“Pensé que era una broma. Pero el se anticipó y enseguida me aclaró que no. Que era el Papa Francisco quien llamaba y le reconocí la voz”, dijo Patricia Suppo, la esposa del tesorero de la Cooperativa “22 de Marzo” de Eustolia que fue secuestrado y asesinado a mediados de abril. La mujer recibió la enorme sorpresa este domingo a las 10.45 cuando el Papa Francisco se comunicó a su teléfono celular para contarles que acompaña a la familia con sus plegarias y así les acercó palabras de aliento para sobrellevar la etapa dramática que les tocó transcurrir en los últimos meses.
“Fue una llamada privada, que generalmente no atiendo”, contó Patricia a La Capital y detalló: “Pero esta vez atendí. Me dijo ‘soy el Papa Francisco y no es una broma’, aunque me costó darle crédito y se lo hice saber. No lo podía creer”.
El pontífice insistió: “Mire Patricia, soy Francisco. Recibí una carta de su pueblito que me envió una compañera suya de la escuela. Me contó todo lo que están pasando. Es mucho lo que les ocurre y quiero que sepan que estoy rezando por su familia”.
“No lo podía creer. Me quedé sin palabras. No sabía qué decir”, se emocionó Patricia y entonces el Sumo Pontífice continuó: “Es increíble que en un pueblito tan chiquito pasen estas cosas, pero quiero que sepas que todos los días rezo por Ustedes. También se lo que está pasando su hijo y también rezo por él”.
“Fue un ratito, no fue extenso el diálogo y no pude decir mucho”, contó la mujer y añadió que “le pedí que continúe con sus rezos porque realmente lo necesitamos”.
Patricia es directora de la Escuela Particular Incorporada Nº 1066 “Santa María de Los Angeles” de María Juana y actualmente se encuentra de licencia. Pero una de sus compañeras decidió escribirle al Papa convencida de que sería un gran aporte para los meses de profunda angustia que transitan los Cornalis.
Es que el sufrimiento de la familia -que estaba compuesta por el matrimonio, tres hijas mujeres y un varón- comenzó en diciembre de 2019 cuando un video de Debora Actis -una chica de 21 años también domiciliada en María Juana- se viralizó en las redes sociales. Se la veía en las imágenes tomadas por ella misma con un corte en un ceja y sangre en el rostro y acusaba a Ramiro Cornalis de haberla golpeado.
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Estaban en pareja pero la relación era conflictiva y luego de una seguidilla de episodios confusos el joven terminó tras las rejas de forma preventiva tras violar una orden de alejamiento. Meses después, en abril, ocurrió el asesinato de su padre Héctor.
“Para colmo hace unas semanas nos contagiamos de Covid-19”, lamentó Patricia y aclaró que, tanto ella como sus hijas, cursaron la enfermedad con síntomas leves y sin complicaciones.
“Pasamos tiempos difíciles. Apenas pasó lo de Héctor sentimos mucha bronca e impotencia. Esta última semana se dio otro proceso. Caímos y dijimos basta a todo lo que nos está pasando. Entonces llegó el llamado de Francisco que fue como una inyección de energía que nos impulsa a seguir luchando”, explicó Patricia.
La directora contó a este diario que en la causa que investiga el asesinato de su esposo hay tres detenidos y un prófugo sobre el que pesa un pedido de captura nacional. “Suponemos que puede haber más cómplices en la zona”, deslizó y precisó que en los Tribunales de San Jorge se espera la llegada de los dos detenidos hace 15 días en Paraná.
Una causa armada
Respecto a la causa de su hijo dijo que “gracias a Dios se está moviendo mucho, todo lo que no se movió en los siete meses anteriores. Ahora se están presentando todas las testimoniales y pericias que prueban que esta fue una causa armada”.
“Lamentablemente nuestra defensa siempre intentó llegar a un arreglo. Ahora tenemos un abogado de María Juana que no es penalista, pero es una gran persona, muy buen profesional y se ocupa mucho del caso”, sostuvo y añadió que “ya presentó muchas pericias testimoniales y huellas dactilares, entre otras, que impulsan la causa. Tenemos fe en que pronto Ramiro pueda volver a estar con nosotras”.
El joven, de 29 años, está detenido en la Alcaidía de Sastre desde el 4 de septiembre del año pasado. A la caída en desgracia, su mamá la describe como un hecho armado para cargarle la agresión física a su ex pareja. “Se viralizó y mediatizó un video en el que su novia aparecía con la cara llena de sangre y lo acusaba de haberla golpeado”, recordó Patricia y aseguró que “ese día Ramiro no estaba en la casa. Estuvo con otras personas que son quienes ahora atestiguan en la causa. Además, tienen fotos y otras pruebas que demuestran que él no estaba con ella”.
“En todas partes hablaban de una brutal agresión y ella tenía un corte lineal de un centímetro que aún no pudieron establecer cómo se produjo. La chica dice que la golpeó, la empujó, le tiró de los pelos y la empujó contra una cama de hierro”, relató y añadió que “luego vino la pandemia y el trámite judicial se detuvo. “No se presentaron las pruebas y testimonios que había para dilucidar la causa”, dijo.
Otra vez juntos
La Justicia estableció una restricción de acercamiento, pero la pareja comenzó a salir nuevamente. “No sabíamos nada. Ellos retomaron la relación y en junio le prepararon lo que vulgarmente se conoce como una ‘cama’”, se ofuscó la madre de Ramiro y agregó que “decidieron ir a cenar en el auto en un camino rural. Antes de que ellos se encuentren el hermano hizo una publicación manifestando que vio cómo acuchillaban a una chica. Tres horas más tarde la madre de ella denunció que la habían secuestrado”.
Fue entonces cuando la policía encontró a la pareja dentro del auto en un camino rural. “Ella salió corriendo y dijo que la habían raptado y que mi hijo intentó matarla” contó Patricia y reforzó: “el que estaba cubierto de alcohol y en ropa interior era mi hijo. Ella le ofreció un cigarrillo y se lo encendió con el único encendedor que se encontró y estaba dentro de su cartera”.
“Mi hijo desobedeció la restricción judicial, pero desde febrero hay mensajes en su celular que dan cuenta de que ella lo acosaba. Le decía que lo extrañaba, que lo quería, que se arrepentía de lo que había hecho en diciembre y que no sabía cómo pedirle perdón”, señaló.
“Ramiro no entra dentro de los estereotipos de ‘machito’. Es como nosotros, se enamoró. Con Héctor nos enamoramos a los 15 años y siempre estuvimos juntos. Creo que a mi hijo le pasó así. Se enamoró y, a pesar de lo que le pasó en diciembre, volvió con ella como le pasa a muchas mujeres que sufren violencia”, dijo y agregó que “fue evidente y escalofriante escuchar cuando contó toda la verdad sobre lo que pasó esa noche”.
En prisión
El juez de primera instancia le otorgó una medida alternativa para que continuara en libertad. Debía asentar domicilio en otra localidad, pero el juez de segunda instancia le dictó la prisión preventiva. “Fue una sentencia totalmente vacía de contenido jurídico”, consideró la madre y detalló que “solo fue acompañada de los acuerdos internacionales sobre perspectiva de género”.
“A partir de allí nuestro abogado no hizo demasiado. Quería llegar a un juicio abreviado o un arreglo mediante el cual Ramiro debía reconocer culpa sobre lo ocurrido. Siempre dijo que no porque él no quiere reconocer cosas que no hizo. Está acusado de tentativa de homicidio, amenazas y otras imputaciones muy graves que no pretende asumir simplemente porque no las protagonizó”, explicó la madre.
“Lamentablemente estamos perdiendo el principio tan importante de la igualdad ante la ley. Hoy, por el solo hecho de ser hombres, pierden la presunción de inocencia y ante una acusación deben presentar pruebas de que son inocentes. Apoyo incondicionalmente el movimiento en contra de la violencia de género, pero casos como éste lo están perjudicando”.