Verónica Camargo es la madre de Chiara Páez, la joven asesinada en 2015 en la localidad de Rufino y cuyo femicidio dio paso al movimiento Ni Una Menos. Este viernes, a las 18.30, brindará una charla en el Concejo Municipal de Rosario sobre su experiencia, el rol de la Justicia y el combate cotidiano a los distintos tipos de violencia. Tras casi diez años del crimen asegura que debe realizarse un cambio urgente en el sistema judicial argentino.
Chiara tenía 14 años cuando la mató su novio, Manuel Mansilla, de 17. Por ser menor al momento del crimen lo condenaron a 21 años y seis meses de prisión. Sin embargo, en 2023 le redujeron la condena a 15. La familia de Chiara presentó recientemente un recurso para que esta situación se revierta pero fue rechazada. “La Corte Suprema defiende los derechos del asesino”, criticó Camargo en diálogo con La Capital.
"Necesitamos un mejor sistema judicial, tiene que haber un cambio urgente. Mansilla sabía bien lo que hacía. Actuó con mucha frialdad. Cuando la terminó de asesinar a Chiari me llamó por teléfono a mi, fue a la casa de las amigas, fresco como una lechuga. La forma en la que se lo juzgó tiene que cambiar", relató.
Por otro lado, aseguró que "la defensa hace hincapié en su buena conducta, en que era buen alumno" y que "tiene toda su vida por delante". La madre que perdió a su hija se pregunta: "¿Qué ejemplo quieren dar como justicia? ¿Dejar libre al asesino o dar una pena que resulte ejemplar?".
>> Leer más: 3J: Chiara Páez, el crimen que dio lugar al Ni una Menos
Tejer lazos para combatir el dolor
"Aprendí a vivir y a tener a Chiari de otra manera. Me ayuda mucho ver el cariño que mucha gente le tiene. Sé lo que pasó, sé que ella murió y eso no se puede cambiar. Pero tuve el apoyo de mi fe y de muchísima gente. Familia, amigos, pero también un montón de gente que se empezó a acercar a partir de lo que pasó", aseguró Camargo.
Además reconoció que la comunidad de Rufino fue un sostén imprescindible, tanto en el día de búsqueda como en aquellos que le siguieron. "En Rufino la gente me acompañó, mi casa después de lo de Chiara era un mundo de gente", recordó.
Por otro lado, relató que se empezaron a comunicar con ella personas de distintas partes del país para apoyarla, pero también porque habían vivido una situación similar o conocían a alguien que la había padecido. "Empecé a caminar por distintos lugares, a ayudar a otras madres en situaciones similares. Eso me ayuda mucho, salgo de mi dolor para meterme en ese otro dolor. Y a veces son casos terribles, madres que no tienen un cuerpo que llorar. Yo la vi a Chiara y no se lo deseo a nadie, pero la vi y sé donde está".
Agregó, además, que "se van armando lindos lazos que se convierten en cariño". La tragedia se sobrelleva en compañía de otros, construyendo redes de sostén, siempre desde el respeto y el amor.
>> Leer más: Habló la víctima de intento de femicidio: "Tuve que demostrar que no me quise matar"
Encuentros y desencuentros con el feminismo
Verónica fue parte de aquel primer Ni Una Menos el 3 de junio de 2015. Al año siguiente ya no participó por desencuentros con las organizadoras y por el rumbo que fue tomando el movimiento feminista. "Yo no le pongo un color a la violencia. Si tiene que tener uno es el violeta, y tiene que ser de todas. No de un pañuelo celeste o verde. La violencia puede atravesar a cualquier mujer, independientemente de su ideología o creencia", argumentó.
"Hago estas charlas a partir del femicidio de Chiari y por haber sido parte del primer Ni Una Menos. Pero después ya no me sentí parte", agregó, y destacó que se sintió excluida cuando la campaña del aborto legal copó el movimiento feminista y algunas acciones "se radicalizaron".
Sin embargo, sigue convocando al Ni Una Menos en Rufino y busca trabajar con mujeres de diversa procedencia ideológica. "Hago hincapié en trabajar en unidad, respetarnos unas a otras. Tenemos puntos en común y eso hay que aprovecharlo", afirmó.
"Creo que ese primer Ni Una Menos sirvió mucho porque puso el tema en agenda y se empezó a visibilizar todo, pero falta muchísimo. Estamos logrando cambios pero de a poco, y falta un montón. Hay que prender a respetarnos y a estar unidos. No lleva a nada bueno estar enfrentados", aseguró.
Ni Una Menos
El caso de Chiara Párez, ocurrido en Rufino (departamento General López, a 260 kilómetros de Rosario), dio inicio dos meses después al movimiento Ni Una Menos, que más tarde se extendería a otros países de América Latina como Uruguay, Chile, Brasil, México y Perú, y también cruzó el Atlántico para hacerse fuerte en España.
La primera marcha se celebró el 3 de junio de 2015 en ochenta ciudades de Argentina, reclamando justicia para Chiara y denunciando la violencia de género en Argentina y el asesinato sistemático de mujeres.
Esas marchas movilizaron alrededor de 500 mil personas, permitieron dar mayor visibilidad a reclamos que el movimiento feminista venía sosteniendo desde hacía años, y significaron un punto de inflexión para que la agenda de los feminismos adquiriera un lugar central dentro del debate público. Fue la marcha más multitudinaria contra la violencia de género en la historia de Argentina.
Si sos víctima de violencia de género, o conocés a alguien que lo sea, en Rosario podés comunicarte con el Teléfono Verde 0800 444 0420, todos los días del año, durante las 24 horas. Si no podés hablar, escribí al whatsapp 3415781509. En caso de emergencias, llamá al 911. A nivel nacional, existe la línea 144, que asiste y asesora en situaciones de violencia de género.