La Región

En una inspección ocular se acreditó el relato de víctimas del cura Ilarraz

Lo confirmaron los fiscales y la querella de la causa que se sigue contra el sacerdote acusado de abusos en perjuicio de al menos siete menores.

Martes 08 de Mayo de 2018

"La medida judicial fue concluyente y determinante, ya que quedó acreditado el relato de las víctimas en cuanto a las dimensiones de los dormitorios y el de Ilarraz. Las víctimas se mostraron shockeadas y muy conmocionadas al contar sobre los lugares en que fueron abusados y se quebraron al recordar los hechos", indicaron a UNO los fiscales Alvaro Piérola y Juan Francisco Ramírez Montrull en relación a la inspección ocular que se realizó ayer por la mañana en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo de Paraná, lugar donde se habrían registrados los presuntos abusos a al menos siete menores por parte del sacerdote Justo José Ilarraz.

Tanto para los fiscales como para la querella la medida es de vital importancia ya que "confirma todo lo dicho hasta el momento por las víctimas".

La inspección sirve para determinar medidas y distancias entre pabellones. En el lugar los operadores judiciales también pudieron observar dónde se encontraba la habitación del arzobispo Juan Alberto Puiggari, superior de Ilarraz en el momento de los hechos y uno de los testigos en la causa.

Se pudieron realizar recorridas tanto con las víctimas como con Ilarraz, para darle la réplica de lo sucedido y garantizar el derecho de defensa.

Hasta ahora, el juicio a Ilarraz lleva 10 días de desarrollo desde el 16 de abril. Ayer se hizo una inspección en el Seminario Arquidiocesano, sobre avenida Don Bosco al 2.500, en la zona del Brete.

La inspección

A las 8.30 comenzó una inspección ocular en el lugar del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo donde se habrían registrado los hechos que se le acusan al sacerdote Ilarraz. El religioso enfrenta un juicio por presuntos abusos registrados en ese seminario, ubicado en la periferia de la capital entrerriana. En este contexto, se dispuso un operativo de seguridad en la zona de calles López Jordán y Don Bosco, en inmediaciones al ingreso al lugar, el cual fue requerido por la Justicia para preservar el lugar y que pueda llevarse adelante la medida judicial.

Por pedido de la acusación participan del recorrido cuatro de las siete víctimas, según pudo confirmar el diario UNO de Entre Ríos: Fabián Schunk, Maximiliano Hilarza, y otras dos víctimas que se conocieron a partir del inicio del debate. También estuvo presente el cura Ilarraz, y se aclaró que el tribunal dispuso que sea acompañado de una custodia policial.

Jueces, abogados de las partes y víctimas asistieron desde temprano, con el objetivo de ver y analizar las habitaciones del Seminario. En diálogo con diario UNO Marcos Rodríguez Allende, uno de los querellantes, indicó que se puso el ojo en el dormitorio de Ilarraz donde se habrían producido los abusos, además del pabellón donde dormían los menores denunciantes. Aclaró que la inspección no es una reconstrucción del hecho. "Se trata de mirar los lugares, determinar dimensiones y ver si coincide con lo declarado por las víctimas".

Según Rodríguez Allende, se buscó establecer "las características del dormitorio de Ilarraz, donde se producían los mayores abusos y el pabellón donde dormían los menores, el cual tiene las características fundamentales para que los jueces puedan conocerlo, tal cual, las víctimas lo han declarado".

En Tribunales

Por la tarde, ya en los Tribunales de Paraná, Schunk, una de las víctimas de Ilarraz, se cruzó con el sacerdote en los pasillos.

"Lo miré pero no me miró. Estuve 12 años en el Seminario y él fue un papá. Son muchas las víctimas y esto se comprobó en el juicio, porque hay testigos que han declarado sin el rótulo de denunciantes, pero sí han sido víctimas. Siempre sostuvimos que son unas 50. En algunos casos los abusos fueron por un año, en otros cuatro o cinco. Queremos la sentencia de culpabilidad", dijo a Elonce.com.

La caída

El Seminario de Paraná en la década del 80 llegó a tener un promedio de 150 internos, repartidos entre el Seminario Mayor y Menor. El primer nivel agrupaba desde el primero al quinto año del secundario, mientras que el nivel superior contemplaba los distintos años en los cuales se estudiaba Filosofía y Teología.

El declive comenzó a mediados de los 90, contó una fuente que supo pertenecer a la curia. Y lo atribuye a las políticas desplegadas por Puiggari y a que se dejó de reclutar a menores en poblaciones rurales del interior de la provincia. A esa tarea estaba abocado el cura Ilarraz, junto a otro sacerdote.

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