Ordenar la comuna, hacerla sustentable y planificable a largo plazo; generar un plan de ordenamiento urbano con proyectos a seguir, solucionar el problema habitacional con la construcción de 80 viviendas, construir un edificio para la escuela técnica y otro para el Cuartel de Bomberos. Tales serán los ejes de gestión del flamante presidente comunal de Timbúes, Antonio Fiorenza. El nuevo mandatario, que venció en las elecciones a su antecesor, Amaro González, llegó al poder con el desafío inicial de poner en orden las cuentas comunales, y hacer frente a los problemas sobre todo de trabajo y habitacionales, de esta localidad de 8 mil habitantes. En una entrevista exclusiva con La Capital, repasó los problemas con que se encontró y los desafíos que quedan por delante. "Sabíamos que podíamos encontrarnos con alguna sorpresa por problemas administrativos, pero lo que hallamos fue una comuna devastada, desorganizada, con una deuda de 150 millones de pesos a proveedores, muchos de ellos vecinos del mismo pueblo que, aunque sean por ahí proveedores chicos, necesitan el dinero para subsistir", arrancó Fiorenza el diálogo con este diario.
El mandatario contó también que hay muchos habitantes que reciben una tarjeta social, interrumpida por 15 días. "Nosotros la habilitamos, y si bien no cubre todas las necesidades, para muchos es importante", señaló. Mientras tanto, tratan de levantar una comuna que recibieron, asegura Fiorenza, con "150 millones de pesos en deudas, en una comuna con un presupuesto anual de 1.800 millones. "Es una comuna con recursos, pero también con una administración muy grande que hay que mantener, una planta permanente de 425 empleados, a los que se suman 135 personas que se desempeñan en el hospital comunal, que además no cuenta todavía con habilitación del Ministerio de Salud. Tenemos una Guardia Urbana muy amplia, una comuna con un sistema de asistencialismo que hay que mantener, y un territorio con caminos rurales muy extensos, ", resumió.
Timbúes tiene dentro de su jurisdicción cinco puertos y dos centrales termoeléctricas, pero estas fuentes de trabajo requieren mano de obra especializada que el pueblo no provee. "Hay mucha gente con necesidad de trabajo que recurre a la comuna para poder subsistir y resolver sus problemas cotidianos", dijo el jefe comunal.
Guardia Urbana y hospital
Un capítulo aparte lo merece la Guardia Urbana, que funciona en una casa alquilada y en "muy malas condiciones de mantenimiento". El viernes 17, las nuevas autoridades abrieron las puertas de la dependencia a la prensa, y lo que se encontró es una propiedad con habitaciones literalmente usadas para "acumular basura de todo tipo". La administración entrante pondrá un contenedor para sacar todos los desechos que hay en las habitaciones. "Era un lugar de trabajo deplorable", denunció Fiorenza.
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Fiorenza logró un importante triunfo que lo puso al frente de una comuna estratégica.
Otro apartado lo merece el Hospital Sagrado Corazón de Jesús, de administración comunal. "Amaro González se jactaba de haberlo construido en 58 días, fue en realidad algo que se hizo a las apuradas, y como todo lo que se hace así, tiene sus problemas. Encontramos muchas fallas edilicias, problemas que debemos resolver. Está muy bien equipado, pero sin ningún sentido y con luna desorganización terrible. El hospital no estaba habilitado, tuvimos que pararlo y gestionar la habilitación. Había incluso una irregularidad en el pago de los honorarios a los médicos, que no tenían contrato y cobraban un cheque por ventanilla", detalló el presidente comunal.
Timbúes llegó a las elecciones en medio de un conflicto con el personal comunal por la falta de pago de horas extras. Pero Fiorenza hace otra lectura. Está convencido de que en el fondo el personal, sobre todo el de la Guardia Urbana, donde se generó el problema, "nunca fue escuchado. Tenían una pequeña deuda de horas extras, pero en el fondo era un problema de comunicación, tenían un secretario de Seguridad que no daba lugar a que se expresaran. La Guardia Urbana nunca pudo hacer paro, nunca pudo reclamar el cobro por ser personal de riesgo, y ni siquiera cobraban la hora extra, que son 160 pesos la hora, la más baja de toda la provincia", explicó. El tema se solucionó, las autoridades entrantes ya tenían diálogo, antes de las elecciones, con los empleados comunales, que ya tenían la promesa de cobro y de que les iban a revalorizar las horas extras, "equilibrarla por lo menos con la hora normal".
Mucho empleo, pero no para ellos
Otro problema grande que tiene el pueblo es con el empleo. A pesar de tener cinco puertos, estos polos le dan trabajo a personal calificado, que en Timbúes escasea, y por eso se les reduce a los habitantes la posibilidad de ingresar. Hay gente que llega de otras provincias y otras localidades por trabajos temporarios en las terminales y después se quedan en la localidad, con la idea de que tendrán empleo. Pero no lo consiguen, y la falta de dinero genera también un déficit habitacional, ya que no todos pueden seguir alquilando. "Falta trabajo, falta vivienda, tratamos de asistir a esa gente como corresponde a un vecino de Timbúes. Hay un eslabón en la cadena productiva que genera la actividad portuaria y que en Timbúes está faltando. No tenemos empresas proveedoras de servicios a los puertos, que están en San Lorenzo, Rosario o Puerto San Martín, pero no en nuestra localidad. Es que está faltando también un parque industrial, infraestructura y servicios para que esas empresas puedan trabajar", razonó Fiorenza.
Por último, el presidente comunal entrante se refirió a los problemas que se generan en los accesos a los puertos, sobre todo en la ruta provincia Nº 91, donde se arma un cuello de botella con el tránsito pesado que ingresa a puertos desde distintas rutas nacionales y provinciales. Como lo publicó La Capital en reiteradas ocasiones, esto genera un verdadero pandemonio en Villa La Ribera. Había un proyecto, surgido de la anterior administración comunal, llamado "Acceso Norte a Timbúes, sólo camiones", que proponía derivar el tránsito en esa ruta pro caminos alternativos.
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Al mandatario le preocupa la situación y busca salidas para recomponer la comuna.
Fiorenza reconoció que el proyecto fue "una línea que buscaba una solución muy buena para acceso a puertos". Sin embargo, advirtió que fue "un proyecto con una difusión mediática muy grande, pero que hay que llevarlo a la realidad. Podés hacer una presentación y mostrarlo como si ya estuviera en marcha, pero lo cierto es que quedó solamente en eso, en una idea. Hay que trabajar en una mesa de diálogo con todos los actores, y promocionar esas cosas cuando ya hay fondos y certezas. González publicitó este proyecto como una gran solución, pero para esto hacen falta fondos y gestión. Si se quiere incluir esto en un presupuesto, nacional o provincial, hay que estar todos los días sobre el tema, golpear muchas puertas. La verdad es que aquí hubo proyecto pero faltó gestión, y de todos los actores: los gerentes de los puertos también tienen que hacer un poco más de lobby, están queriendo que la comuna les resuelva los problemas, y la verdad es que la comuna puede cortar el pasto, regar los caminos, pero no mucho más que eso. Es necesaria una decisión política que nos trasciende", manifestó.
Y para cerrar, habló de los ejes de su gestión: "Tenemos que ordenar la comuna, hacerla sustentable, planearla a largo plazo, tener un plan de ordenamiento urbano y seguir los proyectos, solucionar los problemas habitacionales con la construcción de 80 viviendas, construir un edificio para la escuela técnica que tiene tres salones y ocho cursos para iniciar en marzo. Y tendremos que poner en marcha la construcción de cuartel de bomberos, algo que la administración anterior postergó caprichosamente".
Marcelo Castaños