La inminente llegada del fenómeno del Niño a la región genera especial preocupación en la ciudad de Santa Fe, cuyo sistema hídrico podría crear problemas sobre las defensas costeras. Si bien hay una licitación en curso para generar infraestructura de contención y trabajos de mantenimiento, especialistas y autoridades locales temen que las lluvias y sus efectos sobre cursos y espejos de agua les ganen de mano a los trabajos. En el medio, las zonas inundables se fueron convirtiendo en territorio para el asentamiento de familias. Y ahora buscan, por lo menos, impedir nuevas ocupaciones. Aunque con distintas geografías y realidades, el temporal que cayó en La Plata el jueves fue un aviso para todas las regiones.
Después de tres años de sequías y bajante drástica de los ríos por el fenómeno de la Niña, la región está en una fase de transición. Hay un 98 por ciento de posibilidades de que en el corto plazo entre por completo en la fase El Niño. Esto es lluvias por encima de lo normal en meses que tienen bajo promedio de acumulados de precipitación. Todo como consecuencia de un calentamiento de aguas del Pacifico.
Ante esto, en distintas zonas se preparan para esta contingencia. El Ministerio de Infraestructura, Servicios Públicos y Hábitat de la provincia creó el Comité de Emergencia Preventivo Fenómeno El Niño 2023/2024, que actuará en el ámbito de la Secretaría de Recursos Hídricos y será presidido por el titular del área, Roberto Gioria. Este organismo puede invitar los ministerios de Ambiente y Cambio Climático, de Producción, Ciencia y Tecnología, y de Economía; de las secretarías de Protección Civil y Gestión de Riesgo; y de Municipios y Comunas. Ellos estarán facultados para "elaborar un programa que releve, proponga e instruya las acciones estructurales y medidas no estructurales, definidas como inmediatas y/o indispensables para prevenir y mitigar los posibles efectos del fenómeno del Niño".
Obras de mantenimiento
Mientras tanto, y en el caso del Gran Santa Fe, el viernes 11 de agosto la ministra de Infraestructura, Servicios Públicos y Hábitat, Silvina Frana, encabezó el acto de apertura de ofertas para la ejecución de obras de mantenimiento y reparación del sistema de defensas ante inundaciones, cuya inversión supera los 2 mil millones de pesos y cuenta con un plazo de ejecución de seis meses. Se presentaron cuatro ofertas.
Las obras se desarrollarán en el área metropolitana de la ciudad, en los siguientes sectores: primero, el anillo de defensas del Este, que se inicia en el cruce de las rutas Nacional N° 168 y Provincial N° 1 (una zona muy sensible a las crecidas del sistema del río Paraná). Esta etapa podrá dividirse en dos tramos. Primero el “este”, donde se hallan La Guardia Centro, Virgen de Guadalupe, Santa Rita, Colastiné Norte, Garello, San José del Rincón, Camino Viejo Santa Rosa y Arroyo Leyes. El otro es el tramo “oeste", comprendido por Villa Añatí, Villa California, Los Naranjales y La Guardia Norte. También se incluyen el trabajo sobre los terraplenes de defensa de la Costanera Este, Alto Verde, Barrio El Pozo y French. Todo esto forma parte del valle de inundación del Paraná, el que más preocupa hoy por hoy. Por otra parte está el anillo de defensa oeste sobre el río Salado y la defensa de la ciudad de Santo Tomé.
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El 11 de agosto se licitaron las obras de reparación y mantenimiento del sistema de defensas del Gran Santa Fe. Ahora preocupan los tiempos de adjudicación y ejecución.
Por su parte, en la capital provincial el municipio tiene relevadas todas las familias que podrían ser afectadas por el fenómeno y está pensado el plan de contingencia para eso. Pero lo importante sigue siendo sostener el anillo de defensa y reforzar el sistema de bombeo, que Santa Fe capital viene potenciando con más de 30 mil metros de entubado.
La ciudad "está más preparada, pero los eventos climáticos son cada vez más impredecibles, por lo cual la obra de defensa es importante y urgente". Así lo explicó el secretario General del municipio, Mariano Granato, quien afirmó que "son pocos los casos que tienen alguna urgencia, pero tenemos proyectos para cada una de esas familias y también esperamos el apoyo económico del gobierno provincial porque la Municipalidad o cualquier gobierno local puede hacer una tarea con una escala bastante menor y por eso estamos trabajando en conjunto”.
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El río salado es uno de los que baña las costas santafesinas.
Pero hay otra cuestión que inquieta a las autoridades locales, y son los plazos de obras previstos en la licitación que encaró la provincia. El mismo Granato se mostró "preocupado por los tiempos de ejecución tanto de esta obra como de la segunda etapa. Por eso, es muy importante agilizar los plazos administrativos para adjudicarla rápidamente y poder comenzarla, porque realmente la preocupación es genuina; es la variable más importante”, afirmó. En cuanto al estado actual de las defensas, el secretario aseguró que "hay que hacer un refuerzo permanente. Nosotros hace tres años que pasamos la información pertinente del estado de situación de cada una, y hay algunos barrios que seguimos con más preocupación, como la zona de la costa, que sería importante resolver rápidamente”.
Valle inundable
La ciudad de Santa Fe se encuentra ubicada en una zona interfluvial entre el río Salado por el oeste y el sistema del río Paraná por el este, y presenta un conjunto de arroyos, riachos, lagunas y bañados que representan el 70 por ciento del distrito municipal, en un valle anegable. La creciente de estos ha provocado inundaciones históricas como la del 1983 por el Paraná y la del 2003 por el Salado.
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En 2003, el río Salado ingreso por una defensa no finalizada e hizo estragos. En la foto, un Fonavi y la cancha de Colón, bajo agua.
La ciudad cuenta con un sistema de terraplenes de defensa ante la crecida de los ríos, y desagües, reservorios y estaciones de bombeo para la extracción del agua de lluvia. En 2003, estas obras no habían concluido y el río Salado ingresó por una brecha de defensa faltante. Los barrios del oeste santafesino se inundaron completamente y el agua, que alcanzó dentro de la ciudad un nivel superior al del río mismo, no encontró salida. Fue la peor catástrofe hídrica de la historia de esa región.
Con los años, esas defensas se concluyeron. Sin embargo, en 2007 se dio una nueva inundación por las fuertes precipitaciones que se sucedieron en la zona litoral argentino. En total, cayeron 437 milímetros de lluvia del 26 de marzo al 4 de abril, dejando como saldo en la ciudad 15 mil evacuados, sobre todo en la zona oeste. Luego, entre 2007 y 2011 se ampliaron los reservorios para amortiguar más los excedentes que después son bombeados.
Hoy la ciudad está protegida, pero necesita de permanente refuerzo y mantenimiento, porque hay sectores que se han deteriorado y hasta derrumbado. Tal es el caso del terraplén Garello (Colastiné Norte), cuya reconstrucción se inició en diciembre de 2002 pero también está dentro de la licitación actual.
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El terraplén Garello, en la zona de Colastiné Norte, una de las defensas que precisa de urgente intervención.
Ahora no se prevé que crezca el Salado. Lo que sí puede pasar, y que no ocurre desde el 2019, es que el Paraná sí lo haga a través de un sistema de ríos (como el Colastiné), riachos, arroyos (como el Leyes) y bañados. Por eso preocupan las obras sobre la ruta 1, a la altura de Rincón y Colastiné, que históricamente también tuvo grandes inundaciones.
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En diciembre de 2019, Santa Fe recibió una lluvia intensa, con 280 milímetros caídos en 18 horas. Esto llevó al municipio a armar una planificación ante la contingencia, que aún sigue vigente.
Sistemas de protección contra inundaciones
Por lo demás, existe una preocupación genuina por los asentamientos que se han ido armando en zonas inundables, tanto en la zona de riesgo de la laguna Setúbal, en el valle aluvial del Paraná, como en la de defensas del Salado.
Hasta ahora, las autoridades no han dado a conocer una estimación de cuántas familias deberán ser reubicadas en todo el Gran Santa Fe. Allí, según el Movimiento Los Sin Techo existen unos 1.300 ranchos, muchos de ellos en zonas vulnerables ante inundaciones.
Esto genera enorme preocupación en distintos sectores, incluso entre los vecinos involucrados. Por eso, la prioridad de las autoridades ahora es impedir al menos que no haya nuevas ocupaciones, tal cual lo precisó recientemente Francisco Alda, director de Relocalización y Tierras, perteneciente a la Secretaría de Hábitat del Ministerio de Infraestructura de provincia.
Sistema de protección contra inundaciones - Cordón Oeste