el realizador pensó en un documental que hablara de las salas de cine, y sobre todo la de su pueblo. Su padre, Oscar "Cacho" Benitez, había refundado el cine Monumental del pueblo, nacido en la década del 60 y cerrado un tiempo más tarde. Juan escuchaba a su padre hablar de cine, aunque era poco lo que contaba sobre su amor por ese arte. No sabía, por ejempo, que el hombre había filmado una película sobre Centeno, junto a un cineasta cordobés.
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El realizador de Díaz, director de "El cine ha muerto".
La idea del estudiante entusiasmó al padre, y así empezó la aventura de hacer un trabajo sobre la sala, que Cacho había reflotado y que desapareció finalmente en 1997 después de 15 años de proyección ininterrumpida. Su última función fue, paradojalmente, con "Titanic". Es que hubo una época en que el cine del pueblo no era simplemente una salita de reposiciones, allí llegaban estrenos, casi en simultáneo con las grandes ciudades.
Juan logró hacer distintas tomas con el padre. "Llegué a estar muy conectado con él, que me había contado cosas pero muy por arriba. Cuando empezó el proyecto, él rememoró incluso una película que había filmado en la década del 70, y teníamos la idea de rescatarla para incluirla en la producción", cuenta Benítez Alassia a La Capital.
Cómo filmar lo que ya no está
Pero en diciembre de 2017 Oscar Benítez falleció, un día antes de cumplir 68 años. Y ahí cambió todo. Juan tuvo que repensar y resignificar el proyecto. "La pregunta fue cómo filmar lo que ya no está. Un mundo estaba desapareciendo: la sala de cine, mi padre", relata. Empezó entonces a trabajar con el archivo, con las imágenes ya filmadas, y a proyectarlas en un nuevo soporte, una nueva pantalla, que fue la sala misma.
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Una escena del cortometraje.
Allí empezaron a deambular como figuras fantasmales su padre, el público del cine y el mismo cineasta. "Mi papá había fallecido hacía muy poco y yo estaba proyectando sus imágenes en una pantalla muy grande, también había ahí algo fantasmagórico, en el buen sentido de la palabra, y creo que con esto se consiguió que se despierte en cada espectador su propia extrañeza", dice el realizador.
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El público también aparece proyectado, más intangible que nunca.
El asunto era "cómo habitar lo no habitado y cómo filmar lo no filmable, que es la muerte. Yo voy a la sala de cine, empiezo a mostrar a mi padre que ya no está, y a partir de eso empiezo a hacer preguntas sobre mí. Esto en cine se llama autorretrato", explica. Y abunda: "Además de eso, empezaron a aparecer otros elementos que fortalecen este discurso de la des-aparición. A medida que iba hurgando en los escombros de lo desaparecido me iba encontrando otras cosas, iban apareciendo elementos que me unían a mi padre".
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La búsqueda trajo con sigo un montón de apariciones.
El rodaje también tuvo un sello metodológico. Filmaban de día y proyectaban de noche sobre distintas partes de la sala, lo que alimentaba esa atmósfera fantasmal. "Eso a la gente le gustó en términos estéticos, ver que en el encuadre se entendía que era una proyección. El cine es en sí una suerte de fantasmagoría, porque estás duplicando un cuerpo y proyectándolo de manera inmaterial, es pura luz. Las imágenes son intangibles", dice.
Nuevos proyectos, misma idea
El documental "El cine ha muerto" es un largometraje de 65 minutos que llegó al Festival Internacional de Cine de Tesalónica, un encuentro cinematográfico que se celebra anualmente en esa ciudad griega. Ahora, se estrenó y estará en cartelera hasta el miércoles el cine Gaumont, de Buenos Aires, un espacio Incaa. En Rosario, el cine Arteón forma parte del mismo circuito. Y es común de que un film que arranca en Buenos Aires llegue a las pantallas de estas salas cinematográficas, aunque Bennitez Alassia no lo sabe con certeza.
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Ahora están trabajando, junto a su socio Federico Vicente, en una película sobre Puerto Gaboto. "La productora que tenemos intenta mucho experimentar conlos géneros pero siempre trabajando sobre la poética del interior", afirma.
'El cine ha muerto', de Juan Benítez Allassia - Trailer
Lo cierto es que el viejo cine de Estación Díaz y un personaje querido del pueblo, que supo reflotarla y que es tan importante para el realizador, son parte de este trabajo que reflota historias de vida, de muerte, de encuentros y pérdidas, mediatizados por el arte.